Temas Especiales

03 de Jul de 2022

  • Pastor E. Durán Espino

Columnistas

Invocaron el Tratado para intervenir

Recordemos que cuando se le preguntó al secretario de Estado de EE.UU.

En nuestro artículo titulado: ¡Gracias Omar! ¡Gracias Pastor! ¡Gracias Jimmy! , publicado en este diario el pasado 11 de septiembre del presente con motivo de los 39 años de la firma de los Tratados Torrijos-Carter, decíamos, entre otras cosas, ‘... hay quienes dicen que no existe el derecho a la intervención en el Tratado de Neutralidad y que cuando Estados Unidos (EE.UU.) invadió Panamá el 20 de Diciembre de 1989 no invocó ese tratado '. Lo cierto es que sí lo invocó.

Recordemos que cuando se le preguntó al secretario de Estado de EE.UU., James Baker, sobre la base legal en la cual EE.UU. se apoyó para invadir Panamá el 20 de Diciembre de 1989, respondió: ‘Estados Unidos tiene tanto derecho —en lo que a esto respecta— como el deber de proteger y defender el Canal de conformidad con el Artículo IV del Tratado del Canal de Panamá, al cual el Gobierno de Panamá dio, por supuesto, su consentimiento ' (ver el New York Times de 21 de diciembre de 1989, pp. A19 y A22).

Este Artículo IV del Tratado de Neutralidad dice lo siguiente: ‘La República de Panamá y los Estados Unidos de América convienen en mantener el régimen de neutralidad establecido en el presente tratado, el cual será mantenido a efecto de que el Canal permanezca permanentemente neutral, no obstante la terminación de cualquiera otros tratados celebrados por las dos partes contratantes '.

A este Artículo IV se le adicionó la llamada Enmienda del Derecho Unilateral , que estipula: ‘(...) Panamá y los Estados Unidos tienen la responsabilidad de asegurar que el Canal permanecerá seguro y abierto a las naves de todas las naciones. La interpretación de este principio es que cada uno de los dos países, de conformidad con sus respectivos procedimientos constitucionales, defenderá el Canal contra cualquier amenaza al régimen de neutralidad y por consiguiente tendrá derecho a actuar en caso de una agresión o amenaza dirigida contra el canal o contra el tránsito pacífico de navíos a través del canal. Esto no significa ni deberá ser interpretado como un derecho de intervención de los Estados Unidos en los asuntos internos de Panamá.

Cualquier acción de los Estados Unidos estará dirigida a asegurar que el canal permanecerá abierto, seguro y accesible, y nunca estará dirigida contra la integridad territorial o independencia política de Panamá ' (sic).

Según nuestro artículo del pasado 11 de septiembre, las sospechas que el Gobierno de EE.UU. tenía respecto a que el general Torrijos estaba involucrado en el narcotráfico, hubieran sido suficientes para que cualquier Gobierno norteamericano hubiera detenido las negociaciones hasta que se aclarara el asunto; pero Carter continuó adelante porque le interesaba que estos tratados se ratificaran, por lo que dijimos que tenemos que agradecérselo a Cárter y a Robert Pastor, director de Asuntos Latinoamericanos del Consejo de Seguridad Nacional de EE.UU., porque fue él quien aconsejó al presidente Carter: 1) que el Departamento de Justicia le negara la información sobre narcotráfico al Congreso, y, 2) que se procediera rápidamente a concertar una ‘aclaración ' con Torrijos, que se firmó cuatro días después, y que sirviría para bloquear la oposición en el Senado.

Y, todo esto se hizo, para que los Tratados Torrijos-Carter fueran ratificados por el Senado norteamericano. Hay algo más en esta historia, y es que según el escritor Richard Koster, Robert Pastor ‘estaba cegado por su amor hacia Omar Torrijos ', cosa que no nos cabe la menor duda, ya que Pastor es también autor de una Oda a Omar (una oda es una composición poética del género lírico, normalmente dividida en estrofas o partes iguales, cuyo tono es generalmente de alabanza).

Ahora nos preguntamos: ¿dónde están nuestros poetas panameños? Debemos también hacerle una oda a Pastor y otra a Carter.

EDUCADOR