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17 de Oct de 2019

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Marco A. Gandásegui, Hijo

Columnistas

Las conversaciones entre Trump y Kim

El presidente de EE.UU., Donald Trump, dejó a todo el mundo, sus pocos partidarios y muchos detractores, con la boca abierta.

Las conversaciones entre Trump y Kim

El presidente de EE.UU., Donald Trump, dejó a todo el mundo, sus pocos partidarios y muchos detractores, con la boca abierta. Trump anunció que aceptaba la invitación del jefe de Gobierno norcoreano, Kim Jong-un, para celebrar una reunión de alto nivel. Según los anuncios, el encuentro buscaría soluciones a las diferencia entre ambos países que se remontan a la invasión de EE.UU. en 1950. Recuerda el viaje histórico a Pekín, en 1972, del presidente de EE.UU., Richard Nixon. En las puertas de la Ciudad Prohibida fue recibido por Mao Tse Tung. El mundo cambió, pero no tanto.

Trump y Nixon tienen tres cosas en común. Son políticos arrogantes, son pragmáticos (son negociadores) y aspiran a dejar un legado histórico. Me permitiría agregar otra similitud que no puedo confirmar con hechos: los dos son asesorados por Henry Kissinger. Nixon falleció hace muchos años y nadie lo recuerda como estadista ni como un buen presidente. Lo recuerdan por el escándalo del Hotel Watergate que le obligó a renunciar a la Presidencia.

Nixon visitó a la República Popular China en febrero de 1972, creando una aureola de popularidad en el electorado norteamericano que le premió por su audacia reeligiéndolo a la Presidencia en noviembre de ese mismo año. Nixon estaba perdiendo la guerra en Vietnam, EE.UU. entró en una recesión económica y sus perspectivas electorales eran pobres. La visita a Pekín lo salvó. Casi todos los historiadores y analistas coinciden en que el cerebro tras el golpe maestro fue Henry Kissinger.

El viaje de Trump a Corea del Norte se prepara para mayo de este año. Solo seis meses antes de las elecciones legislativas que se realizarán en noviembre. En EE.UU. los políticos ya están celebrando la iniciativa de Trump. ¿Qué tienen en común China y Corea del Norte? Nada. ¡Un momento!, en la propaganda de EE.UU., en 1972 China era ‘una dictadura comunista gobernada por una pandilla de facinerosos'. En la actualidad, la propaganda dice lo mismo de Corea del Norte: ‘Un régimen comunista que somete a su pueblo a pasar hambrunas'.

Si Nixon ganó las elecciones en 1972 con un viaje al país comunista más poblado del mundo, ¿porqué Trump no puede hacer lo mismo en 2018? La propaganda de EE.UU. creó un monstruo en 1972, lo mismo ha hecho en 2018 con Corea del Norte.

En 1972 China y EE.UU. tenían fuertes diferencias. Los comunistas, bajo la dirección de Mao, le habían arrebatado un mercado periférico inmenso a EE.UU. Washington estaba decidido a recuperarlo. No pudieron y el dúo Nixon-Kissinger lo entendió. En 2018 Corea del Norte y EE.UU. se enfrentan con un lenguaje belicoso. EE.UU. aspira a acabar con el régimen comunista de Kim que ha sido un estorbo para Washington en la región nororiental de Asia desde mediados del siglo pasado. Para sentarse a conversar, Trump insiste en que Corea del Norte debe abandonar su programa nuclear y permitir que EE.UU. realice inspecciones sobre el terreno en forma permanente. Corea del Norte pide, a cambio, un tratado de paz que ponga fin al estado de guerra que existe desde 1950. Además, exige que EE.UU. no realice más ejercicios militares con los coreanos del Sur. Entre las demandas norcoreanas también está la evacuación de las bases y tropas norteamericanas de la península coreana. (Una demanda similar a la hecha por Panamá a EE.UU. en la década de 1970).

Corea del Norte ha dicho que está dispuesta a abandonar su programa nuclear, según anunciaron los surcoreanos, intermediarios en las futuras conversaciones entre Kim y Trump. EE.UU., en cambio, no ha dicho que aceptará las demandas de los norcoreanos.

¿Será Trump tan audaz en sus negociaciones como dice ser? ¿Estará Kissinger asesorando al magnate de ‘Manhattan'? El objetivo inmediato de Trump, más que conversar con los norcoreanos, es llenar el Congreso en Washington con sus partidarios en las elecciones de fines del presente año. Más todavía, quiere asegurar su triunfo en las elecciones presidenciales en 2020.

Trump ganó las primarias del Partido Republicano (julio 2016) y después las elecciones presidenciales (noviembre 2016). Ha tenido una presidencia accidentada con escándalos y errores. Ha sido objeto de ataques por parte del ‘establishment' de EE.UU. pocas veces vistos en el pasado. Si gana las elecciones de fines de 2018 y las presidenciales en 2020 se deberá a su audacia. ¿Qué viene después de Corea del Norte? ¿Viajes a Moscú, Teherán y Caracas?

EL AUTOR ES PROFESOR DE SOCIOLOGÍA DE LA UP E INVESTIGADOR ASOCIADO DEL CELA.