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18 de Oct de 2019

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Samuel Lewis Galindo

Columnistas

El Tribunal Electoral con poderes absolutos

Son todos panameños de gran honorabilidad y sin ataduras con ningún partido político

El Tribunal Electoral en nuestra era democrática ha modernizado la institución y, con una rapidez muy plausible, le ha dado a la ciudadanía, en menos de 24 horas, los resultados de las elecciones generales.

El Tribunal Electoral, en una de sus mejores decisiones, nombró el ‘Cuerpo de Delegados Electorales' que está constituido por 673 ciudadanos. Son todos panameños de gran honorabilidad y sin ataduras con ningún partido político, hacen su labor gratuitamente. Para ellos, su gran satisfacción consiste en servirle al país. Esos delegados han logrado que no se produzcan desordenes y han logrado que se cumplan todas las normas que se han establecido para las elecciones. Con su esfuerzo evitaron que en dichos torneos se hayan registrado actos de violencia y de desórdenes. Se han ganado el respaldo colectivo y el respeto de los panameños. El ingeniero Fausto Fernández y su grupo tienen todo el agradecimiento de la ciudadanía.

El Tribunal Electoral ha introducido nuevas reformas al código. Muchas parecen ser muy positivas y otras solo el tiempo las calificará. El fiscal electoral, por su parte, ha sido siempre muy criticado por su pobre desempeño.

Sobre el excesivo poder que en las reformas se otorgaron los propios magistrados no han faltado las críticas. También dicen que falta mucha divulgación y sostienen que existe un gran desconocimiento sobre las reformas.

El Tribunal Electoral, muy lamentablemente, ha demostrado en los últimos tiempos un afán por complacer al Órgano Ejecutivo. Así tenemos que un magistrado para congraciarse con un presidente utilizó en su discurso el tema de campaña del mandatario: ‘Sí se puede'. Otro magistrado frente al nuevo presidente trató con rudeza a todos los adversarios del nuevo Gobierno (perdiendo con sus palabras la imparcialidad que debe tener todo juez). Posteriormente ese mismo magistrado, presionado por los medios y la opinión pública, manifestó: ‘que él había nombrado muchos parientes por los cuales sentía hondo afecto'. ¿Habrá algunos otros? ¿Existirá más nepotismo y otras prácticas censurables? Puede que algún día lo sabremos, cuando un Gobierno se decida, en especial la Contraloría de la República, a hacer una investigación profunda de este órgano.

Las reformas últimas que presentó y fueron aprobadas por la Asamblea Nacional. Los diputados que hoy critican muchos de esos cambios por afectar a sus partidos, ayer las aprobaron con gran entusiasmo. ¿Por qué se preguntarán? Sencillamente porque pensaron que las mismas tenían el visto bueno del Órgano Ejecutivo al cual han servido a entera satisfacción del presidente Varela. Para la comunidad entera, el Tribunal Electoral no ha sido objeto, hasta ahora, al igual que las fuerzas de seguridad, de una investigación oficial profunda; a ellos, más que a nadie, les conviene esa investigación oficial. Además de la aprobación colectiva de que gozan tendrían la plena seguridad de que han actuado siempre con absoluta corrección. Sería una gran satisfacción personal para los tres.

La comunidad tiene sus ojos puestos en el comportamiento del Tribunal Electoral en las próximas elecciones, especialmente la de los últimos magistrados.

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