28 de Feb de 2020

Mario A. Rognoni (Q.E.P.D.)

Columnistas

Cuento es lo que no se quiere

No dudo que los Panama Papers son el resultado de la más completa y compleja investigación periodística que yo recuerde

Cuento es lo que no se quiere
Cuento es lo que no se quiere

No dudo que los Panama Papers son el resultado de la más completa y compleja investigación periodística que yo recuerde, solo que dudo que haya sido realmente una investigación periodística. A mi criterio detrás de esto tiene que estar una poderosa entidad de inteligencia, que creo, sin temor a equivocarme, norteamericana. No compro la teoría de un hacker que logre extraer millones de documentos de las computadoras de la firma intervenida, aparte que hallo tan difícil de creer que una firma, cualquiera, guarde documentos de 40 años de historia. Pero, lo importante no es ni cómo ni quién lo hizo, el material está en las redes y medios mundiales.

Primero, lo que me sorprende es la ingenuidad de los panameños o, al menos, aparente ingenuidad. Es como si en Isla Tortuga, de repente un residente descubriera que sus vecinos eran piratas. Creo que los piratas, dueños de Isla Tortuga, se hubiesen reído todo el día. Todos los panameños sabíamos que aquí se venden sociedades anónimas, con acciones al portador y donde muchos extranjeros ocultan sus fortunas o negocios. La lucha por defender las acciones al portador la vivimos los últimos años por presiones de la OCDE, pero sabíamos que existían.

Ahora resulta que Panamá es el diablo mismo, por las más de 245 000 sociedades vendidas por Mossack y Fonseca, donde aparecen como últimos beneficiarios presidentes, deportistas, artistas, personalidades mundiales, etc.

Pero, ¿es Panamá tan importante en el mundo de las offshore ? Según un informe de la BBC de Londres, los 10 países líderes en incorporación de offshores son: 1) Suiza, 2) Hong Kong, 3) EE.UU., 4) Singapur, 5) Islas Caimán, 6) Luxemburgo, 7) Líbano, 8) Alemania, 9) Baréin, 10) Emiratos Árabes Unidos..., 12) Japón y... 13) Panamá. Para colmos, en el caso de Panamá los dineros de la mayoría de estas offshore no se manejan en nuestro centro bancario, sino en el Caribe y otros centros financieros.

Entonces, ¿por qué atacarnos ahora, si acabamos de salir de las listas grises y negras? Diría mi abuela que ‘algo debimos hacer mal ' y nos lo están cobrando. O, ¿no sería que es porque lo estamos haciendo bien? En poco más de dos meses inauguramos la ampliación del canal, el mundo estará poniendo sus ojos en Panamá, vendrán presidentes y altos ejecutivos de navieras, Panamá cogerá un impulso adicional en sus inversiones extranjeras, quizá no quieren que volemos alto y nos quieren acercar al suelo.

Pero al margen de todo, no nos queda más que investigar el uso de las offshore y asegurarnos de que no hubo nada ilegal de parte los abogados suscriptores. Lo único que se ocurre es modificar la ley de forma que cuando se venda una offshore a un intermediario él esté obligado a identificar el comprador final al venderla al abogado suscriptor. Panamá seguirá vendiendo sociedades como seguirán todos los países que venden más y menos que nosotros. Lo que sí, yo al menos, me siento orgulloso de la calidad de personas clientes de Mossack y Fonseca que confían en nuestro sistema de registro y legal, algo estamos haciendo bien.

Como todo, esto pasará también, y otro tema lo reemplazará, al menos en nuestro mundo de noticias, volveremos a los problemas sencillos de falta de agua, falta de seguridad, calles en mal estado, los buses piratas, UBER, etc. Mossack y Fonseca superarán la crisis y las firmas de abogados grandes, también en el negocio de offshores dormirán nuevamente en paz. Inauguraremos el canal, el presidente firmará el financiamiento de la línea 3 en Japón, Francia nos abrazará nuevamente y seguiremos nuestra rutina rumbo al 2019 y un nuevo Gobierno.

Al final, lo que el panameño no quiere es cuentos, si es Isla Tortuga es Isla Tortuga y todos sabemos cómo convivir aquí. No hay que ser genio para entender los hermosos edificios, pero que de noche ninguno tiene luces encendidas, construcciones vendidas y nadie sabe a quién, bancos con depósitos que pasan de los 120 000 millones de dólares ¿producidos dónde? Dejemos de ser ingenuos, dejemos de comer cuentos y aceptemos nuestra realidad; sin industria, sin agro, con pocas exportaciones, el canal y el centro financiero y de servicios no hacen todo esto.

Como en las películas, esperen el próximo estreno, un escándalo que tapa todos los anteriores y, por lo pronto hasta de Martinelli se olvidaron los medios. Por lo menos, al menos nos divertimos un rato con Mossack y Fonseca, y listos para el próximo.

ANALISTA POLÍTICO.