Temas Especiales

16 de Jan de 2021

Dorindo Jayan Cortez

Columnistas

El Parlacen, La Estrella de Panamá y El Siglo

No nos engañemos, porque, en el juego de intereses que hoy domina el mundo, la rapiña pareciera estar por encima del respeto y el honor de los demás

Las voces de protesta en contra de una política impositiva, radicada más allá de nuestras fronteras, se han hecho sentir desde los diversos sectores de la sociedad panameña. La libertad de expresión es un asunto que toca los derechos intrínsecos de los pueblos y no debe haber poder alguno, venga de donde venga, que la lacere. De ahí el rechazo al actuar de una política exterior, ahora en su nuevo esquema de hacer lista de personas y empresas, para imponer medidas sin reparos.

También en el orden internacional se han hecho sentir las manifestaciones de rechazo a semejantes medidas, por demás injustas y sin fundamentos, de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos que, entre otras cosas, pretende estrangular la existencia de dos periódicos ( La Estrella de Panamá y El Siglo ), uno de los cuales constituye patrimonio histórico de la nación panameña.

Una de las voces que se ha hecho sentir, en fecha reciente, desde Guatemala, ha sido la del Parlamento Centroamericano, Parlacen, a través de la iniciativa propuesta por el diputado Juan Pablo García, del PRD, y secundada por todas las bancadas de los cuatro partidos políticos (PRD, panameñismo, CD, Molirena y Popular). Esto es, una visión como país para oponerse a lo que es una afrenta contra la libertad de expresión, pero también una afrenta en contra de toda una nación. Y, en esto, no hay colores ni símbolos.

De nuestra parte, como docente que por años hemos enseñado la cátedra de Relaciones de Panamá con EE.UU., fue de alto significado, conmovedor y de orgullo, la manera como se expresó la votación y las intervenciones de los diputados de los países miembros (Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y República Dominicana). La votación fue unánime y las reflexiones coincidentes en el sentido de que medidas como las que se aplican al Grupo Editorial El Siglo - La Estrella de Panamá , GESE , con la ‘Lista Clinton', han de recibir la censura generalizada.

Para la delegación de Panamá no fue sorpresa el hecho de que los integrantes del Parlacen conocieran la situación por la que transitan ambos medios escritos. Pues se trata de una noticia que ya ha recorrido el ámbito mundial; también fue significativo el reconocimiento expresado en el debate del valor que representa La Estrella de Panamá como memoria escrita de la nación. Pero no solo para Panamá, como expresó el diputado dominicano Tony Raful, sino un símbolo de la libertad de expresión —uno de los primeros— en América Latina y el Caribe. Es este un aspecto que subrayó, igualmente, quien preside el organismo, la diputada panameña Priscilla Weeden de Miró.

Existe una Lista Clinton. La pregunta, dijo un parlamentario, es ¿por qué no tener en la región una ‘Lista Morazán', o una ‘Lista Sandino', o, agrego de mi parte, ‘una Lista Mártires del 9 de Enero' en la que se incluyan a aquellos (personas o países) que atenten en contra de la dignidad e irrespeten con sus acciones y prepotencias a los pueblos y las organizaciones de la región?

Los nacionales debemos curarnos en salud. ¿Sería acaso sorprendente que en un futuro podría, en ese listado sancionador, incluirse a empresas como el Canal, como la Zona Libre de Colón, los sistemas bancario y portuario, en fin?

No nos engañemos, porque, en el juego de intereses que hoy domina el mundo, la rapiña pareciera estar por encima del respeto y el honor de los demás.

DIPUTADO DEL PARLACEN.