La Estrella de Panamá
Panamá,25º

23 de Oct de 2019

Avatar del Jaime Raúl Molina

Jaime Raúl Molina

Columnistas

La economía de la prohibición

Muchos de los males que se atribuyen a las drogas ilícitas, son en realidad causados, o al menos agravados, por la guerra contra las drogas, más que las drogas mismas

Muchos de los males que se atribuyen a las drogas ilícitas, son en realidad causados, o al menos agravados, por la guerra contra las drogas, más que por las drogas mismas. Aquí rasco apenas la superficie de algunas de las consecuencias más nefastas del modelo de prohibición de sustancias con criminalización de su producción, distribución, venta al detal y consumo, la llamada guerra contra las drogas.

No hay control de calidad. En un mercado lícito existen marcas que permiten al empresario crear lo que se conoce como ‘Goodwill' asociado a dicha marca. En un mercado prohibido, en cambio, normalmente no existen marcas (en un mercado prohibido el incentivo del empresario es a mantener bajo perfil, no a sobresalir), por tanto no hay incentivo a mantener controles de calidad, pues cualquier recurso que el empresario invierta en dichos controles, no podrá este apropiarlo para sí. El resultado: abundan la mala calidad y el fraude. ¿Cómo se manifiesta? La adulteración del producto vendido. En los mercados negros de la droga abunda la dilución y adulteración de las drogas vendidas al consumidor final. Muchos de los efectos nocivos para la salud humana del consumo de drogas proviene del uso de adjuntos en la dilución y adulteración de dichas drogas, adulteración que no sería prevaleciente en un mercado lícito.

Más sobredosis. Como no existe adecuado control de calidad en el procesamiento mismo de la droga, la calidad entre uno y otro lote de la mercancía es bastante impredecible. He aquí la razón detrás de la alta frecuencia de los eventos de sobredosis por consumo de drogas en mercados con mayor severidad en la aplicación de la prohibición. Como el adicto lidia constantemente con producto diluido de manera fraudulenta, cuya efectividad como estupefaciente es relativamente baja versus lo que sería si el producto fuese de mayor pureza, el día que se encuentra con un producto de mayor concentración y potencia (cosa que no puede saber sino hasta después de haberla consumido), se la aplica en la misma dosis exagerada que si bien es requerida para un producto diluido, resulta letal para un producto de mayor concentración.

Mafias. Cuando usted prohíbe un producto, por definición solo los delincuentes se dedicarán al negocio. En mercados prohibidos las personas con escrúpulos tienden a estar en gran desventaja frente a las personas violentas y sin escrúpulos. La prohibición del alcohol en la década de 1920 alimentó y empoderó a las mafias de Chicago, por las mismas razones que la guerra contra las drogas incrementa el tamaño de los carteles y el poder de los barones de la droga.

La prohibición facilita los monopolios. La mayor intensidad en la aplicación de la prohibición, crea mayores barreras a la entrada de nuevos oferentes (productores, distribuidores, etc.) al mercado prohibido. Esto es, altas barreras a la libre concurrencia. Esta es la razón por la que el negocio usualmente es controlado por carteles de unas pocas familias que pactan la no agresión entre ellas, se reparten segmentos de mercado y fijan precios; todas ellas prácticas monopolísticas que contribuyen a que el negocio de la droga ilícita genere los altísimos márgenes de utilidad que genera. No hay negocio en el mundo con los márgenes de rentabilidad de dicho negocio.

Violencia. Dado que las mafias, precisamente por dedicarse a negocios ilícitos, no pueden resolver sus conflictos y diferencias acudiendo a las instancias judiciales del Estado, no les queda otra opción que resolver sus diferencias de otra manera. A quien ose infringir un acuerdo del cartel sobre qué mercado le toca a cada quién, lo acaban a punta de bala; a quien incumpla el pago de un lote de mercancía, se lo cobran con su vida. A la inversa, el que quiera entrar a un mercado ya adjudicado por el cartel a un determinado proveedor, no le queda otra que intentar eliminar de su camino al proveedor en cuestión, cosa que solo puede hacer con violencia.

Corrupción de las instituciones. Con los altísimos márgenes de utilidad que se observan en los mercados prohibidos, las mafias de la droga infiltran la administración de justicia, la policía y los órganos de poder. La guerra contra las drogas corrompe los órganos de poder del Estado y las instituciones de la sociedad.

Las drogas no son buenas. Pero la llamada guerra contra ellas es peor que la enfermedad.

ABOGADO