Temas Especiales

12 de Apr de 2021

Paulino Romero C.

Columnistas

¡No habrá cambio de rumbo en el Gobierno!

Está en duda que el autollamado ‘gobierno de honestidad y transparencia' de Juan Carlos Varela, cambie de rumbo

Está en duda que el autollamado ‘gobierno de honestidad y transparencia' de Juan Carlos Varela, cambie de rumbo. Lo que este régimen de mando personal ha sido y demostrado en 30 meses de gestión (2014/16), eso será, con poca diferencia, mientras prevalezca lo que mande el mandador contumaz hasta el 30/6/19. Infortunadamente, ha resultado frustrante, decepcionante, lo ocurrido a nuestra patria en este lapso. Recordemos que durante el largo proceso que culminó en la fundación de la República de Panamá (1903), se llegó a crear el concepto de ser panameño como cosa característica, individualizada y propia.

Decepciona, sobremanera, que un gobierno elegido democráticamente, con bajo porcentaje de votos (38 %) y con un considerable apoyo económico y político registrado en el acontecer republicano; que prometió gobernar con el concurso de los mejores, independientemente del partido a que pertenecieran, haya experimentado tan duro decaimiento en popularidad y aceptación ciudadana, por su propio abonamiento de descrédito en tan poco tiempo.

Contrario a lo prometido durante la campaña política, el presidente de la República, Juan Carlos Varela, nombró en su equipo de gobierno a sus más allegados amigos, familiares y copartidarios, desconociendo requisitos fundamentales como la probidad, honestidad e integridad.

Luego asumió el control de la Asamblea Nacional con los recursos del Estado (partidas circuitales a diputados); la Contraloría General de la República (antes, máxima institución fiscalizadora de la Nación); la Corte Suprema de Justicia, el Ministerio Público y las Instituciones Autónomas y Semiautónomas.

Seguidamente queda ‘al descubierto' una serie de escándalos mayúsculos de corrupción e impunidad en algunos ministerios y entidades públicas (nepotismo, Meduca, IMA, Migración, narcotráfico policíaco, transfuguismo, etcétera), actos delictivos que son diariamente denunciados a través de los medios de comunicación y en tribunales de justicia.

Obnubilado por la ejecución pronta de ‘megaproyectos' multimillonarios (la línea 2 y 3 del Metro, 4º.puente sobre el Canal, carretera de 8 carriles hasta Arraiján, Instituto Técnico Superior Especial, Renovación de Colón, etcétera). El régimen Varela lo hizo suyo como delirio consuetudinario. ‘perdió de vista el bosque por contemplar los árboles'.

Como consecuencia de tamaña irresponsabilidad gubernamental, se incrementó la criminalidad e inseguridad pública en el país, y los problemas vitales de la población, lamentablemente se desatendieron: el alto costo de la vida, con tendencia al alza en los precios de productos de primera necesidad; la falta de agua potable; la infortunada gestión administrativa y técnica de la Caja de Seguro Social y de la Autoridad del Transporte Terrestre; las condiciones deplorables de las calles y avenidas urbanas; el deficiente servicio de transporte público; la basura; el deterioro de las carreteras nacionales y caminos de penetración rural; escuelas cayéndose a pedazos; huelgas y paros de educadores; el funesto nepotismo oficial; el apoyo y respaldo a los amigos delincuentes del presidente (impunidad); justicia selectiva y persecución política.

Y no conforme con su fracaso en dos años y medio de desgobierno, ahora deviene burlón con irresponsable anuncio de ‘rotar funcionarios' de su equipo para continuar en lo mismo, pese al rechazo del pueblo a su pésima gestión.

La conciencia colectiva, que va más allá de los individuos y que crea vínculos de sentimientos, de pensamientos y de propósitos, que constituyen la esencia misma de la patria, tal es el caso de Panamá.

Empero, ¿se podrá mantener este estado de solidaridad colectiva que nos permita seguir considerándonos orgullosamente panameños, no obstante las decepciones y desengaños de nuestra experiencia política reciente?

Llegamos rápidamente a la conclusión que el ‘régimen de mando personal' es la antítesis, la negación, lo contrario del sentimiento democrático, es decir, del sentimiento y del pensamiento panameño.

Para demostrar aún más su contumacia, Varela ni cambiará ni rotará su Gabinete incapaz.

Más todavía: el ‘régimen de mando per sonal', por profesión de fe, es materialista; y los panameños, por conducta, y por convicción de fe también, somos en mayoría espiritualistas, en el sentido de subordinar los bienes materiales a las esencias espirituales.

La tragedia panameña y la necesidad de una verdadera acción concertada de toda la ciudadanía para su redención, le daría a esta noble causa un valor específico en la problemática política nacional.

EDUCADOR