Temas Especiales

22 de Apr de 2021

Paulino Romero C.

Columnistas

¡Párese firme señor presidente!

‘Mientras los diversos núcleos... no se organicen y emprendan una vigorosa intervención pública, será imposible hacer nada en Panamá...'

¡Increíble! Pero el tiempo ha pasado. Se ha cumplido ya el 50 % de tiempo del periodo constitucional del presidente Juan Carlos Varela (2014-2019). Ha sido muy poco o casi nada lo que se ha hecho respecto de lo mucho que se prometió en campaña política e incluso en el ejercicio del poder.

El presidente no ha desempeñado la función encomendada con cabal sentido de responsabilidad, conciencia de la propia idoneidad y espíritu de sacrificio. Todo lo contrario, ha demostrado que la posición escalada es una canonjía o un bien de uso indiscriminado para su propio beneficio, sus parientes, copartidarios políticos y amigos personales. Se ha servido del ERARIO (tesoro público de la Nación) sin control, del cual es, desde el día 1 hasta el momento, amo y dueño absoluto.

Ha desconocido el bien de la colectividad por atender influencias partidistas, presiones de grupo y toda demanda unilateral del interés creado. Ha demostrado, además, falta de probidad y la necesaria firmeza en la toma de decisiones para la solución oportuna de los graves problemas sociales; le ha faltado carácter, coraje, para reprimir la ilegalidad, la corrupción y castigar las violaciones de las prescripciones normativas vengan de donde vengan (de familiares, amigos, copartidarios).

Escogió sus colaboradores, prescindiendo de la capacidad, honestidad y dinamismo que son cualidades indispensables como testimonio de una probada eficiencia y una indiscutible capacidad moral. Desestimó el cumplimiento de los propósitos expuestos en la toma de posesión del alto cargo, avalando dudosa seriedad de sus promesas con actitudes de supuesta consecuencia principista y rectitud funcional. Olvidó que para exigir a la ciudadanía orden, honradez, conducta y esfuerzo, era preciso obrar en los planos superiores con fuerza de ejemplaridad.

Prefirió ceder ante los juegos politiqueros que conspiran contra la dignidad, que servir sin defecciones la doctrina del interés público. Su no disimulado interés en favorecer ciertos sectores de la administración pública, en desmedro de otros más importantes, como son la educación, la salud, la seguridad ciudadana, el transporte público, el suministro de agua potable para la población, el mantenimiento adecuado de las calles, carreteras y vías públicas en general, ha quedado evidenciado.

Solo cuando los hechos nos obliguen a ello habremos de renunciar a la esperanza de que el Gobierno, independientemente de quien sea el presidente, cumpla con eficiencia y lealtad el mandato del pueblo y lo que establece la Constitución Nacional. Para esto hace falta que los gobernantes no se obstinen en tener más razón de la que, en efecto, tienen, ni pretendan más de lo que, en efecto, tienen derecho a pretender.

Es el motivo por el cual salimos al encuentro, con ocasión de los desmanes del actual Gobierno durante el presente año, sobre todo por su deleznable desprecio a miles de educadores que, tristemente, terminaron el año lectivo 2016, sin cobrar el salario correspondiente, por negligencia, incapacidad o malquerencia del presidente y del Meduca.

La educación y los educadores han sufrido toda clase de vejámenes ilegales por parte de las autoridades del Meduca; y el régimen de mando personal de Juan Carlos Varela no ha sabido ampararlos, en vista de lo cual los gremios magisteriales resuelven concentrar sus fuerzas y emprender por sí mismos una acción reivindicativa y de defensa.

Mientras los diversos núcleos de intereses o de convicciones no se organicen y emprendan una vigorosa intervención pública, será imposible hacer nada en Panamá ni en el orden de la justicia, la educación, la salud, la seguridad ciudadana ni en otro alguno.

¿¡Cuándo nos convenceremos de que la fuerza no desciende al Poder público desde la Luna, como una irradiación mágica ni consiste en una apelación súbita a las armas, sino que depende exactamente, en cantidad y calidad, de la asistencia que a la vida política presten los ciudadanos de su país!?

Cuando un Gobierno, como el de Juan Carlos Varela, no es exponente de una amplia adhesión colectiva, es, ni más ni menos, un surtido de cabezas parlantes posadas sobre la Gaceta a modo de pisapapeles. El Estado no es una abstracción. El Estado somos nosotros mismos ocupándonos de los problemas del Estado.

MAESTRO DE CIUDADANOS.