La Estrella de Panamá
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14 de Oct de 2019

Heriberto Araúz Sánchez

Columnistas

Jorge Fábrega Ponce, el insigne maestro

‘Se nos fue físicamente uno de los grandes juristas que ha tenido Panamá [...]'

La reciente desaparición física de Jorge Fábrega Ponce, no solo deja un profundo dolor para sus familiares, amigos, colegas, discípulos y todos aquellos, entre los que me incluyo, que tuvimos la dichosa y envidiable oportunidad de conocerlo y tratarlo, sino que además genera un gran vacío en la doctrina jurídica, el sistema procesal y la cultura jurídica latinoamericana.

No cabe la menor duda de que estamos hablando de un ser humano superior en todos sus aspectos, en especial, en su vocación docente, su don de buena gente, sencillez y su amor inclaudicable por el Derecho Procesal, rama del derecho a la que dedicó gran parte de su vida y que materializó a través de la codificación, la docencia, la investigación, la magistratura y la producción de una voluminosa bibliografía. Estamos hablando de un Maestro, en todo el sentido de la palabra.

La producción jurídica de Jorge Fábrega Ponce es asombrosa y encomiable. Sus obras, analizando diferentes temas del Derecho Procesal, son de referencia obligada en las escuelas de leyes de universidades nacionales e internacionales. Cómo olvidar obras de su autoría, tales como Teoría General de la Prueba, Instituciones de Derecho Procesal Civil, Procesos Civiles, Medidas Cautelares, Medios de Prueba, entre tantas otras. Sin temor a equivocarme, puedo decir que es el más grande procesalista que ha dado este país en su vida republicana hasta el presente.

Se nos fue físicamente uno de los grandes juristas que ha tenido Panamá, al igual que otros de la talla de José Dolores Moscote, Galileo Solís, Ricardo J. Alfaro, César Quintero, Secundino Torres Gudiño, solo por mencionar algunos nombres. Fueron seres humanos que en su momento aportaron su pensamiento e inteligencia superior al estudio de las instituciones jurídicas panameñas y dejaron huellas que han trascendido en el tiempo, más allá de su existencia terrenal.

¿Qué nos queda a las presentes y futuras generaciones de profesionales del Derecho? Imitar la obra monumental de Jorge Fábrega Ponce. Analizar y estudiar las instituciones jurídicas en general y las procesales en particular, a través de la docencia y la publicación de obras. No es, ni será, tarea fácil, pero debemos hacer el intento por el bien, desarrollo y fortalecimiento de nuestra cultura jurídica, lo que sin duda hubiese sido del beneplácito del desaparecido jurista.

Hasta luego Maestro.

MAGISTRADO DEL TRIBUNAL ELECTORAL.