08 de Ago de 2022

  • Tomás Salazar Rodríguez

Columnistas

Condicionando la felicidad

Decidí volver a ser feliz. A los días recibí la noticia que el paciente había fallecido en paz.

Cada día que vivimos, uno debe aprender a buscar su felicidad por ser de libre albedrío. Al retirarme de la empresa, después de laboral veinticinco años continuos y cumpliendo con la edad de jubilación que es de sesenta y dos años. Dejo gratos recuerdos, en la oficina, me llamaban Hombre Feliz, es importante ser servicial, respetuoso y saber escuchar a los demás. Bajaba y subía las escaleras para ayudar a mis compañeros de trabajo dependiendo de la situación. Siempre dispuesto a dar una milla extra por el bien de todos y con una actitud positiva.

No le pongo condición a mi felicidad como lo hacen otras personas. La mayoría de las veces, lo que le sucede a las personas en su vida es por su decisión, ya fuese buena o mala, no podemos culpar a nadie.

Como persona voluntaria de instituciones benéficas, fui al asilo de Santa Luisa en Colón y comenta un señor de la tercera edad, llamado Bendición, con parálisis en un lado de su cuerpo, pero con la mente despierta y que en su rostro reflejaba una gran felicidad que nos contagió de gozo y alegría. Nos dijo: ‘La felicidad es una decisión temporal o permanente mientras vivamos'. Todo esto ocurría mientras jugábamos domino, fue el campeón del torneo. Aún en los asilos hay personas que también viven su felicidad, a través de sus recuerdos.

La felicidad es una llama interna que nunca debe apagarse, bajo ninguna circunstancia, por factores externos, como un aumento de salario, la graduación de su hijo, un carro nuevo, ganarse la lotería, consumir drogas o alcohol todos los días, esta parte de la felicidad está vinculada a la emociones temporales del momento. Al pasar los días caemos nuevamente en la rutina de la inconformidad y seguimos buscando algo que nos satisfaga. Porque algunas personas no saben distinguir lo interno y lo externo de la felicidad.

Después fuimos a un hospital del país a donar pañales desechables para adultos en la sala de pacientes con enfermedad terminal y lo primero que escucho es a un paciente con dificultad en el habla que nos dice: ‘Dios me lo bendiga' y me apretó fuertemente mis manos y se sonríe. Me conmovió, yo llegaba de mal humor por unos comentarios negativos de uno del grupo. Decidí ponerme molesto. Cuando recibí el apretón de mano cambio mi estado de ánimo y mis pensamientos: ‘Yo tengo salud, paz y amor y porque estoy disgustado por las situaciones que no puedo controlar'. Decidí volver a ser feliz. A los días recibí la noticia que el paciente había fallecido en paz.

Nadie puede cambiar a nadie, todos aprendemos con nuestra verdadera experiencia. Como expresa el dicho: ‘Ojos que no ven, corazón que no siente'. Aristóteles indica: ‘La felicidad se trata de un estilo de vida y es la aspiración máxima de todos los seres humanos'. Frase de Platón: ‘El hombre que hace que todo lo que conlleve a la felicidad dependa de él mismo, no de los demás, adoptando el mejor plan para vivir feliz'. Sócrates: ‘Conocerse a sí mismo'. Lao Tzu: ‘Si estás deprimido, estás viviendo en el pasado. Si estás ansioso, estás viviendo en el futuro. Si estás en paz, estás viviendo el presente'.

La felicidad como obligación. Espero que cada uno busque su felicidad interna. Mi felicidad interna es vivir mediante la Fe y la Esperanza, hacer el bien. Mi felicidad externa es que salgo por la puerta ancha de la empresa y con mucha salud. ¡Atrévanse a ser feliz!

DOCTOR EN CIENCIAS EMPRESARIALES.