Temas Especiales

06 de Apr de 2020

Mario A. Rognoni (Q.E.P.D.)

Columnistas

Falta de justicia y el mundo actual

Lo que hoy vemos entre las pandillas y sus guerras, con muertes diarias entre ellos, pronto escalará a las clases superiores

Falta de justicia y el mundo actual
Falta de justicia y el mundo actual

Después de la invasión norteamericana llegué a la conclusión de que en Panama el aumento de la violencia se debía a varios factores: la cercanía de la muerte que vivió un gran sector de la capital hizo que mucha de nuestra juventud le perdiera el temor a la muerte y empezara a ver la vida de forma diferente. Por otro lado, las armas que quedaron sueltas en el país ayudaron a la violencia armada y finalmente el ejemplo del sicariato y las maras terminaron de contaminar a nuestra juventud.

Pero, pienso ahora, ¿por qué tanta violencia donde no ha habido la guerra? Los actos terroristas han proliferado, ya ni siquiera son parte de grupos organizados, muchos son ‘lobos solitarios ' que deciden cometer asesinatos múltiples por las más diversas razones. Primero hay que entender que el mundo está armado, no hablo de las naciones, hablo de las poblaciones. Lo triste es que cuando se da un ataque de esos de personas sin respaldo de organizaciones terroristas, todos son por falta de justicia.

Si vemos el caso de Dallas de la semana pasada, el y los francotiradores no respondían a ningún grupo internacional, simplemente el hecho de que la población negra de EE.UU. rechazaba el asesinato de dos jóvenes, uno en Luisiana y otro en Minnesota, a manos de la policía, lo o los llevó a salir como francotirador justiciero y matar policías blancos.

Los casos de estudiantes que rechazados por la sociedad de su propio centro de estudio se sentían apartados, se convirtieron en los casos de esos estudiantes que luego matan profesores, alumnos y personal del centro donde se sintieron ofendidos.

En países centroamericanos vemos con frecuencia que ante la impotencia de algunos frente a ataques de medios de expresión proceden a matar periodistas, sin llegar a una discusión seria y profunda con quien ellos consideran que los difaman o atacan. En Sur América es más común el matar fiscales y jueces por casos donde se consideran afectados por la falta de justicia.

Nuestro país tiene una característica especial, lo bueno lo copiamos rápido, lo malo nos toma más tiempo. Pero no dudo que llegaremos en corto plazo a los asesinatos de fiscales, jueces, periodistas y cuanto caiga en la injusticia, la difamación y las falsas acusaciones. Es cuestión de tiempo y llegaremos a ello, si no hacemos algo por garantizar la justicia.

Aquí hay periodistas que en glosas y reportajes atacan sin pruebas y de mala fe a personas, confiados en que los afectados aguantan todo lo que se les diga. En ese mundo de desprestigio, todos somos corruptos, todos ladrones, todos oportunistas. Y hoy, con las redes sociales sin control, las campañas sucias han proliferado.

Ya no me sorprenden los ataques de ‘lobos solitarios ', la frustración por la falta de justicia, el sentimiento de impotencia, los lleva a esos actos. Pero, ¿está la sociedad moderna consciente del cambio que estamos viviendo? EE.UU., por ejemplo, va hacia una confrontación racial al más alto nivel y poco parecen estar haciendo las autoridades para evitarlo. En nuestro mundo pequeño, aquí mismo, estoy viendo crecer la agresividad mientras cada vez más el panameño cree en tomarse la justicia en sus manos por la impotencia frente a una justicia cuestionable.

Lo que hoy vemos entre las pandillas y sus guerras, con muertes diarias entre ellos, pronto escalará a las clases superiores. Tenemos todos los elementos, una sociedad agresiva, armada, una justicia en la que nadie confía y la impotencia frente a los medios de comunicación que destruyen cualquier familia o negocio. Esto no lo resolveremos con una policía en las calles, esto comienza por establecer un sistema de justicia justo, honesto y expedito.

Creo que estamos a tiempo de recapacitar y enderezar el rumbo de la justicia para que nunca lleguemos al extremo de la impotencia que nos lleve a tomarnos la justicia en nuestras manos. Tenemos que volver a valorar la vida, a creer en la justicia, en resolver diferencias con el dialogo. Acercarnos más a Dios y lo espiritual, alejarnos de lo material.

Lamentablemente, los ejemplos que vienen de afuera no nos ayudan, los ‘lobos solitarios ' seguirán sorprendiendo a diversas sociedades, algunos por su rechazo a prácticas de algunos, como el caso de Orlando versus los homosexuales o negros haciendo justicia matando blancos.

Repito, estamos a tiempo de actuar para evitar estos actos de agresividad, hoy peleas entre conductores o peleas callejeras, mañana balaceras que buscan justicia a su manera.

ANALISTA POLÍTICO.