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09 de Dec de 2019

Gisela Pérez – Polo

Columnistas

Corrección fraterna II al presidente Varela

‘La prepotencia es tal que les tiene sin cuidado lo que diga el Código Agrario y llaman Invasores a los Legítimos Productores Agrarios'

El año pasado se iniciaron los trámites para confeccionar un perverso contrato con la empresa Del Monte para concesionar seis mil hectáreas de terreno. Algunas ociosas y casi 2000 hectáreas en plena producción.

Los campesinos han contribuido a la economía del país, pues el circulante queda en Panamá. Se han formado profesionales, se han abastecido los mercados de Chiriquí, Panamá y Colón. A ellos, según el Código Agrario, se les denominan Productores Agrarios y se les considera Legítimos dueños de esas tierras, debido a los veinte años de estar trabajándolas.

El Ejecutivo contrae una relación contractual con la Empresa Del Monte, y crean la Empresa Banapiña, subsidiaria de dicha multinacional.

Hasta el año pasado, Banapiña aparecía en el Registro Público bajo la representación legal de la firma Arias, Alemán & Mora, donde José Miguel Alemán, es uno de los accionistas.

¿Por qué el presidente Varela le encomendó la tarea a su amigo Álvaro Alemán de confeccionar el contrato? Nos llama a la suspicacia que quien cabildeó el contrato desde el MICI fue Jaime Alemán, sobrino de los hermanos Alemán.

Envían al Órgano Legislativo el contrato, solicitándole que le pasen como una ley de urgencia. El contrato fue aprobado a tambor batiente.

Lo que no sabían los diputados es que no solo abarcarían el distrito de Barú, también los distritos de Alanje y Chiriquí Grande. Que cede aguas subterráneas y ríos de Chiriquí Viejo, Palo Blanco y Gariché, en el sector de Divalá, explícito en la Cláusula Séptima. Además incluye la perforación de pozos para la extracción de aguas subterráneas, violando el Artículo 255 de la Constitución Política que prohíbe la apropiación privada de las aguas lacustres fluviales.

La Cláusula Vigésima establece un canon de subarrendamiento a los Propietarios Individuales por un período de veinte años prorrogable a veinte años adicionales (cuarenta años en total), por $7500, que equivalen a una suma anual de $187.50, representando $15.62 mensual.

Además dice que las fincas que se encuentren ocupadas por invasores, EL ESTADO asumirá por intermedio de las autoridades locales de policía las acciones para que, al momento de inicio de operaciones de la empresa, las fincas estén desalojadas.

La prepotencia es tal que les tiene sin cuidado lo que diga el Código Agrario y llaman Invasores a los Legítimos Productores Agrarios. Y dejan plasmado en un Contrato Ley, que despojarán brutalmente a cientos de familias, abandonándolas a su suerte sin entrar a ver que hay niños, ancianos, discapacitados, hombres y mujeres trabajadores.

Hago mías las palabras del papa Francisco en su homilía en Chiapas; ‘¡Qué tristeza! Qué bien nos haría a todos hacer un examen de conciencia y aprender a decir: ¡Perdón!'.

Francisco invitó, en la Semana Santa, a conmemorar la pasión del Señor: ‘hagamos nuestros sus sentimientos y sus pensamientos, sintiendo lo mismo que Jesús'. Entonces la nuestra será una ‘Feliz Pascua'.

¿Logra usted sentir lo mismo que Jesús, permitiendo que dicho Contrato Ley siga avanzando?

El Jueves Santo es un testimonio de servicio. Es la caricia de Jesús que besa y lava nuestros pies. ¿Se siente usted nuestro servidor? ¿Ha acariciado los pies de los productores de Barú y de los dueños de los títulos individuales? A unos los echa con $15.62 mensuales y a los otros los despoja con la fuerza bruta.

Sigue diciendo Francisco que el ‘Viernes Santo se medita en el misterio de Jesús, que con su sacrificio, ha transformado la iniquidad más grande en el más grande amor'. ¿Qué iniquidad, presidente, usted ha transformado en amor?

¿Ha percibido, durante su mandato, la mirada de Jesús sobre usted? ¿Qué le responderá cuando le pregunte, como le preguntó a Pedro: #Simón, hijo de Juan, ¿me amas?'. Fíjese bien en lo que contesta, porque con este Contrato Ley Banapiña ha negado a Jesús más de tres mil veces.

El Tiempo Pascual, que comienza el Domingo de Resurrección y finaliza el Domingo de Pentecostés es tiempo de alegría que no se limita a esa época del año litúrgico, sino que se asienta en todo momento en el corazón del cristiano, según nos dice san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, congregación a la que usted pertenece.

¿Cuáles son los ejemplos de Cristo que usted imita, presidente? Gobernar con principios cristianos no es darse golpes de pecho durante el Acto de Contrición en la homilía. Supone deponer toda actitud de prepotencia y escuchar al pueblo en sus manifestaciones populares y en las organizaciones con peso histórico.

LA AUTORA ES AUDITORA FORENSE, ESPECIALISTA EN FINANZAS PÚBLICAS Y DIRIGENTE SOCIAL.