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02 de Jun de 2020

Sydia Candanedo de Zúñiga

Columnistas

Cultura educativa en los medios de comunicación

Se ha expresado, y con mucha razón, que en el lenguaje está el Verbo hecho Hombre

Cultura educativa en los medios de comunicación
Cultura educativa en los medios de comunicación

Se ha expresado, y con mucha razón, que en el lenguaje está el Verbo hecho Hombre. El doctor de la Iglesia Católica, san Agustín, dijo: ‘A comprender el Verbo, Dios cerca de Dios, igualmente pronunciado de toda la eternidad y en quien todo, desde la eternidad, es pronunciado '. Esto significa, pensando en su aseveración, que se hace necesario buscar en el libro de los libros, La Biblia , la importancia que conlleva tener la facultad de hablar y de la influencia que tiene el lenguaje para comprender la eternidad, esa que menciona el gran pensador cristiano san Agustín.

Como profesora de Español y Literatura Universal, donde se manejan textos de toda índole, sé que podemos hacer del alumno un ser de conciencia, donde el lenguaje se sublimice —no se vulgarice— y utilice en forma culta, correcta y elevada, dando importancia a la moral y los valores.

Hoy en Panamá se necesita urgentemente que se le ponga un alto al desenfreno que está sufriendo nuestra Nación desde los medios de comunicación social, que no procuran ese lenguaje elevado y la promoción de valores y principios, sino de antivalores y obscenidades.

En la búsqueda de fórmulas que solucionen este problema, tal vez pecando de neófita por mi poca formación jurídica, quisiera, con humildad, preguntarle al procurador de la Administración si es posible encontrar en nuestro ordenamiento legal alguna sanción para quienes están atentando permanentemente contra la salud mental y espiritual del pueblo panameño al transmitir mensajes ofensivos en revistas, periódicos, emisoras de radio y televisoras, sin dejar de mencionar el Internet, cuando publican fotos pornográficas, en los medios escritos, o cuando transmiten programas radiales y audiovisuales con contenido obsceno. Si el señor procurador no encontrara una norma aplicable, le preguntaría, si no cabe en estos casos plantearse entonces el análisis del Artículo 305 del Código Penal que sanciona a quienes entreguen ‘cosas peligrosas para la salud ', o de los artículos que hablan de los delitos contra la libertad e integridad sexual, por personas que promueven la prostitución y otras aberraciones en los medios de comunicación.

Expreso esta inquietud porque considero que de alguna manera debemos poner coto al desenfreno, principalmente en esos programas de televisión, en su mayoría de producción nacional, que van tomando cada vez más cuerpo, los que se presentan, de forma grotesca, con un lenguaje vulgar y de doble sentido y con ‘escenas indignas ' para nuestro país, y lo que es peor, en horarios propios de una audiencia de niños, niñas y adolescentes. Esto lo vemos reflejado hasta en la publicidad chabacana que parece estar destinada a rebajar la inteligencia de la población y a promocionar el morbo y la obscenidad con el pretexto baladí de que ‘eso le gusta a la gente ' y que ‘resulta divertido '. Me pregunto por ello ¿por qué el Estado no hace nada para acabar con la mala conducta de los medios? Y es tan aceptada esta conducta, que el pueblo panameño pareciera ya acostumbrado a esas influencias nocivas.

A veces pensamos que lo que está ocurriendo no surge por generación espontánea, sino que es algo planificado para atentar contra la familia, con el deseo de que el individuo se degenere cada vez más y de esa forma dominarlo. Si fuera así, la sociedad debería tener algún mecanismo de defensa contra estas atrocidades y plantearse, al menos, la necesidad de obligar al Estado a invertir en programas educativos.

Los Gobiernos, en vez de gastar altas sumas de dinero en publicidad para vanagloriarse de los supuestos logros de sus gestiones, deberían invertir esas sumas de dinero en programas para promover los valores cívicos, los principios morales y el lenguaje elevado.

Además, deben saber que la educación no es únicamente tecnología o perfeccionamiento del idioma inglés, que debe imponerse una cultura educativa en esos medios de comunicación, utilizando las inversiones hacia metas más efectivas y correctas. Sin embargo, en Educación, los gobernantes no se plantean tomar estas medidas y, por el contrario, nombran en los cargos ministeriales a personas que no son dignas exponentes de la cultura y también, con sus actitudes, parecen apoyar esos programas obscenos que transmiten los medios y que aumentan, cada vez más, la ignorancia de la población.

En artículos anteriores escribí sobre el Estado Docente, ese que, entre otras cosas, se debe preocupar por planificar y organizar al Ministerio de Educación, con ministros y personal preparados, conscientes de su papel, profesionales cultos y reconocidos.

Recuerden, ciudadanos y ciudadanas, que todos debemos con nuestra conducta forjar las generaciones nuevas. En el pasado existieron ejemplos de hombres probos y honestos que defendieron nuestra educación, lenguaje y nacionalidad, hasta con sus valiosas vidas.

El idioma es lo más importante en la comunicación y en los medios hay que utilizarlo con verdadero patriotismo. Solo cuando los hombres y mujeres piensen como seres espirituales, de conciencia, no materialistas, sino cultos, humanistas, conseguiremos el serio desarrollo de esta Patria panameña.

CATEDRÁTICA DE LA UP Y POETISA.