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22 de Jan de 2021

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Guillermo A. Cochez

Columnistas

La prueba de fuego de Odebrecht

Panamá se merece mejores días, días donde se castigue severamente a quienes, como en el caso de Odebrecht, han lucrado de coimas y sobornos

La prueba de fuego de Odebrecht
La prueba de fuego de Odebrecht

Hasta que explotó el escándalo de los 59 millones de dólares recibidos por panameños por coimas y sobornos de Odebrecht a fin de obtener grandes contratos en Panamá, el Ministerio Público se hizo de los oídos sordos con lo que sobre este tema había estado saliendo aquí y en otros lares sobre los líos de la constructora brasileña. Se conocía que la campaña del candidato de Cambio Democrático, José Domingo Arias, había sido financiada con dineros recibidos por el consultor Joao Santana entregados por instrucciones de los interesados de Brasil. Ni se le invitó a tomar café a la Procuraduría para que presentara sus descargos.

Nunca hubo reacción alguna y no se llamó a nadie para que declarara. Meses después, uno de los delatores de Odebrecht, su representante en Panamá, André Ravello, confesó que el pliego de cargos del multimillonario proyecto de saneamiento de la bahía lo habían preparado ellos, por la cual así les fue fácil que se lo adjudicarán. Curiosamente, a pesar de advertencias públicas, la Procuraduría nunca llamó a declarar a Ravello, e increíblemente todo quedó allí.

Las acusaciones emanadas del Departamento de Justicia de los Estados Unidos son tan grandes que hacen imposible que esta horrenda trama de corrupción no se investigue. Hasta el mismo presidente Varela, que justificando no se investigará antes había dicho que a él solo le preocupaban ‘las obras y los empleos', ha dicho que se debe investigar a fondo todo lo ocurrido. La percepción, sin embargo, corroborada por el diputado panameñista José Antonio Domínguez, es que los contratos de obras públicas hechas por Odebrecht, incluyendo este Gobierno, han estado plagados de enormes sobrecostos.

Se ha señalado al ingeniero Carlos Ho González, funcionario del MOP durante los Gobiernos de Torrijos y Martinelli, como el recipiente de parte de los millones recibidos. En su oportunidad dirá a las autoridades a quiénes les repartía lo que recibía. Se ha señalado a los hijos de Martinelli, que también recibieron coimas a través de sociedades anónimas reincorporadas en Panamá por Alemán, Cordero, Galindo y Lee, supuestamente vendidas a través de un banco en Andorra. Contraloría ordenó investigar a Ho González por posible enriquecimiento ilícito, pero curiosamente no pidieron lo mismo para quienes fueron sus jefes: Martín Torrijos y Benjamín Colamarco. Debemos recordar que el contralor Humbert fue embajador en Washington cuando Torrijos fue presidente y que el secretario general de la Contraloría fue gerente general de Tocumen, S.A. en ese mismo Gobierno. La idea que no se quita de la cabeza de los panameños es que se hará todo lo posible para evitar que no se investigue el escándalo más grande que ha conocido el país desde las confesiones del coronel Roberto Díaz Herrera al salir de las Fuerzas de Defensa en 1986 y que motivaron la creación casi que espontáneamente de la Cruzada Civilista. Esta percepción la dan la lentitud con que la Procuraduría General de la Nación ha investigado el escándalo, lo dubitativa que ha sido la reacción del presidente Varela, advertido desde el inicio de su Gobierno de las andanzas de Odebrecht, y la selectiva investigación ordenada por la Contraloría General de la República, quien en dos años se negó a auditar los proyectos hechos en Panamá por Odebrecht en el pasado Gobierno.

Panamá se merece mejores días, días donde se castigue severamente a quienes, como en el caso de Odebrecht, han lucrado de coimas y sobornos. Que se lleve a la cárcel a quienes hayan sido presidentes y ministros y abusaron de la confianza pública a ellos depositada. Pareciera que durante estos dos años y medio el único que metió la mano fue Ricardo Martinelli. Y ¿qué pasó con antes de él, que trajeron de la mano a Odebrecht en un proyecto que por su exagerado costo se le llamó ‘Cinta Coimera'? Y, ¿qué pasó con el actual que, a pesar de tantas advertencias locales e internacionales, siguieron dándole contratos a los brasileños?

Es hora de que enrumbemos el país. Podemos hacerlo, pero, antes que todo, debe caer quien robó y coimeó. Como dijo el presidente de Transparencia Internacional, el peruano José Ugaz, era un secreto a voces que Odebrecht estaba en cosas raras. ¿Por qué Varela siguió favoreciendo a esta empresa con tantos contratos?

ABOGADO Y POLÍTICO.