Temas Especiales

13 de Apr de 2021

Andrés L. Guillén

Columnistas

La Estrella y El Siglo contra la adversidad

El resultado de estas medidas contra GESE es su asfixia financiera al afectar sus relaciones con anunciantes, acreedores, suplidores o suscriptores

La viabilidad y existencia del Grupo Editorial El Siglo y La Estrella de Panamá ( GESE ), hoy corren peligro por ser víctima incauta de la supuesta guerra de Estados Unidos de América (EUA) contra el narcotráfico y terrorismo, endurecida aún más después de los ataques del 9/11, sin otros miramientos que los intereses y seguridad nacional de ese poderoso país.

GESE sufre, como consecuencia, las sanciones decretadas por la ley estadounidense anticapos (‘Foreign Narcotics Kingpin Designation Act' de 1999) sin mediar debido proceso ni presunción de inocencia ni igualdad ante la ley, pues así lo permite dicha legislación extranjera.

Las sanciones han sido impuestas unilateralmente por EUA, con la obediencia y anuencia total e inmediata de nuestro Gobierno nacional, menospreciando nuestra soberanía.

Esta ley foránea autoriza al presidente de EUA a seleccionar y castigar ‘narcotraficantes significativos', con la coordinación de varios ministerios y agencias estadounidenses: ‘Treasury; Attorney General; Secretaries of State, Defense, Homeland Security; Director of National Intelligence y CIA Director', implementadas a través del Departamento del Tesoro y su ‘Office of Foreign Assets Control' (OFAC).

La comisión nombrada por el presidente Varela debe reflejar sus respectivas contrapartes panameñas, para ser más efectiva. De hecho, con la arbitrariedad de esa ley, se elaboran dos listas —Lista I para cabecillas de organizaciones narcotraficantes y Lista II para personas y organizaciones que apoyan o colaboran con el narcotráfico— llamadas oficialmente ‘Specially Designated Narcotic Traffickers List' (SDNT).

El resultado de estas medidas contra GESE es su asfixia financiera al afectar sus relaciones con anunciantes, acreedores, suplidores o suscriptores, situación que el embajador estadounidense, John D. Feeley, con la aprobación de nuestro Gobierno, utiliza con desparpajo para extorsionar la venta de GESE bajo condiciones de anormalidad que nuestro Código Civil condena y hace inválidas.

Todo esto a pesar de que el propio embajador Feeley ha declarado públicamente que su Gobierno piensa que GESE no está involucrado en el lavado de dinero y en especial que nuestro propio Ministerio Público ha decretado el sobreseimiento provisional de su dueño por falta de pruebas.

Por eso es difícil creer que su inclusión en la nefasta lista SDNT (o lista Clinton), no representa un ataque injustificado a La Estrella de Panamá (la decana de nuestra prensa nacional, con 167 años de historia) y El Siglo (el diario del pueblo, con 30 años de existencia).

Tampoco se puede desvincular esta agresión contra GESE de la red de derechos humanos panameños que la amparan, que incluyen la libertad de prensa, información y expresión; además del derecho al trabajo de sus 250 empleados.

Nuestro Gobierno no debe limitarse simplemente a ser un ‘facilitador para proteger los empleos', pues le toca, en uso de sus atribuciones constitucionales, garantizar esas libertades y defender nuestra soberanía .

Debe liderizar el movimiento para que GESE desaparezca de esa lista; rechazar su venta forzosa; proteger el valor cultural, histórico y patrimonial de La Estrella de Panamá con su valiosísima hemeroteca; y sobre todo, prevenir el cierre de El Siglo y La Estrella de Panamá .

Nos incumbe a nosotros, los ciudadanos, respaldar este esfuerzo.

CIUDADANO