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31 de Ene de 2023

  • Harry Castro Zachrisson

Columnistas

Arde Colón

c‘Colón, donde los pobres no puede comer, la clase media no puede comprar, y los ricos no pueden dormir'.

‘Colón, donde los pobres no puede comer, la clase media no puede comprar, y los ricos no pueden dormir'.

En la provincia de Colón están todos los problemas imaginables de la época: pobreza, droga, armas, migraciones, prostitución, desempleo, inequidad, carencia de agua potable, de instalaciones deportivas y recreativas, de educación, escuelas destruidas, aguas negras que retornan, colapso de servicios sanitarios, falta de terminal de buses, pandillerismo.

¿Cómo superar esta discordia, esta insolidaridad, en medio de tanta degradación de la vida en todos los campos? ¿Una comunidad escéptica, cansada, humillada, abandonada de tanto desengaño histórico? El Plan Juan D. Arosemena, el Cemis, el Aeropuerto Enrique Jiménez, algunos de los proyectos abandonados, el deterioro de la Zona Libre; como si no fuese suficiente, la lentitud en la concretización del Plan de Renovación Urbana y el traslado de la población a las afueras de la ciudad, donde no cuentan con hospitales, escuelas ni transporte. La falta de participación y consulta a la sociedad civil colonense en este proyecto insigne, la falta de planeación integral y técnica, las fallas graves en la ejecución de las obras.

Se venía sobrevenir una resistencia, una declaración de huelga, causada por estas demoras, estas fallas y el repertorio de mentiras y la desconsideración. Sumémosle, paliativos acompañado de eslóganes propagandísticos, con apodos ingeniosos como ‘barracas insalubres, viviendas dignas', ‘techos de esperanza' y muchos más, montadas por los relatores del aparato oficial de propaganda, manteniendo a las muchedumbres subsidiadas en el denigrante sistema de dádivas, que tanto le cuesta y tanto daño le hace al país.

Entonces, lo ocurrido no es un accidente de la historia ni el estallido sorpresivo de un volcán que hizo erupción porque le vino la gana, estamos asistiendo, a la consumación de un estadio de vivencias por parte de un pueblo olvidado por décadas. Muchos de los problemas que originaron el paro eran previsibles y sus soluciones se hubieran podido anticipar.

Se convoca una marcha pacífica dirigida por el Comité de Lucha por Colón y termina deslegitimada, por la toma de la ciudad de bandas delincuenciales que incendian y saquean; generando sospechas en la sociedad de que las mismas fueron fuerzas de choques capitaneadas por algunos dirigentes políticos, cuyo propósito era restar legitimidad al movimiento, despertando mayor incertidumbre y preocupación.

Hoy, reina la desconfianza y extrema desesperación, por la larga historia de discordia social; son reclamos históricos de abandono, de ahí la rebeldía, la agresividad y surge el conflicto actual.

Urge una dirigencia adecuada, capaz, responsable, preparada e interesada en echar a andar los proyectos pendientes; no puede haber una exclusión manifiesta de colonenses notables en las comisiones de alto nivel. Deben ser también protagonista del debate y no excluidos del mismo, debe ser la comunidad comprometida, para resolver los conflictos que hoy los agobian y se transformen en un escenario de diálogos fecundos, para así encontrar la conciliación duradera y el camino.

Lamentable lo ocurrido, con tanta potencialidad de que goza la provincia, por su componente y posición privilegiada y verla anulada por una dirigencia tan precaria, negligente e incapaz; que, en vez de dirigir, desprecia, en vez de estimular, desanima, en vez de iluminar, oscurece.

Colón es una sociedad formada por la exclusión y la injusticia, una sociedad en crisis, en un vasto laboratorio de conflictos y el deber del país y sus gobernantes es darle la satisfacción inmediata a las necesidades más elementales a esta parte de nuestra población. Estamos frente a un fenómeno económico y social, complejo y preocupante. Le corresponde al Gobierno evaluar esta crisis de orden público con celeridad, sentarse en la mesa, evaluar el pliego de petición.

Continuar la olla de presión, solo produce violencia, desesperación y desaliento. ¡Es la única manera de evitar otra terrible noche!

ABOGADO