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27 de Oct de 2020

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Nelva Reyes B.

Columnistas

El Plan de Retiro Anticipado Autofinanciable (PRAA)

Durante el Gobierno del Dr. Ernesto Pérez Balladares se aplicaron a fondo las políticas neoliberales

El Plan de Retiro Anticipado Autofinanciable (PRAA)
El Plan de Retiro Anticipado Autofinanciable (PRAA)

El Plan de Retiro Anticipado Autofinanciable (PRAA), fue creado mediante la Ley N° 54 del 27 de diciembre de 2000.

Por qué y para qué se crea el Plan de Retiro Anticipado Autofinanciable.

Durante el Gobierno del Dr. Ernesto Pérez Balladares se aplicaron a fondo las políticas neoliberales, siguiendo desde luego los dictados del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. En ese período se privatizó el IRHE (Energía), el Intel (Telefonía), ingenios, Cemento Bayano, entre otros. En ese contexto entra la educación. En 1997, se presenta la Ley 8, que buscaba privatizar la educación. El movimiento magisterial, en unidad, lleva a cabo toda una lucha en contra de la Ley Octava, y en una de las movilizaciones que iba a la Presidencia muere la compañera Cedonia Bedoya, el 17 de junio de ese año. El Gobierno despide a más de 110 dirigentes magisteriales y el 26 de junio en una gran movilización padres de familias y docentes, en unidad, se logra la restitución de los docentes destituidos y la derogación de la 8°.

En 1998, el Gobierno plantea un anteproyecto de Ley que deroga las Jubilaciones Especiales. Para las jubilaciones especiales las y los trabajadores aportábamos el 2 % del salario a un fondo llamado Fondo Complementario, los educadores, más los trabajadores del Banco Nacional, Contraloría, bomberos, policías y otras 13 instituciones más, al cumplirse 28 años de servicios, sin importar la edad que tuviese, el trabajador se retiraba con el último sueldo.

Al eliminarse las jubilaciones especiales que, en el caso de los educadores era visto como una forma de retribuirle al personal docente del país por el esfuerzo que realiza asistiendo a áreas de difícil acceso, separación de meses de su familia entre otras, por ello los educadores contaban con jubilaciones especiales. Las jubilaciones especiales eran también una motivación para estudiar magisterio. La eliminación de estas, trajo como consecuencia desmotivación en los educadores, al tener que trabajar hasta los 57 años las mujeres y 62 los varones. Las y los compañeros se tienen que quedar en el sistema, en la medida que al bajar la pensión al 60 % del salario lo que reciben no permite satisfacer las necesidades elementales de ellos y sus familias.

Esta situación llevó a que se buscase mejorar las condiciones de los trabajadores de la educación. A partir de esa reflexión, comenzamos a realizar visitas en todas las escuelas para motivar y promover que se diese una alternativa que, aún cuando sabíamos que era muy difícil volver a las jubilaciones especiales, pudiese elevar la autoestima del docente y tener mejores condiciones para cuando se acercaba su retiro. Realizamos asambleas en la búsqueda de una propuesta para presentarle al Gobierno que presidía la señora Mireya Moscoso. A las y los educadores se les preguntó si estaban dispuestos a aportar un poco más para retirarse más temprano. Esto se realizó a través de una encuesta que se llevó a cabo a nivel nacional. Sus resultados fueron planteados en asambleas generales, llevadas a cabo en el Artes y Oficios; y en el interior, se hicieron igualmente asambleas. Mal puede decir el Sr. Diputado Fanovich que el PRAA es inconsulto.

A partir de esta consulta se instala una mesa que discutiría una salida que permitiera un retiro más digno a las y los educadores. Inicialmente el Gobierno no quería aportar absolutamente nada, al final, luego de muchas corridas, se logra que el Estado, en pro de la Educación Nacional, aportara el 4.40 % del salario de cada educador para el fondo del PRAA y los educadores el 3.50 %, el educador incrementaba su aporte 1.50 % más, ya que el aporte que se hacía al Fondo Complementario era del 2 %. Esto fue aprobado por los educadores que en ese momento estaban en el sistema. El fondo del 2 % que estaba en el fondo complementario pasaba a ser parte del capital inicial que tendría el PRAA. El PRAA le permite al docente, en el caso de las mujeres, retirarse a los 52 años y seis meses, si así lo desean con el 85 % del salario hasta que cumpla los 57 años y allí se acogen a la Ley de la Caja del Seguro Social con el 60 %, del salario; y los varones se podrían retirar a los 56 años y acogerse al PRAA en lo que llamamos periodo puente que es el tiempo que va de los 56 años a los 62 que se acoge a la Ley de la CSS.

El hacer que el PRAA sea voluntario es derogar una conquista lograda por los educadores.

LA AUTORA ES SECRETARIA GENERAL DE LA CENTRAL GENERAL AUTÓNOMA DE TRABAJADORES DE PANAMÁ. (CGTP).