La Estrella de Panamá
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13 de Nov de 2019

Paulino Romero C.

Columnistas

La política exterior de Panamá

Panamá está en la política, no solo americana sino también mundial

La política exterior de Panamá

La política exterior en cierto sentido es una especie de superestructura que ejercen los países en la medida en que tienen influencia de poder o de instrumentos que los coloca en una determinada posición. En el caso actual, Panamá está en la política, no solo americana sino también mundial, porque tiene un instrumento de decisión que es el Canal.

Durante mucho tiempo vivimos bajo los dictados del Tratado Hay-Bunau-Varilla de 1903 y tuvimos que soportar todo lo establecido en dicho tratado, con sus enmiendas (Tratado de Cooperación Arias-Roosevelt de marzo de 1936 y el Tratado Remón-Eisenhower de enero de 1955). Hoy ha venido culminándose una política canalera, después de la firma de los Tratados Torrijos-Carter en 1977; y todavía más, a partir del 31 de diciembre de 1999, con la transferencia formal y definitiva del Canal a la República de Panamá, y la inauguración de la ampliación del Canal en junio de 2016, han conformado una rectificación por lo menos del derecho soberano pleno de Panamá de disponer y aprovechar el fruto económico de su más importante recurso natural.

El éxito de Panamá en su histórica lucha generacional por la soberanía y la recuperación del Canal (1903-1977), se debió a una acción diplomática inteligente, tenaz, persistente, sin dobleces ni entrega a la gran potencia de Norteamérica. Se destacaron en esa acción patriótica, por más de siete décadas, prominentes panameños, entre otros, Eusebio A. Morales, Narciso Garay Díaz, Guillermo Andreve, Harmodio Arias, Ricardo J. Alfaro, Octavio Méndez Pereira, José Antonio Remón, Octavio Fábrega, Ricardo Manuel Arias Espinosa, Aquilino E. Boyd, Roberto F. Chiari, Galileo Solís, Jorge E. Illueca, Thelma King H., Omar Torrijos, Juan Antonio Tack, Gabriel Lewis Galindo y, sobre todo, la gesta patriótica del 9 de Enero de 1964, con la participación protagonista de los estudiantes del glorioso Instituto Nacional.

Después de la Segunda Guerra Mundial (1945), los países europeos dejaron de ser potencias mundiales para convertirse en países muy importantes, muy significativos dentro del escenario político, pero países limitados en su poder por la existencia de dos grandes superpotencias que han sido los Estados Unidos de América y la antigua Unión Soviética (hoy Rusia). Por supuesto que hoy día cuenta también con mucho poder y fuerza China Continental.

En ese equilibrio mundial, después de la Segunda Guerra Mundial, no contaron los países en desarrollo, las naciones pobres de Asia, de África o de América Latina y el Caribe. Pero, a partir de la década de los años 60, con alguna importancia, están presentes en el escenario mundial los países en desarrollo, y además, están adquiriendo un poderío y una participación en las Naciones Unidas que los ha hecho indispensables para cualquiera de los grandes bloques de poder, que buscan de alguna manera tener presente los factores de influencia que significan los países desarrollados.

En la ONU, Panamá se ha destacado de manera significativa. Ha sido miembro no permanente del Consejo de Seguridad del Organismo Mundial en cinco ocasiones, para los bienios (1958-1959; 1972-1973; 1976-1977; 1982-1983 y 2007-2008). Ocuparon esa distinguida posición los embajadores, representante permanente ante las Naciones Unidas, Dr. Jorge E. Illueca, Licdo. Aquilino E. Boyd y el Dr. Ricardo Alberto Arias Arias. Se pudiera decir que fue la época de oro de Panamá como miembro de la Organización de la Naciones Unidas.

Infortunadamente, a partir de julio de 2009 hasta 2014, se produce un cambio en la política exterior de Panamá, causando una notoria baja en lo que fuera tradicionalmente el prestigioso servicio exterior del país. De julio de 2014 a la fecha, no ha habido mejora significativa. A juicio de un alto porcentaje de la ciudadanía, las funciones del servicio exterior, como nunca antes, son pasantías momentáneas para complacer circunstancias personales y políticas. No se toma en cuenta, como corresponde, a los egresados de la Escuela de Diplomacia de la Universidad de Panamá.

Nosotros apostamos, en el momento actual, por la exigencia y deber de la Cancillería de la República de planificar la política exterior con esa perspectiva de tiempo, para que en el futuro inmediato Panamá tenga un modelo nuevo de conducta en política exterior.

PEDAGOGO, ESCRITOR, DIPLOMÁTICO.