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21 de Jan de 2020

Pantaleón García B.

Columnistas

El Incidente de la Tajada de Sandía y los nuevos retos nacionales

Luego de que Estados Unidos completó su expansión territorial hacia el oeste, se comenzaron a dar los primeros pasos para comunicar a esa lejana región

El Incidente de la Tajada de Sandía y los nuevos retos nacionales
El Incidente de la Tajada de Sandía y los nuevos retos nacionales

Luego de que Estados Unidos completó su expansión territorial hacia el oeste, se comenzaron a dar los primeros pasos para comunicar a esa lejana región con el resto del país. Los primeros vapores correos que llegaban al Istmo por el lado del Atlántico comenzaron a utilizar la vieja ruta transístmica colonial para que sus cargas y pasajeros cruzaran al Pacífico, pero cada vez se hacía más necesaria una vía acuática o terrestre por Centroamérica.

Para lograr llegar al lejano oeste se utilizaba a Nicaragua y a Panamá, pero importantes sectores industriales de Estados Unidos comenzaron a interesarse por una compañía de vapores que comunicara al oeste con el este. La firma de contratos con compañías privadas estadounidenses para establecer un servicio de correos por ambas costas, así como la firma del Contrato Stephens-Paredes y la construcción del ferrocarril transístmico fueron parte de la política de expansión y colonización estadounidense hacia el oeste de ese país, dentro de la ‘Era del Destino Manifiesto '.

Los pasajeros en tránsito por el Istmo de Panamá, en su gran mayoría, eran arrogantes y racistas hacia los habitantes de la región istmeña. Los panameños también culpaban de la crisis económica que vivía el Istmo a la compañía del Ferrocarril, que había construido un ferrocarril transístmico en el marco de la ‘fiebre del oro '. Por eso los pasajeros pasaban rápidamente, por lo que los hoteles, restaurantes y lugares de diversión en los pueblos ubicados en la línea del ferrocarril vieron mermadas sus entradas económicas.

En medio de esa situación el señor Jack Oliver consume un pedazo de sandía y no lo quiere pagar. El señor que le vendió la fruta, José Manuel Luna, le exige que le cancele lo consumido, dando inicio a la conocida trifulca que dejó una estela de muertos y heridos, el día 15 de abril de 1856. En otro momento, ese hecho hubiese pasado como un simple ‘incidente ', pero había un rosario de altercados entre panameños y estadounidenses a lo largo de la línea del ferrocarril y esa discusión desató los rencores contenidos.

Esos hechos pueden resumirse de la siguiente manera: arrogancia de los norteamericanos en tránsito hacia los panameños. Esa realidad la retrata el batero Ambrosio Méndez cuando le dice a un periodista en tránsito por Panamá: ‘If the Americans are good, we are good ; if they abuse us, we are bad. We are black, but muchos caballeros '. También había un miedo a los filibusteros de William Walker que estaban en Nicaragua, pero en ese momento estaban utilizando al Istmo para ir a aquel país. Los panameños temían un ataque de los hombres de Walker y que convirtieran a Panamá en otra Nicaragua, en donde había implantado la esclavitud.

En aquel momento, frente a la arrogancia de un extranjero de no querer cancelar o pagar por el bien recibido, por los ultrajes que a diario recibían los nacionales en su propio territorio, por el temor a una invasión filibustera y por la defensa de la identidad de los istmeños, un grupo de nacionales y extranjeros del arrabal de la ciudad de Panamá se enfrentó a quienes por años los habían venido humillando. Esa unidad demostrada el 15 de abril de 1856 para hacerle frente a una afrenta, a las humillaciones y a las amenazas de invasión, la demostraron los panameños a lo largo del siglo XX para recuperar la región canalera.

En nuestros días, hace falta que los panameños volvamos a unirnos frente a nuevos retos, porque hemos demostrado que unidos podemos alcanzar grandes objetivos, por difícil que los mismos parezcan. Hay que unir voluntades por reforzar valores éticos, para ofrecer una mejor educación técnica-científica y humanista a la juventud panameña, dentro de una sociedad del conocimiento; más seguridad y una mejor calidad de vida para todos los panameños y panameñas.

Todo ello sin olvidar los hechos y lugares de memoria como esta fecha. Esa fue la enseñanza de los istmeños de 1856, quienes un 15 de abril decidieron decir: ‘Si ustedes nos respetan, nosotros seremos caballeros; pero si abusan, exigiremos respeto ', como bien lo dijera el batero Ambrosio Méndez, hace 160 años.

CRU DE COCLÉ.