26 de Feb de 2020

Edgar Enrique Figueroa Lombardo

Columnistas

Opinar en redes sociales sin antes leer

Internet llegó para quedarse y revolucionar las comunicaciones y los efectos del desahogo social en todo el mundo

Internet llegó para quedarse y revolucionar las comunicaciones y los efectos del desahogo social en todo el mundo. Todo lo que vemos, leemos y escuchamos por los canales de comunicación, sobre todo en las redes sociales, han cambiado nuestro estilo de vida, de pasar a ser un ciudadano más reflexivo al opinar, a ser un ciudadano más impulsivo.

Esto no indica que sea bueno o malo, pero cada vez las relaciones humanas y hasta nuestros hábitos de informarnos son fugaces y nos amparamos a la tecnología o las redes interpersonales de comunicación (redes sociales) para emitir un comentario o dar nuestra opinión.

Una red social es una estructura social compuesta por un conjunto de actores —tales como individuos u organizaciones— que están relacionados de acuerdo a algún criterio (relación profesional, amistad, parentesco, etc.). Normalmente se representan simbolizando los actores como nodos y las relaciones como líneas que los unen. El tipo de conexión representable en una red social es una relación interpersonal. Con esta definición es evidente que en las redes hay mucho contenido informativo que genera opiniones, algunas bien fundamentadas, otras contradictorias, apasionadas, conciliadoras, y también están aquellas que generan confusiones, desinformación, creando el desvió de la opinión pública o una convulsión social.

Dicho desvió de la opinión muchas veces suele pasar por la desinformación al momento de opinar, sin tener una idea clara o no leer antes de dar un comentario. Como ciudadanos, es nuestra responsabilidad ante todo responder por lo que decimos o escribimos; aunque los canales de comunicación son abiertos y democráticos, no debemos estar ajenos a que podemos causar un caos en la red y, en el peor de los casos, hasta histeria colectiva.

Independientemente estemos o no de acuerdo con una postura social, económica, política, religiosa o ideológica, tenemos que leer, indagar y analizar el contenido de un tema para luego opinar con propiedad y hacer una contribución crítica constructiva sobre la coyuntura del tema del momento y no seguir alimentado el problema.

A diario los usuarios están opinando en las redes sobre un tema de carácter público o del acontecer nacional e internacional y encontramos comentarios u opiniones desenfocados, desorientados o desviados del eje central del tema, por lo que no aporta en nada a mejorar la situación negativa de la situación. Eso nos da la impresión de que no somos ciudadanos responsables, no hay una cultura ciudadana de comunicación que nos permita ser objetivos con lo que decimos o pensamos.

La libertad de expresión aplica a todo y el libertinaje no es la excusa para dejar a un lado que para ser garantes y sólidos con nuestros actos, también debemos serlo con nuestras opiniones. Actualmente las redes sociales han desplazado a los blogs y secciones de comentarios de opiniones en los medios digitales; no obstante, son los medios para que el ciudadano no deje de contribuir con la opinión pública.

PERIODISTA