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26 de Jun de 2022

  • Kiara N. Echevers de León

Columnistas

La Universidad y la renovación ¿Dónde está?

Ardua y hasta exagerada fue la campaña electoral para elegir a las autoridades de la Universidad de Panamá

Ardua y hasta exagerada fue la campaña electoral para elegir a las autoridades de la Universidad de Panamá. Se trata de un proceso que tendrá que cambiar en el tiempo para la salud institucional. En estos asuntos sí hay que renovar de verdad. Las propuestas, para convencer a los votantes, fueron planteadas en las más diversas direcciones. Habría que reconocer que algunas de éstas fueron sugeridas con exagerado tono de lo Increíbles, aunque la ilusión estaba acorde con las mejores de las intenciones. Pero, como reza el adagio, del ‘dicho al hecho, hay mucho trecho'.

Al final de aquel ejercicio, tan innecesario para lo que es, en esencia, la academia, pero que se presenta con disfraz de democracia institucional, se impuso la ‘renovación' como propuesta que logra entusiasmar al electorado de por sí muy ávido a los cambios del statu quo de más de dos décadas. Un modelo agotado que exigía una visión nueva de hacer las cosas en la universidad, de transformar procesos, de hacer nuevo aquello que ya fenecía por el transcurso del tiempo. Y todo ello, en la inspiración de cada candidato, para mejorar y responder a los retos que hoy exige la academia en un mundo globalizado y de explosión de las tecnologías.

No dudamos que los proponentes de las renovación, hoy al frente de la rectoría, siguen empeñados en tales ideales, en hacer las cosas distintas, pero que ahora ya superada la etapa de la campaña y de los discursos, habría que mostrar a la comunidad universitaria, en lo tangible, en lo concreto, qué significa todo aquello. Es decir, ¿Qué será en estos cinco años la ‘renovación'? ¿Qué se va a renovar? ¿Cuáles sus alcances y sus beneficios para la institución y sus protagonistas? Sin poner en dudas que se estén haciendo esfuerzos en esta dirección, transcurrido medio año, para quien escribe, no queda claro el camino que está siguiendo los tan buenos propósitos de renovar el statu quo.

Claro está que un recorrido por el campus universitarios, incluida las sedes regionales dispersas en toda la geografía nacional, además de los programas anexos, de mirar las condiciones de las aulas de clase, de los laboratorios (con los que debe hacerse realidad una educación de calidad), de las mismas edificaciones: pero además, lo que son las ofertas académicas y la necesidad de profundizar, en la lógica del mundo de hoy, la actualización de los programas; todo esto requiere de un profundo y calificado esfuerzo renovador, el cual no es posible (y en esto no habría que engañarse) sin los recursos que deben proceder de una política púbica estatal, que a la fecha no existe, que otorgue a la educación superior las finanzas que ésta necesita y merece.

Aún de los loables esfuerzos internos, de por sí desmejorados por la Contraloría General con sus inconsecuentes restricciones, los universitarios debemos estar conscientes que sin los presupuestos adecuados cualquier proyecto renovador, por más bien intencionado que sea, va a arar en el mar; esto es, sin posibilidades reales de éxito. Y si algo urge en la UP y el mismo país, es que el arado lo hagamos en la tierra para que haya real productividad y así tengamos la respuesta que nos diga dónde está la renovación.

DOCENTE DEL CRU DE COLÓN