20 de Feb de 2020

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Jaime Flores Cedeño

Columnistas

A 160 años del Incidente de la Tajada de Sandía

El Incidente de la Tajada de Sandía, ocurrido el 15 de abril de 1856, hace exactamente 160 años

El Incidente de la Tajada de Sandía, ocurrido el 15 de abril de 1856, hace exactamente 160 años, representa en la actualidad una muestra tangible del sentimiento de nacionalidad que unió a todo un pueblo en contra de una acción prepotente efectuada en perjuicio de un humilde vendedor de sandías de nombre José Manuel Luna, cuyo puesto estaba ubicado cerca de la estación del antiguo ferrocarril.

Todo inicia cuando el estadounidense Jack Olivier, en evidente estado de embriaguez, según narraron testigos de la época, se negó a pagar cinco centavos por un pedazo de sandía que le había comprado al señor Luna. Este incidente generó en una trifulca entre istmeños y compatriotas de Oliver, que resultó en 16 muertos y 15 heridos por la parte estadounidense, del lado panameño el saldo fue de 2 muertos y 13 heridos.

Contrario a lo que nos relatan algunos libros de historia, la acción llevada a cabo por los nacionales no fue un hecho aislado o precipitado consistente en una simple defensa a un vendedor de sandías, sino el punto desbordante de toda una estela de agresiones que venían sufriendo los istmeños desde el último lustro, más propiamente, a raíz del paso masivo de estadounidenses a través del Istmo, con destino a California, sitio en donde se habían descubierto minas de oro en 1848.

Es importante indicar que el trato despótico proferido por los estadounidenses iba acorde con la política del ‘Destino Manifiesto ' (1823) del presidente de los Estados Unidos, James Monroe, que hacía ver a los indígenas, negros y mestizos del continente como seres inferiores que debían ser civilizados.

A pesar de que después del incidente los Estados Unidos determinaron invadir el Istmo, invocando el Tratado Mallarino Bidlack (1846), y que obligaron a la Nueva Granada, por medio del Convenio Herrán-Cass, a indemnizarlos por los daños causados, los istmeños, no desistieron de su lucha en pro de ser respetados como pueblo y de defender el territorio frente a agresiones foráneas.

Esta valentía y sentido de autodeterminación de los panameños, similar al Incidente de la Tajada de Sandía, se vivió en el siglo XIX con otros hechos históricos que marcaron el camino de nuestra nacionalidad, algunos de los cuales se dieron en 1855, con la creación del Estado Federal de Panamá, cuyo principal impulsor fue don Justo Arosemena; en 1862, cuando el gobernador Santiago De La Guardia enfrentó a las tropas de la República que invadieron el Istmo en abierta violación al Convenio de Colón, suscrito un año antes; en 1885, con la rebelión de Pedro Prestán, quien se opuso al Gobierno autoritario y centralista de Rafael Núñez, quien derogó la Constitución Federal de Río Negro y durante la Guerra de los Mil Días (1899-1902), en donde sobresalen figuras representativas de la Patria, como: Belisario Porras, Carlos A. Mendoza, Eusebio A. Morales y el Cholo Guerrillero, Victoriano Lorenzo.

Tanto el Incidente de la Tajada de Sandía, como cada uno de estos acontecimientos descritos, abrieron el camino del Acto Independentista del 3 de Noviembre de 1903, en donde Panamá se proyectó ante el mundo como una nueva República Independiente, capaz de autogobernarse y dispuesta a ir perfeccionando su soberanía con el transcurrir de las décadas a causa del ignominioso Tratado Hay-Bunau Varilla.

El Incidente de la Tajada de Sandía no fue un hecho más en nuestra historia, fue un digno ejemplo que sirvió de luz a las generaciones subsiguientes que vieron en este acontecimiento una muestra de unidad y nacionalismo, que robustecería el sentido de panameñidad.

HISTORIADOR Y ABOGADO.

*PROFESOR DE FILOSOFÍA E HISTORIA Y LICENCIADO EN DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS, GRADUADO EN LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ.