21 de Feb de 2020

Jairo Henry Pertuz Suárez

Columnistas

La gran mentira

Y, si nos venimos a América, donde ha tomado asiento la gran potencia mundial, el caso es más lamentable

Al escuchar a los voceros de los viejos países europeos, conocidos por las actuaciones de sus monarquías que invadieron y destruyeron civilizaciones originarias africanas y americanas, comprobamos hoy que no han logrado superar sus atavismos. Continúan, con nuevos modelos, haciendo lo mismo, pero peor. Lo más grave es que engendraron hijos que construyeron en América un monstruo de mil cabezas y dejaron regados otros en lo que hoy son países americanos, que le hacen juego a su patrón.

Los voceros de esos Gobiernos y algunos organismos no tienen reparo en continuar mintiendo sobre la historia y los hechos del mundo actual. Hablan de la defensa de los DDHH, de la vida, la justicia, la libertad y la democracia y son los que más han violado y violan estos principios. La falsedad y la violencia son la respuesta para quienes reclaman lo que les pertenece. La paz no podrá llegar al Medio Oriente, mientras existan intereses económicos y geopolíticos de EE.UU. y la UE, como tampoco llegará al pueblo de Israel, mientras se continúe con los asentamientos en tierras palestinas y los bombardeos a Gaza y Siria que acepta realizar Netanyahu. Esa no es la vocación de ese pueblo.

Tampoco es la vocación de españoles, franceses ni ingleses, pueblos que desgraciadamente vienen siendo gobernados por ineptos y corruptos como Aznar y Rajoy, Sarkozy, Hollande, Blair y Cameron y antes por reyes y reinas de igual o peor calaña. Todavía se niegan a entender que las civilizaciones africanas y americanas fueron y son más avanzadas que las de ellos y que las relaciones entre países y pueblos deben basarse en la igualdad, el respeto y la cooperación. Que ser blanco ojos azules, no significa ser mejor ni superior al negro o al indio americano.

Hasta Alemania es discriminadora y oportunista (caso Grecia y mercado negro del petróleo actuales). Y, si nos venimos a América, donde ha tomado asiento la gran potencia mundial, el caso es más lamentable. Los Bush, Reagan y el resto de los gobernantes de este país —en crisis— prácticamente quebrado y con una economía que no podrá recuperarse por los patrones de su base, continúa tratando de mantener dominio geopolítico por la fuerza de las armas, que pueden acabar con la humanidad (Hiroshima-Nagasaki), a sabiendas de que han perdido todas las guerras en las que se han involucrado y que una unión ruso-china es prácticamente invencible.

El propio pueblo estadounidense está en las calles protestando contra el gran negocio electoral, aprovechando el anacrónico sistema electoral de dos partidos que son uno. En la última semana han detenido a 1200 manifestantes en Washington y B. Sanders ganándole a Hilary —candidata del continuismo—, sin méritos ni capacidad para gobernar y comprometida con su voto por guerras y golpes de Estado.

Por otro lado se ha comprobado y aceptado por Mark Toner —vocero del Departamento de Estado— que su Gobierno financia acciones delictivas, ilegales e injerencistas a través de la USAID. Todos son gente deshumanizada. Esto es apenas parte de una gran mentira que los pueblos del mundo deben analizar y tomar acciones.

PERIODISTA, ANALISTA INTERNACIONAL.