Temas Especiales

02 de Mar de 2021

Eduardo L. Lamphrey R.

Columnistas

Panamá y ‘La Sele'

Panamá es un país enfático, contradictorio y sorprendente; somos un conjunto de nacionalidades/culturas que no nos deja consolidar nuestra propia ...

Panamá es un país enfático, contradictorio y sorprendente; somos un conjunto de nacionalidades/culturas que no nos deja consolidar nuestra propia nacionalidad, mostramos al mundo un impresionante crecimiento económico, mientras aumentamos la brecha entre ricos y pobres, se incrementa el narcotráfico paralelamente con los tumbes, el sicariato y el poder de las bandas en los barrios populares y su injerencia en la política; tenemos un Panamá Este digno de enseñar a las clases élites del primer mundo, mientras escondemos los barrios marginados que sobreviven sin agua, luz, transporte, educación, empleo y delincuencia.

Tenemos una clase política que solo piensa en sus bolsillos, abraza y adora la corrupción y aumenta exorbitantemente sus riquezas; tenemos un PIB de 40 329 millones, donde el Canal de Panamá solo aporta un 5 % y el 70 % de todo el PIB lo aporta Panamá, seguido por Colón con un 9.3 %, el sector agrícola desaparece, el sector industria sobrevive con un 17 % y el sector servicios constituye el 80 % de toda nuestra producción.

El poder político siempre ha estado en manos de una rancia oligarquía, entre ellos mismos entablan rencillas políticas para alternarse el poder, pululan a todas voces la autonomía de los tres poderes, mientras extorsionan magistrados y diputados, que a veces quieren romper las cadenas de la marginalidad y dependencia. Mientras el soberano, el pueblo, observa admirado las cifras exuberantes que sin desparpajo roban los rabiblancos, sin que les caiga el peso de la justicia, mientras a su vecino que se robó una gallina, le meten cinco años de prisión.

El pueblo, con todo el ánimo de olvidar sus diarias penurias, acoge colectivamente la propuesta de ir al mundial de Rusia y le mete toda la fuerza positiva a ‘La Sele', estimula al loco Bolillo, por ser pueblo y ve, sonreído, su reflejo popular/barrial de nuestros futbolistas que, aunque marginados, le meten toda la voluntad y ánimo para ir al mundial del 18.

Quizá esto le aligera la pena social al ver preso al hijo mayor, embarazada a la hija menor, ver cómo le cortan el agua y la luz, ir mensualmente a la corregiduría por atrasarse en el pago de las pensiones alimenticias, ver cómo no se deja ver del tío que le prestó para pagar el arriendo de hace seis meses, esconderse del capo a quien le robó el pago del rabiblanco por un sobrecito de polvo blanco, además, aguantarle los discursos y bravuconadas políticas al representante/diputado, cada vez que le pide para el tanque de gas, para las medicinas o para meterse su quenque acompañado de sus panas y con cinco cajas de cervezas ‘like'; siempre pidiéndole más votos y apoyo para el partido y al candidato presidencial, porque ya se acerca el 18 y hay que mover al pueblo y ganarle al Gobierno de turno.

Sin embargo sigue sobreviviendo dentro de las penurias de la pobreza y la marginalidad, pero agazapado espera el 18, porque sabe que allí vendrán los políticos a comprarle el voto, los de sus familiares y amigos.

Hoy, madrugando para buscar algo que le permita poner la olla en la estufa, no le interesa si hay nueva constituyente, porque nadie le consulta qué es lo que le interesa cambiar para que pueda vivir mejor; entiende que entre los ricos no se van a pisar las mangueras, siempre y cuando las coimas y robos sigan repartiéndose equitativamente entre ellos; no le interesa cerrar la Asamblea simplemente porque el poder cambia de un partido a otro y él no gana nada con el cambio, no le interesa si hay golpe de Estado militar, si, al fin y al cabo, vivió mejor con los militares en el poder; no le interesa si se privatiza el Seguro, al final, privatizado o no, jamás habrá atención eficiente y medicina; no volverá a votar por nuevas esclusas ni puentes canaleros, nunca le llega nada de estos cambios; sabe sobrevivir con el racismo imperante y los extranjeros que lo menosprecian y le quitan el bille, militará con el partido que le solucione sus diarios problemas; seguirá perdiendo el tiempo con el transporte y seguirá cogiendo los piratas que, aunque más caros, lo llevan rápido a la casa. Seguirá apoyando ‘La Sele' porque ve en ellos su sueño de triunfar, a pesar de todas las penurias que lo acogen diariamente, se ve sudando y golpeando los problemas tal como lo hacen Baloy, Negritillo, Gavilán, Masinger, Matador, Penedo, Enrique, Ratón, el Perco, el Pastor, Samuray, Pistolerito y el Bolillo. Al fin y al cabo, ellos nos unen y sus triunfos o derrotas son nuestros.

ECONOMISTA