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13 de Oct de 2019

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Jaime Raúl Molina

Columnistas

En defensa de los combustibles fósiles

El petróleo y el carbón son los combustibles más ecológicos jamás utilizados

El petróleo y el carbón son los combustibles más ecológicos jamás utilizados. Contrario al cuadro convencionalmente pintado de que son un invento endemoniado, el aprovechamiento de los combustibles fósiles es factor fundamental que ha permitido el mejoramiento de la calidad de vida del Hombre.

Lejos del cuadro idílico que muchas veces se pinta de la época previa a la Revolución Industrial, la contaminación en las ciudades ha sido un problema serio desde hace miles de años. Tan solo el excremento y orina de los animales de carga que eran utilizados dentro de las ciudades, constituían un serio problema de sanidad pública en las ciudades. La campaña negativa contra los combustibles fósiles omite el hecho de que fue gracias al reemplazo de la carreta halada por bueyes y del caballo como medio de locomoción personal dentro de las ciudades, por los vehículos automotores impulsados gracias al motor de combustión interna, lo que permitió que las calles urbanas no estén hoy llenas de caca de caballos y otras bestias, desechos que obviamente acarreaban problemas serios de salubridad pública.

El uso del carbón y algunos derivados del petróleo como combustibles para calefacción residencial, comercial e industrial, mucho más eficientes que el uso de madera y carbón vegetal, permitió salvar los bosques de Europa. La superficie de Europa ocupada por bosques ha crecido en un tercio desde el año 1900. Esto habría sido imposible sin el uso de combustibles fósiles, pues hasta la Revolución Industrial la madera era el combustible usado para calefacción en invierno, razón por la que ya para el año 1850 los bosques en Europa Occidental se encontraban severamente reducidos. El uso de combustibles fósiles como combustibles permitió reverdecer Europa e inhibió en gran medida la destrucción de bosques en otras zonas del planeta.

Adicionalmente, el uso de combustibles fósiles en la agricultura, con la mecanización de esta y el uso de fertilizantes y otros agroquímicos producidos a base de petróleo, permitió incrementos de productividad en la producción de alimentos, que jamás habrían sido posibles de otro modo. Esto, aparte del obvio beneficio directo a la población por vía de la mayor disponibilidad de alimentos a mejores precios, también ha permitido reducir la presión por uso de tierras para fines agrícolas. En Estados Unidos, por ejemplo, la agricultura produce más que hace cien años, con menos tierra cultivada.

En todo el mundo las estadísticas muestran que a mayor consumo de electricidad y energía en general, aumenta la expectativa de vida y también el PIB. Hay pocas correlaciones tan claras en las estadísticas de todo el mundo como la de crecimiento económico y uso de energía. Los combustibles fósiles han sido y continuarán siendo cruciales en el mejoramiento de la calidad de vida de la población mundial, especialmente en los países emergentes.

El comercio marítimo mundial, que ha permitido desde el Siglo XIX una ola de globalización sin precedentes en la historia y que nos permite a todos acceder a más y mejores bienes y servicios a precios cada vez menores en términos reales, depende absolutamente de los combustibles fósiles. Trate usted de impulsar un buque mercante moderno con paneles solares o con velas, a ver qué tal le va. La aviación moderna, que ha permitido acortar las distancias y que ha hecho del viaje de largas distancias algo posible y accesible para millones de personas por primera vez en la historia, es otro logro imposible sin los combustibles fósiles.

Hay muchos más beneficios que por razones de espacio no podemos tratar. Por supuesto que, como todo en la vida, los combustibles fósiles tienen efectos negativos. Pero la contaminación del aire causada por el motor de combustión interna ha sido reducida notablemente desde hace décadas en Occidente, a pesar de que hay muchos más carros en la calle, gracias a la innovación que ha permitido procesos combustibles más eficientes y mecanismos de captura de elementos contaminantes. Hay aún maneras en que podemos seguir mitigando los efectos negativos al ambiente que produce el uso de los combustibles fósiles, que ahora incluyen el creciente uso del gas natural. Pero pretender que podemos sostener la civilización moderna sin ellos, es una soberana necedad que pasa por virtuosa únicamente por ignorancia de las muchas maneras en que sin petróleo, carbón y gas natural, la humanidad como la conocemos solo podría sufrir de modo miserable.

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