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06 de Aug de 2020

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Roberto Ruíz Díaz

Columnistas

Las traiciones de nuevo cuño

Y en política el que pasa de moda sucumbe y pasa al ostracismo donde nadie con aspiración quiere llegar.

Como folclóricos que somos, no podemos decir que nos asombra que en el ámbito político panameño, el saludo cordial y amigable ha sido reemplazado por la palabra traidor. Se ha vuelto tan común esto en nuestra fauna política, que muchas veces eres tildado de traidor por el simple hecho de no pensar como los demás, especialmente como los que creen que tienen la verdad absoluta.

Para nadie es un misterio por descubrir que todo partido cuando está en oposición hace lo impensable por sabotear al partido que está en Gobierno, y este hará lo mismo cuando pase a la oposición. Son comportamientos normales en su modus vivendi , si no pierden beligerancia política. Y en política el que pasa de moda sucumbe y pasa al ostracismo donde nadie con aspiración quiere llegar.

Si miramos un poco en el tiempo, las traiciones han ido de la mano más dentro del panameñismo. ¿Cuántas veces fue traicionado el Dr. Arias? ¿Cuántas veces le quitaron el partido o le robaron elecciones? Igual le pasó al propio partido, posinvasión, cuando en desbandada se fue la mayoría de los legisladores a apoyar a un candidato que perdió las primarias internas. En esa ocasión sí hubo sanciones de expulsión, aun cuando no se revocó el mandato.

El PRD a diferencia, por estar sometido a militares, practicaba la obediencia debida y solo es hasta pasada la invasión que comienzan a caminar solo y a usar los puñales de la traición e incluso revocan mandato (caso Miller). Casualmente hablando de revocar mandato, el principal cómplice para que esta figura no funcione es el propio Tribunal Electoral, que muchas veces juega un papel más como actor político que jurídico en estas decisiones.

Para muchos la gota que derramó el vaso fue el quinquenio pasado con los saltos, compras, ventas y extorsionados, cambios de toldas que se dieron en el Legislativo. Pero si miran los actores, muchos son los mismos que se han cambiado anteriormente, de ahí que no sé por qué la gente se asombra, si no siguen líneas o dictámenes. Como dice el dicho, ‘si saben cómo soy, ¿para qué me postulan?'.

La culpa de todo esto la tenemos nosotros, los electores, que somos los únicos que tenemos el poder por medio del voto para que esa gente que hoy se critica regrese a la Asamblea. Los medios por más titular de primera plana que pongan, no puede hacer nada, es solo el votante el único que debe y tiene que cargar con su culpa. ¿Que si hay traiciones?, todos saben que un candidato que se gasta más de 200 o 300 mil dólares para llegar a la Asamblea no va a vivir del salario y buscará la forma de satisfacer su interés directo y personal. Después el pueblo.

En hora buena la Corte Suprema se pronunció sobre el tema de las donaciones y partidas. Eso abre un nuevo horizonte para ver si sigue siendo atractivo económicamente ser diputado y vivir el escarnio público diario de que le digan ladrón y traidor. O por el contrario, tenemos la suerte de tener una nueva Asamblea con discursos, debates con conocimientos de los temas y, sobre todo, con su rol fiscalizador debidamente ejercido.

Traidores, puede llevar varias definiciones. Lo que más causa repulsa es ese que, estando en un partido que pierde y va a la oposición, se pasa para el Gobierno para seguir teniendo privilegios, haciéndolo sin importar si se vende o si es comprado. Pocas veces vemos casos de autoridades electas que, estando en Gobierno se pasan a la oposición. De esto último sí hay casos en los cuales personas que ven cómo un Gobierno se desvía de sus compromisos, de la ética, la honradez y transparencia, de ahí que deciden o salir del Gobierno o abstenerse de apoyarlo. A estos también le llaman traidores.

En política, la traición nunca terminará, mientras haya intereses. Algunos lo seguirán haciendo conscientemente, otros haciéndose los pendejos y muchos otros cargarán ese mote por simplemente resistirse a seguir aplaudiendo a un Gobierno. Todos, según con el cristal que se mire, seremos juzgados. Nos dicen que Pedro negó a Jesús o que Judas vendió a Jesús. Entonces ¿cuál es traidor o cuál es más traidor? Incluso, Judas después se arrepintió, pero no llego a ser santo como el otro.

Así veo las cosas y así las cuento.

ABOGADO Y EXDIPLOMÁTICO.