Temas Especiales

12 de Aug de 2020

Benedicto Agrazal

Columnistas

La Estrella de Panamá

En aquella época los vendedores voceábamos el periódico, anunciábamos las noticias más importantes, para que los lectores se motivaran a comprar el diario

Desde muy temprana edad, iniciamos el proceso de formación de valores, producto de los agentes culturales de nuestro entorno, con los cuales forjamos nuestro carácter y personalidad. De las vivencias que tenemos desde niños, recordamos las que mayor impacto han tenido en nuestra vida, y desde luego, mi experiencia como vendedor de La Estrella de Panamá en mi pueblo natal a la edad de ocho años, me marcó para el resto de mi vida.

En aquella época los vendedores voceábamos el periódico, anunciábamos las noticias más importantes, para que los lectores se motivaran a comprar el diario. Esta tarea nos obligaba a prepararnos para la venta, debíamos leer el periódico y en ese afán recorríamos el pueblo, para atender a clientes suscritos y aquellos que optaban por comprarlo por voluntad propia.

Todos los días estábamos pendientes de la llegada del señor Aurelio Barría, quien traía el periódico a distintos lugares del interior, de igual forma lo hacía con las cintas cinematográficas de la época, de manera que se convertía en un vehículo de la cultura, para que pudiéramos enterarnos de las noticias y recrearnos con las películas que se exhibían en las salas de cines.

Con las lecturas del periódico, nos enterábamos del quehacer político, de las demandas de la sociedad porque se mejoren los servicios públicos; a nivel internacional, estábamos enterados de los problemas de países en América Latina y por supuesto, una sección donde el periódico tenía un liderazgo, la sección deportiva. No podemos dejar de mencionar los crucigramas, que desde temprana edad se convirtieron en una fuente de aprendizaje, y a nuestro criterio, sigue siendo el mejor crucigrama de la prensa nacional.

Gracias a La Estrella de Panamá , todas sus noticias comenzaron a formar parte de nuestro entorno cultural y ha sido uno de los factores determinantes en nuestra formación. Hoy, continúo siendo un lector ávido del periódico y frente a las amenazas que afloran sobre su continuidad, expresamos nuestra solidaridad a un diario que es un patrimonio cultural y bajo ninguna circunstancias ha dejado de publicarse.

Este ha sido el diario que, siendo un profesional, me ha dado espacio para compartir nuestros conocimientos y experiencias en la sección de opinión, como una obligación moral de socializar el conocimiento. El cierre de este periódico implica una serie de daños materiales y morales, solo pensar en la suerte de los colaboradores del diario, las obligaciones con sus familias, los compromisos adquiridos, hace ver un escenario donde necesitamos el concurso de todos los panameños para que esto no ocurra.

Apelamos al buen juicio de quienes tengan que tomar decisiones, convencidos de que deben existir otras alternativas de solución.

DOCENTE UNIVERSITARIO.