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15 de Oct de 2019

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Rafael Carles

Columnistas

En busca de salud y bienestar para todos

El Forum alienta a las empresas a enfrentar los desafíos de salud y bienestar al promover productos más saludables

El Consumer Goods Forum es una plataforma público-privado conformada por fabricantes y distribuidores, con el fin de mejorar las prácticas que benefician a los consumidores, como la seguridad y la salud de los alimentos. El Forum alienta a las empresas a enfrentar los desafíos de salud y bienestar al promover productos más saludables, mejores condiciones sanitarias para los trabajadores, mayor información al consumidor y más responsabilidad social y corporativa en la gestión de sus estrategias de mercadeo y ventas.

Con ese propósito, el Forum acaba de publicar su último Informe de Salud y Bienestar basado en una encuesta que realizó en 2016 (https://www.theconsumergoodsforum.com/wp-content/uploads/2017/11/2016_CGF-Health-and-Wellness-Progress-Report.pdf). El informe se basa en las respuestas de 102 empresas de alimentos, bebidas y distribuidores. En lo particular, estamos interesados en ver los resultados de la reformulación de productos y reducción del contenido de sal, azúcar y grasas saturadas. Hasta ahora hemos visto un aumento significativo en la cantidad de productos reformulados para alinearse con las políticas de salud y nutrición de la Organización Mundial de Salud. El progreso del 2015 fue casi cuatro veces mayor que en el 2014, aunque los productos reformulados aún representan una minúscula parte del portafolio de las compañías.

La pregunta es si la reformulación de productos verdaderamente hará una diferencia en la salud de quienes los consumen o simplemente se trata de otra estrategia corporativa dirigida a desviar la atención para evitar cumplir las leyes regulatorias y políticas obligatorias establecidas en los países. La verdad es que la reformulación de productos es un raro ejemplo de ‘ganar-ganar' para la industria de alimentos y para las autoridades de salud que buscan reducir la obesidad y las enfermedades no transmisibles. A pesar de haber sido descrita inicialmente por industriales y empresarios como una política nutricional ‘pragmática', existen numerosas razones para sugerir que la reformulación voluntaria también juega un papel en la estrategia de la industria para evitar condiciones regulatorias desfavorables.

La salud y el bienestar del consumidor es un problema complejo debido a los múltiples factores regionales, culturales y socioeconómicos involucrados, por lo cual requiere una cartera sistémica y sostenida de iniciativas para abordarlo. Hoy los consumidores son cada vez más conscientes de la salud, del cuidado personal y la higiene. Sin embargo, su nivel de confianza en la industria de alimentos nunca ha estado tan bajo. Por eso, los hallazgos de la encuesta del Forum es una gran oportunidad para que la industria se sume a los dictámenes de la Organización Mundial de Salud y busque recuperar su confianza ante el público consumidor.

La encuesta igualmente refleja el trabajo y las investigaciones realizadas en universidades. Según Pierre Chandon, profesor de Mercadeo, Innovación y Creatividad de Sorbona, la epidemia de obesidad se debe en gran medida al aumento constante del tamaño de las porciones de alimentos. Sin embargo, los esfuerzos para luchar contra la obesidad se han centrado en tratar de influir qué comen las personas en lugar de entender cuánto comen. Las soluciones políticas tradicionales (advertencias, etiquetas, impuestos, prohibiciones) son malas para las empresas y la libertad de elección, y las respuestas tradicionales de la industria (reformulación de alimentos) se perciben como perjudiciales para el disfrute de la comida. Tal vez es hora de considerar otro enfoque, uno orientado a combatir la obesidad haciendo que las personas sean más felices de gastar más por menos alimentos de mejor calidad, una ganancia triple para la salud pública, las empresas y el disfrute de la comida.

Según Chandon, existen evidencias de que los sesgos visuales nos hacen subestimar fuertemente el daño de las porciones grandes y resistir su reducción en tamaño. Basándose en un estudio de estos sesgos, sostiene que los consumidores pueden aumentar la aceptación en la reducción de porciones y devolver los tamaños a su estado original, a través de imágenes sensoriales en comedores y restaurantes con ilustraciones y descripciones de menú más vívidas y mayor información nutricional y calórica. La experiencia muestra también que destacar el placer sensorial (que alcanza su punto máximo con el primer bocado) es un disparador efectivo para niños en las escuelas y consumidores en restaurantes de comida rápida, ya que podrían estimular la elección de porciones más pequeñas.

Hay tanto que se puede hacer y con más participación de todos que las posibilidades de frenar la obesidad son verdaderamente enormes. Instamos a los fabricantes y autoridades a unirse al movimiento de salud y bienestar y hacer lo propio para beneficio de un país más productivo.

EL AUTOR ES EMPRESARIO, CONSULTOR EN NUTRICIÓN Y ASESOR DE SALUD PÚBLICA.