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22 de Oct de 2019

Kyungsun Kim

Columnistas

Internet seguro para la niñez: el necesario balance entre acceso y seguridad

Si bien estas cifras reflejan un gran manejo de la tecnología por parte de la población joven, vale la pena reflexionar

Internet seguro para la niñez: el necesario balance entre acceso y seguridad

Todos los días, niños y niñas de nuestro Panamá y del mundo se conectan a Internet, lo que sin dudas está impactando la forma en que se desarrolla esta importante etapa de su vida. Ya sea a través de una computadora, tableta o teléfono inteligente, el acceso a la información digital es cada día más temprano; en algunos países, los niños y niñas menores de 15 años acceden a Internet más que adultos de 25 años o más. Según el estudio ‘El Estado Mundial de la Infancia 2017: Niños en un Mundo Digital' (SOWC por sus siglas en inglés), publicado por Unicef, el 71 % de los jóvenes de 15 a 24 años se conectan a Internet, por lo que son el grupo de edad más conectado. Mientras que los niños y adolescentes menores de 18 años representan aproximadamente 1 de cada tres usuarios de Internet en el mundo.

Si bien estas cifras reflejan un gran manejo de la tecnología por parte de la población joven, vale la pena reflexionar: ¿Está la conectividad fomentando igualdad de oportunidades para todos los niños y niñas? ¿Al mismo tiempo, esta conectividad les impacta positivamente en su desarrollo?

Si se aprovecha de la manera correcta y es accesible a escala universal, la tecnología digital puede cambiar la situación de los niños y niñas que han quedado atrás –ya sea debido a la pobreza, la raza, el origen étnico, el género, la discapacidad, el desplazamiento o el aislamiento geográfico– al conectarlos a numerosas oportunidades y dotarles de las aptitudes que necesitan para tener éxito en un mundo digital. Sin embargo, según el SOWC, aproximadamente 346 millones de niños y niñas en el mundo no están conectados. Esto agrava la situación de inequidad de esta población, porque reduce su capacidad de participar en una economía cada vez más digital. Esto, añadido a las brechas económicas, pone en desventaja a los niños en entornos más pobres y desfavorecidos.

La conectividad representa una ventaja para los jóvenes, ya que facilita el acceso a información novedosa, permite desarrollar aptitudes útiles en el entorno profesional y les ofrece una plataforma para conectarse y exponer sus puntos de vista. Inclusive, puede representar oportunidades económicas, permitiéndoles aprender nuevas habilidades a nivel profesional, ya sea para buscar empleo o desarrollar emprendimientos.

A pesar de esta amplia ventana de posibilidades para los niños y niñas, el acceso a Internet trae consigo riesgos. A medida que se reduce el límite entre lo online y offline , ellos están expuestos a peligros como el mal uso de su información personal, acceso a contenido nocivo o inapropiado, abuso sexual infantil, y ciberacoso ( cyberbullying ). El aumento del uso de los teléfonos inteligentes hace más difícil la supervisión de la actividad en Internet de los niños y niñas. Los perpetradores pueden comunicarse fácilmente con ellos a través de redes sociales u otros foros. Además, ante una situación de potencial riesgo, los niños y adolescentes suelen recurrir por ayuda a sus pares, lo cual dificulta la protección de sus padres.

¿Qué podemos hacer? La conectividad puede ayudar a los niños y niñas a cambiar las reglas del juego para ellos, ayudándoles a desarrollar su potencial, siempre que sean entornos seguros y en los que se respete su privacidad. Solo acciones colectivas por parte de los Gobiernos, el sector privado, las familias y los propios niños y niñas pueden hacer del mundo digital un espacio seguro para la niñez. El acceso a la información debe ser asequible para todas las personas, incluyendo niños y niñas, dándoles igual oportunidad a todos de explorar contenidos seguros y de alta calidad. Los padres debemos mantener una comunicación cercana con nuestros hijos; conocer sus intereses y poder guiarlos hacia el buen uso de las herramientas de información y sus peligros, pero respetando su privacidad. Los Gobiernos y el sector privado pueden trabajar en conjunto para promover normas y prácticas éticas que protejan y beneficien a los niños y niñas en el entorno digital, siempre poniéndolos en el centro de las políticas. En este sentido, el Gobierno de Panamá está dando pasos firmes al contemplar el acceso a Internet, en un marco de derechos y cumplimiento de los ODS, como uno de los indicadores de la Pobreza Multidimensional y del Índice de Pobreza Multidimensional Infantil que está en elaboración por parte del Mides.

Si bien el Internet fue creado por adultos, son los niños y jóvenes quienes hacen el mayor uso de esta herramienta, por lo que impacta sus vidas y su desarrollo. Por ello, las políticas, prácticas y productos digitales deben contemplar sus necesidades, perspectivas, opiniones y, sobre todo, su derecho a la información.

Para acceder al informe ‘El Estado Mundial de la Infancia 2017: Niños en un Mundo Digital', visite: https://www.unicef.org/panama/spanish/SOWC_2017_Summary-SPANISH.PDF

REPRESENTANTE DE UNICEF EN PANAMÁ.