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06 de Aug de 2020

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Guillermo A. Cochez

Columnistas

El que con fuego juega, termina...

Es esa la clase de ‘transparencia' de la que tan repetitivamente Varela nos habla.

Después del espectáculo del 1 de julio en la Asamblea Nacional, varias cosas se han ido aclarando. Preocupado por la corrupción de algunos diputados, en 2016 denuncié que la elección de Pedro Miguel González como secretario general del PRD era facilitada por apoyo de fondos y nombramientos en la Asamblea. Contraloría no quiso investigar, como tampoco lo hizo cuando la misma denuncia, con datos más precisos, apareció en La Prensa, meses después. Posteriormente pedí que Contraloría hiciese una auditoría a los dos últimos presidentes de la Asamblea, Adolfo Valderrama y Rubén de León, para que se determinase si sus respectivos patrimonios habrían crecido desproporcionadamente durante su presidencia legislativa. Tampoco Contraloría quiso hacer nada.

Ahora resulta que lo denunciado por mí, corroborado por el mencionado diario, es aceptado como si nada por los diputados panameñistas, Valderrama y Popi Varela. Un tuit de Valderrama del 2 de julio pasado, retuiteado por Varela, ante las críticas de Pedro Miguel González a la nueva directiva de la Asamblea, dice lo siguiente:

‘Pedro Miguel ahora olvida cómo gano la Secretaria General del PRD? O es que necesita hacer ese papelon para que el PRD lo escuche? [sic].

Esto es vergonzoso para todos. El comprado con fondos públicos, Pedro Miguel, y los compradores tras bastidores, Valderrama y Varela. Y, Rubén de León quien, como presidente de la Asamblea, facilitó el ilegal apoyo legislativo en la campaña del PRD, con el visto bueno del presidente Varela, al consentir traslado de millonarias partidas del MEF para los diputados. Varela por nada quería que Ernesto Pérez Balladares ganase en esas elecciones internas del PRD; claro es su más firme opositor dentro de ese partido. Por eso no escatimaron recursos públicos para favorecer a su contrincante. Es esa la clase de ‘transparencia' de la que tan repetitivamente Varela nos habla.

El actual Gobierno correrá la misma suerte que el anterior: por más que hagan, no se reelegirá. Han usado las mismas tácticas para gobernar de Martinelli: controlando, al precio que sea, la Asamblea Nacional. En el periodo anterior compraban diputados con dinero, ahora se le dan nombramientos brujos y les deben facilitar otras cosas. A Yanibel Abrego, electa en 2014 como independiente en Capira, fue incorporada a Cambio Democrático al autorizarle Martinelli comprar por centavos el metro a Anati valiosas tierras por Cermeño, en Capira. A otros, les dieron hasta dos millones de dólares.

Los operadores del presidente en la Asamblea son su hermano y Valderrama. Ni siquiera lo ocultan. Son el poder detrás del trono. Usan la táctica de dividir a la oposición, al igual hizo Martinelli, que no usaba a nadie para esos trabajos sucios, porque piensan que con ello los debilitan para la próxima elección. Esa manipulación permanente es en lo que piensa Varela, comportándose como el más tradicional de los caciques políticos. Es una pena, porque pensamos que con su presidencia se podrían rectificar los grandes daños que Martinelli causó a la institucionalización del país.

A muchos de los hoy ‘traidores' a la línea partidaria se les negará la postulación en sus respectivos partidos, pero, siguiendo la misma tradición de Martinelli, les encontrarán huecos en las nóminas de los panameñistas, sacrificando a fieles al partido. Cuando alguno de esos me habla del doctor Arnulfo Arias —a quien no conocieron— y de su ‘doctrina panameñista', me pregunto si saben lo que ello significó, cuando la única doctrina que hoy conocen es la del matraqueo y sacar el mayor provecho a su efímera estancia en las mieles del poder.

Después decimos preocuparnos del porqué la juventud desprecia a la clase política y valora tan pobremente a los que se encargan de gobernar el país. Están cavando su propia tumba y en el camino la del futuro nacional.

ABOGADO Y POLÍTICO.