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18 de Oct de 2019

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Guillermo A. Cochez

Columnistas

Magistradas: ¿quién pierde y quién gana?

Hay muchos perdedores, comenzando por el mismo presidente, que se empecinó en nominar a dos magistradas a destiempo

La experiencia vivida en el periodo que duró la nominación y no ratificación de las dos abogadas propuestas por el presidente Varela, ha sido en muchos casos aleccionadora. Lecciones malas, algunas, buenas otras, donde unos ganan y otros pierden, olvidándose, quizás, del mal que estas discusiones producen a nivel interno e internacional. Donde se va conociendo el cobre a algunos y en otros se descubren valores, que ojalá se conviertan en permanentes, que parecían no existir.

El país gana porque se dio una amplia discusión sobre un tema fundamental para la sociedad, como lo es el estado de la justicia. La sociedad civil sale fortalecida. El país gana porque se le dio a entender al presidente Varela que, aunque ha sido escogido como su mandatario —como malamente nos recuerda a cada momento— no puede hacer lo que le da la gana. El país gana porque, por primera vez en muchos años, por razones aún desconocidas, tuvimos la experiencia de vivir un ejercicio democrático donde se dio la división de poderes, ausente por muchos años, que le indicó al Ejecutivo que no puede seguir mangoneando al Legislativo como le venga en ganas.

Hay muchos perdedores, comenzando por el mismo presidente, que se empecinó en nominar a dos magistradas a destiempo, sin ninguna consulta previa y como queriendo que, con el apuro de fin de año, compras navideñas y teletón, se las pasarán rápidamente. Su prepotencia en no retirarlas, a sabiendas de que el consenso ciudadano las rechazaba, lo que motivó que los diputados votaran en contra, le hace un daño terrible a su credibilidad y un daño irreparable a dos abogadas que quedarán por el resto de sus vidas con esa mancha. Su mensaje nacional tras la no ratificación contiene lo contrario a lo que debe tener un buen gobernante: saber perder, tener humildad, promover consenso, actuar con sensatez. Su arrogancia y soberbia no lo ayudó en nada.

Pierden también otros, que enumero:

1. Partido Popular, el voto número 18 a favor de las nominadas. A Juan Carlos Arango le faltó la decisión que en un caso como este debe tomar un líder político que pretende impulsar su partido con gente seria e independiente. Estuvo de igual a igual con José Muñoz, el voto número 17, que quizás pagaba un favor por la ayuda recibida para inscribir su partido.

2. La Iglesia católica, que ha ido perdiendo su tradicional papel crítico y orientador dentro de la sociedad y que se interpreta en que hay que quedarse con la boca cerrada porque es más importante el apoyo gubernamental que se da para la Jornada Mundial de la Juventud, que opinar sobre temas no del gusto de los gobernantes de turno.

3. Los diputados panameñistas más emblemáticos porque en su molestia por no alcanzar los votos requeridos, revelaron el cómo antes conseguían fácilmente tales apoyos: a punta de prebendas y nombramientos. Lo del diputado Soto fue patético y refleja la condición humana e intelectual de quienes hoy integran la Asamblea Nacional.

4. La procuradora Porcell que, violando la ley, apoyó públicamente la designación de una de las elegidas y permitió que subalternas suyas fueran a acompañarlas a la Comisión de Credenciales. Su presencia en el pleno que las rechazó constituye también otra violación a sus deberes.

5. Grupos que he respetado como MOVIN, cuya principal vocera, apenas fueron nominadas, apoyó a las designadas.

Ahora el presidente esperará hasta los carnavales para proponer nuevos candidatos para la Corte. Tratando de sacar algún provecho al espectáculo, en algunos momentos, circense, que montaron de lado y lado, propongo que se escojan a profesionales idóneos que, durante su paso por el Órgano Judicial, han dado muestras de preparación y honestidad en el ejercicio de sus cargos. Uno de ellos, el profesor Luis Camargo, magistrado del Tercer Tribunal de Comercio, propuesto como suplente en lo que acaba de pasar, es un ejemplo de ello.

Pasemos la página, presidente Varela. Tiene una nueva oportunidad. Aprovéchela.

ABOGADO, POLÍTICO Y DIPLOMÁTICO.