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18 de Oct de 2019

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Ernesto A. Holder

Columnistas

El formidable potencial humano

Poco podremos ‘transcender' en medio de este escenario de corrupción, matraqueo y rejuegos políticos, que se da en el día a día

El formidable potencial humano

En la mente de muchas personas, algunos pensadores con buena formación, se fortalece la idea de que la humanidad continuará su curso... y creen que por buen camino. Sostienen que existen cientos de puntos de referencia en el calendario que sugieren que avanzamos hacia el perfeccionamiento de la sociedad humana. Que hay suficientes eventos históricos (pestes, guerras, desastres naturales, etc.) que evidencian la sostenibilidad — in saecula saeculorum — de la especie humana.

Pero ese formidable potencial humano de superar las condiciones más adversas, en este tiempo que vivimos parece estar puesto a prueba nuevamente. Las manecillas del crecimiento humano perecen moverse en dirección contraria, rehaciendo temas y objetivos humanos que creíamos superados; dándole espacios de poder a los corruptos para que abusen de la bondad y el sacrificio de otros.

En múltiples ocasiones en este espacio he teorizado sobre las posibilidades a futuro y es preocupante (por donde lo miremos) el hecho de que no hayamos mejorado en ningún aspecto. La construcción de una sociedad que trascienda sus limitaciones socioculturales, con el objetivo de garantizar un espacio digno para todos, hoy enfrenta dramáticamente un sentido de humanidad noble e inclusiva en contraposición a parte de la población que se encuentra sumida en creencias esotéricas y dogmas.

De vez en cuando me he referido al discurso en la Universidad de Filadelfia, del entonces presidente de la República Checa, escritor y político, Vaclav Havel. Ese discurso fue el 1994, o sea, hace casi un cuarto de siglo. Allí, Havel sostuvo que: ‘Lógicamente sigue que, en el mundo multicultural de hoy, el camino seguro hacia la coexistencia, la coexistencia pacífica y la cooperación creativa, debe comenzar con (...) lo que existe en lo infinitamente profundo de los corazones y mentes humanas, más allá que la opinión política, convicciones, antipatías, o simpatías. [Esa coexistencia] debe estar enraizada en la trascendencia personal. Trascendencia como una mano estrechada hacia aquellas personas cerca de nosotros, a extranjeros, a la comunicad humana, a todos los seres vivientes, a la naturaleza, al universo'.

Si hace casi 25 años este planteamiento visionario se hubiera esparcido y puesto en práctica por gran parte de la población, talvez, no estaríamos viendo las penurias que el ser humano vive hoy en diversas regiones del mundo. Aquí, con la notable intolerancia hacia los que no son como nosotros: emigrantes de otras tierras o personas con preferencias sexuales distintas.

Igual que con el discurso de Havel, he rescatado en varias ocasiones las enseñanzas de Abraham Maslow, que, años después de la formulación de su ‘Pirámide de las Necesidades', teorizó en un ensayo que: aquellas personas que alcanzaban la necesidad de autosuperación, algunas ocasiones experimentarían un estado humano superior al que llamó ‘trancendence' (trascendencia o trascender), ‘en donde el individuo no solo se percata de su enorme potencial superior sino también del formidable potencial superior del conjunto humano'.

Para llegar a eso, de primer orden está la educación, plataforma esencial que debe impulsar el desarrollo de un país. Debemos pensar siempre que la sociedad que queremos construir a partir de este momento debe incluir políticas educativas visionarias, que sean extensivas a todas las regiones poblacionales del país, que garanticen participación y equidad que propicien el mejor clima posible para el desarrollo personal. Hay temas que por más difíciles que sean, deben discutirse con respeto y en el marco del respeto de la humanidad de las personas, eso se llama tolerancia y asumido intrínsecamente, permitirá un desarrollo humano que nos prepare para superar sistemáticamente las actuales conductas decadentes.

Poco podremos ‘transcender' en medio de este escenario de corrupción, matraqueo y rejuegos políticos, que se da en el día a día. Y ese ‘formidable potencial superior...' a que se refiere Maslow, nos hace falta en demasía para discutir los temas humanos que se nos han presentado y para allanar ese camino de tolerancia para ello.

Excluir a parte de la sociedad porque es diferente a nosotros, nunca ha resuelto los problemas fundamentales de la humanidad. Havel concluye que: ‘La trascendencia es la única verdadera alternativa a la extinción', y yo agregaría que se debe forjar con la participación de todos para dejarle a nuestros seres queridos un mejor entorno para convivir. Queda iniciar el peligroso camino hacia el futuro y queda diseñarlo con la visión que incluya a todos para trascender.

COMUNICADOR SOCIAL.