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29 de Nov de 2020

César Díaz Brandao

Columnistas

“Voto en plancha” y sistemas electorales

El ‘voto en plancha', como se le denomina en Panamá o por listados electorales, es absolutamente democrático cuando concurren dos hechos

El ‘voto en plancha', como se le denomina en Panamá o por listados electorales, es absolutamente democrático cuando concurren dos hechos: que la circunscripción electoral sea plurinominal y que la Constitución y las leyes electorales consagren un sistema de representación proporcional.

Estos dos aspectos están consagrados en la Constitución y en la Ley Electoral de la República. El artículo 147 de nuestra Constitución Nacional prescribe que la Asamblea Nacional se compondrá de setenta y un diputados que resulten elegidos en circuitos uninominales y plurinominales garantizándose el principio de representación proporcional.

Los Estados que garantizan un sistema de representación proporcional, adoptan una variedad de sistemas electorales donde los candidatos son postulados a través de listas cerradas y bloqueadas, donde el elector solo puede votar en bloque por listas únicas, listas cerradas no bloqueadas, donde se le brinda al elector la oportunidad de alterar la disposición de los candidatos en la lista del partido, dejando en sus manos la decisión de quién debe representar al partido votando por la lista entera o por un candidato en particular y listas abiertas donde se le ofrece al elector la oportunidad de elegir candidatos de listas diferentes, conformando así su propia lista.

En los sistemas de representación proporcional, la determinación de curules se obtiene de la aplicación de diversas fórmulas matemáticas, D'Hondt, Saint-Laguë, Droop que tienen mucha importancia a la hora de convertir votos en escaños.

En la mayoría de los sistemas de representación proporcional en el mundo, se vota por listas cerradas, en que el orden de los candidatos está determinado por los partidos políticos y los electores no pueden expresar su preferencia por alguno de ellos en particular. Ello es así porque todas las democracias consideran que los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y expresión de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política y el ejercicio de la democracia.

También existen sólidas democracias que no adoptan el principio de la representación proporcional y donde todas las circunscripciones electorales son uninominales y solo se elige un candidato a una o dos vueltas. Sociológicamente este sistema está ligado al bipartidismo.

De estos principios fundamentales se desprende que es perfectamente democrático permitirle al elector votar por el fortalecimiento de un partido a través de listas cerradas como también lo es la personalización de su voto en un solo candidato.

Antes de la controversial Ley 54 del año 2012 que reformó el Código Electoral, los diputados de la Asamblea Nacional eran elegidos en circuitos uninominales por mayoría simple y en circuitos plurinominales por sistemas de cocientes y residuos a través de listas bloqueadas no cerradas que le permitían al elector votar por toda la nómina de un partido o por un solo candidato en particular. Al aplicar, en los circuitos plurinominales, el principio de ‘un hombre, un voto' se desnaturalizó el escrutinio proporcional plurinominal y se cercenó el derecho que siempre había tenido el elector de favorecer a su criterio un partido o un individuo, creando por añadidura un sistema híbrido que transgredió las normas y prácticas políticas de los sistemas electorales democráticos.

Debemos reconocer que en Panamá, el régimen de representación proporcional y el sistema de adjudicación de curules siempre ha favorecido a los partidos con vocación mayoritaria, aunque el sistema de cuocientes y residuos pretenda realizar un balance a favor del derecho de las minorías.

Si bien la democracia se surte de la voluntad del mayor número de personas como fuente genuina de derechos no es menos cierto que las orientaciones modernas intentan conciliar el poder de las mayorías con el compromiso constitucional de salvaguardar los derechos intangibles de las minorías.

Como se avecinan reformas electorales que pretenden reintroducir el sano y democrático principio del voto en plancha, es de esperar que no se trunque la voluntad popular añadiendo nuevas restricciones a la manera alambicada como tradicionalmente se atribuyen las curules. Este país necesita de partidos a vocación mayoritaria y no partiduchos que nacen y desaparecen en cada comicio electoral.

Que no reine la tiranía de las mayorías, pero tampoco la tiranía de las minorías.

SOCIÓLOGO