Temas Especiales

25 de Nov de 2020

Samuel Benjamín Buitrago Comrie

Columnistas

Un Nuevo Orden Mundial

‘[...] de qué lado del mundo queremos estar, del cambio real y efectivo en defensa de los intereses de la nación o en la ortodoxia política que solo trae desunión'

Cual astrólogos estamos asistiendo hacia el surgimiento de un Nuevo Orden Mundial que continúa el proceso globalizado iniciado a principios de los noventa del siglo pasado.

Por un lado, el mundo se debate hacia un cambio en sus relaciones de poder, surgiendo nuevos líderes jóvenes que representan una nueva concepción de la sociedad en donde destacan MACRON en Francia, Trudeau en Canadá, Iglesias, Sánchez y Rivera en España, Jacinta Arden en Nueva Zelanda, todos ellos con visiones y estilos que tienen como sentido entender el mundo desde una óptica posneoliberal, todos tienen en común que no llegan a los 50 años, todos universitarios y con fuerte arraigo comunitario como nueva forma de hacer política, alejado de la corrupción exigiendo Gobiernos transparentes y sobre todo conectados con su base electoral, constituyen el nuevo rostro de la política global.

‘AL FINAL LA PREGUNTA ES: ¿QUÉ TIPO DE LIDERAZGO QUEREMOS Y QUÉ ESTÁBAMOS DISPUESTOS A LUCHAR O QUÉ CONCEPCIÓN DEL MUNDO DEFENDEREMOS?'

Del otro lado, tenemos a Trump, Merkel, Rajoy que representan un estilo diferente todos marcados por estilos de liderazgo más verticales e integracionista, mientras conviene; unos grandes dotes para la oratoria, otros con misiones mesiánicas, pero todos en común que pasan de los sesenta años y que representan la acumulación del liderazgo después de la caída del muro de Berlín, viviendo de conflictos ya superados en una sociedad moderna que entendió que el mundo es una gran comunidad.

Estos debates, aunque basados en la diplomacia, generan un fenómeno interesante, mientras unos hablan de matrimonio igualitario, liberación del uso de cannabis, derechos a los homosexuales, más libertad para el ciudadano, solidaridad migratoria, justicia social, estados competitivos, otros hablan de más impuestos, más regulaciones a los mercados, teorías de guerra, lucha contra la evasión fiscal, entre otros temas que al ciudadano que está en la calle ni le importan, porque el liderazgo vertical, entre otros tantos temas lejanos al vídeo Múnich que lucha día a día.

Pero mientras este debate se da y el mundo cambia, Panamá no sabe de qué lado de la mesa sentarse, vamos hacia un mundo multipolar con varios polos de poder, ejemplo China, pero Panamá asiste a este nuevo entramado global sin agenda ni estrategia, esperando que el mundo nos dé, sin tener en cuenta nuestros propios intereses nacionales; ejemplo, Colombia nos hace lo que le da la gana y no salimos de la reunionitis, hablamos de matrimonio igualitario como un asunto de derechos y de accesos a derechos humanos, pero no sale lo más reaccionario de la sociedad convirtiéndose en un tema religioso, cuando es un tema de derechos humanos.

Y como cereza del cuento, complacemos a cuanto hierbero, sea la FAO, la OCDE, la GAFFI, y cuantos otros sin lograr beneficios tangibles a la sociedad, generando incertidumbre en el capital, quitando la esperanza en las instituciones y sobre todo, menoscabando los potenciales nacionales.

Parecemos que vamos de espalda al mundo o se nos ha olvidado la teoría china de que todo cambia de un día para el otro, hemos aceptado perder competitividad a cambio de nada en los últimos años.

Creo que la reflexión está aquí... de qué lado del mundo queremos estar, del cambio real y efectivo en defensa de los intereses de la nación o en la ortodoxia política que solo trae desunión. Al final la pregunta es: ¿qué tipo de liderazgo queremos y qué estábamos dispuestos a luchar o qué concepción del mundo defenderemos?

Ya se acercan las elecciones generales, y Panamá se debatirá entre estos dos estilos de liderazgo: aquellos líderes que tienen más de veinte años con las mismas recetas o se engalanara la mesa con los hijos de la globalización con discursos cercanos a la sociedad o las nuevas capas medias que no creen en el Gobierno como solucionador sino que buscan a un catalizador de sus sueños y esperanzas.

ABOGADO