25 de Feb de 2020

Paulino Romero C.

Columnistas

Año lectivo 2017 y la profunda crisis educativa

Meduca, mediante el Decreto Ejecutivo No. 786 del 13 de septiembre de 2017, ha fijado el calendario del año lectivo 2017

Año lectivo 2017 y la profunda crisis educativa
Año lectivo 2017 y la profunda crisis educativa

El Meduca, mediante el Decreto Ejecutivo No. 786 del 13 de septiembre de 2017, ha fijado el calendario del año lectivo 2017 (del día lunes 6 de marzo hasta el 20 de diciembre de 2017).

Estamos en presencia de un Meduca burocrático-vegetativo, a todas luces ineficiente. Ignora que la formulación de metas específicas es tarea complejísima, que no pueden abordarse solamente sobre la base de datos estadísticos, sino mediante un análisis muy completo de la situación educativa, cultural, social y económica del país, y que debe ser analizada por expertos nacionales, con la cooperación técnica de especialistas de los organismos internacionales competentes.

La misión del educador y en particular la que, personalmente, he procurado desempeñar ante cuestiones de gran envergadura planteadas en el escenario de la vida panameña en distintas ocasiones, no es otra que ofrecer una contribución planificada y bien intencionada para su debido esclarecimiento.

La Educación Nacional, en todos sus niveles, ha padecido de fuerzas destructoras, torciendo su rumbo lamentablemente. Pero en este sector, más que en ningún otro de nuestra vida pública, debe cifrarse, si logramos rectificar sus pasos, una esperanza cierta de redención para la nación panameña.

He decidido reanudar la lucha (periodismo docente), siempre en defensa de nuestra educación popular, creyendo que presto un servicio más, sumado a los que jalonan el curso de mi vida, que no ha conocido otras ambiciones ni disfrutado otras prebendas que las nacidas del cumplimiento del deber según lealmente lo he entendido.

Otra razón que me induce a expresar mi punto de vista se relaciona con las más recientes apariciones de escritos pedagógicos de profesores nacionales e internacionales cualificados, y de serios estudios sobre la educación panameña y su problema actual.

En todos estos escritos, ensayos y estudios se enfoca el asunto, con la mejor intención, atendiendo a sus implicaciones presentes y futuras, a los servicios que la educación ha venido prestando al país, a la necesidad de no interrumpir esa marcha, que lesiona muy fuertes intereses de estudiantes y docentes, y que priva a la nación, temporalmente al menos, de una continuidad que la perjudica, y frustra al mismo tiempo la formación integral de los estudiantes, vocaciones, esperanzas y anhelos de muchos jóvenes panameños.

En el caso de la profunda crisis por la que atraviesa la Educación Nacional, nada ganamos con entonar un himno que pondere y ensalce los beneficios por los servicios educativos otorgados a la nación, que son ciertos, como razón determinante para justificar su continuidad sin correctivos y sin acciones que tiendan a mejorar cuantitativa y cualitativamente la educación panameña. No reside en esto la médula del problema de la educación, pues nadie discute que ella sea, efectivamente, una entidad o proceso clave del engrandecimiento nacional.

Lo ha demostrado mediante el diario quehacer educativo a través del tiempo con sus éxitos y fracasos. Como tampoco puede negarse que, durante un largo y complejo proceso que llegó infortunadamente a su culminación negativa en los últimos años, se ha visto entorpecida su marcha por todas clases de factores adversos que la han minado de raíz y la han situado en este estado de retraso, de parálisis o de profunda crisis en que permanece.

Ante las fallas del Sistema Educativo, sugerimos las siguientes soluciones:

A corto plazo: aumento de cobertura y generación de condiciones para que las estrategias de inclusión de más estudiantes y diversidad se logre, optimización del recurso humano con mayor operatividad y eficiencia en la prestación del servicio.

A mediano plazo: mejoramiento de la gestión escolar con transformaciones de orden curricular, pedagógico y de desarrollo humano, dignificación de la labor docente, atención a los niños que están altamente vulnerables por diferentes circunstancias y riesgos, y permanente capacitación a los docentes en áreas básicas, bilingüismo y uso de tecnologías de la información.

A largo plazo: Creación de condiciones para que los docentes atiendan la parte humana de los estudiantes humanizando la pedagogía, sin descuidar la investigación, la ciencia, el desarrollo de habilidades cognitivas necesarias para el desempeño de las actividades de los jóvenes en su mundo: desarrollar el ‘ser, saber y saber hacer'.

PEDAGOGO, ESCRITOR Y DIPLOMÁTICO.