26 de Feb de 2020

Mario A. Rognoni (Q.E.P.D.)

Columnistas

Unidos por el Canal

En Panamá, es normal que en cada contrato de valor el panameño piense que hay una comisión para ministros y otros funcionarios...

Unidos por el Canal
Unidos por el Canal

Todos, con ligeras excepciones, creíamos que si licitábamos la ampliación del Canal, estudiando la capacidad técnica y experiencia de los proponentes, escogiendo la más calificada y con un contrato cerrado con las debidas garantías, corríamos pocos riesgos de sobreprecios alarmantes.

Grave error, el GRUPO UNIDO POR EL CANAL resultó grupo unido por el botín, y dejando a un lado las graves sospechas del estado financiero de uno de sus integrantes, el Grupo Sacyr Valle Hermoso, la realidad hoy día es que nadie en Panamá tiene claro cuánto nos va a costar la ampliación.

Los $3,250 millones quedaron atrás, hoy estimamos desde $7,000 a $8,000 millones como el costo final, pero, peor aún, ¿final cuándo? GUPC no tiene intención de terminar si antes no resuelve los extras presentados. Ellos saben que si entregan la obra antes de cobrar los extras se les hará muy difícil cobrarlos. Por eso veremos en los próximos meses fuertes presiones de cobros y amenazas de paro de obra, todo parte de la estrategia para cobrar sobrecostos ya presentados.

El problema para todos los panameños está centrado en tres temas: ¿Cuándo se terminará la obra? ¿Cuánto costará? ¿Sera eficiente? Ante las tres dudas, dado que ni sabemos cuándo terminarán, ni cuánto costará, ni siquiera si el trabajo es aceptable, debemos ahora sí unirnos todos los panameños para enfrentar al GUPC y exigirle cuentas a la Junta Directiva de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), así como a su director actual, exigir un informe nacional en cadena nacional al administrador y su junta directiva.

Llegando al final de la obra, no es posible que dejemos sola a la ACP, que no ha mostrado capacidad de lidiar con el GUPC y reforcemos la supervisión del recibo de la obra. Hoy, yo como muchos, me arrepiento haber apoyado una ampliación tan mal llevada, donde ni aprobamos la presencia de Sacyr Valle Hermoso y mucho menos un contrato que hasta el momento doblara el costo nominal de la ampliación.

Hoy, es más evidente lo eficiente que fue la construcción del Canal en 1904-14, con mantenimiento adecuado y no ha cerrado jamás por problemas. Mientras que nuestra flamante ampliación sufre ya de fugas de agua y su reparación aún no está clara. Pero lo más importante, hoy, es revisar la forma de contratar de nuestro país, especialmente las macro obras.

El gobierno de Ricardo Martinelli, quizás el que más macro obras hizo, cayó en el rumor de excesivos sobrecostos desde la ampliación, los pasos elevados, la Ciudad Hospitalaria, etc. En Panamá, es normal que en cada contrato de valor el panameño piense que hay una comisión para ministros y otros funcionarios.

En la actual administración, la justicia ha recobrado más de $150 millones, incautados en imputados por peculado más que nada producto de coimas o sobreprecios. Ahora bien, la obra con el mayor sobreprecio de todas, la ampliación, ¿la auditará la Contraloría? Creo que toca al pueblo exigir un audito extenso de los costos de la ampliación, aun cuando todos los sobreprecios son sujeto a arbitraje con firmas preasignadas para aprobarlos.

Mucho se ha dicho sobre si la deuda del Canal afecta la deuda externa panameña, algo que para mí es sencillo. Para mí hay que sumarla a la deuda de $21,000 millones, aunque el servicio de esa deuda no salga del presupuesto nacional del Estado sino del presupuesto del Canal.

Hoy, en medio del caos del costo de la ampliación, estamos frente a tres problemas, fecha de terminación, reparación de daños evidentes y arbitrajes pendientes. ¿Podemos dejar eso en manos de la ACP? Lo dudo, hasta ahora no me siento bien representado en las discusiones que hemos presenciado con GUPC, sabiendo que con el tiempo acortándose para la entrega, será más dura la posición de GUPC. A GUPC hay que mostrarle un pueblo unido por su Canal, unido con su directiva del canal y con una Asamblea Nacional de diputados y Ejecutivo apoyando la posición del país. Una vez más, Panamá enfrenta a una transnacional. Una vez más, hay que mostrar la fuerza de la unión.

Lo primero, para mí, que la Asamblea cite al director del Canal. Se dé una sesión extensa para entender la situación real y luego citen a la Contraloría y veamos donde estamos parados con los costos de la ampliación. Creo que la obra de la ampliación es una prueba de fuego a la capacidad del país de administrarse. Unidos, sí, pero nosotros, no ellos, por el Canal.

ANALISTA POLÍTICO