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08 de Dec de 2019

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Roberto Antonio Pinnock Rodríguez

Columnistas

Atención primaria de salud: en medio de la lucha ideológica

‘Quienes estamos al otro lado de los mercaderes de la salud debemos pensar y actuar propositivamente, por el bien de nuestro pueblo'

Aunque los grupos que ejercen el dominio de los poderes reales materiales en el mundo y en nuestro país lo traten de opacar cuando no ocultar totalmente, la ciencia no puede negar las evidencias fácticas que respaldan la existencia de una lucha entre grupos que se da en distintos planos de la vida en sociedad, sea económica, política, militar y hasta ideológica.

En el plano ideológico, no solamente se contraponen ideas; además, los grupos de poder tienen la permanente vocación de desvirtuar las ideas surgidas en el seno de los grupos sin mayor poder en la sociedad en campos tan disímiles como el del amor, del trabajo, del arte, la educación y también en salud.

En este último campo, está la idea que de la atención primaria tienen los grupos que cuenta con influencia para organizar los sistemas de salud a partir del principio de que la salud es una mercancía para lucrar.

En efecto, la atención primaria de salud (APS) estrategia acordada por la Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de Salud de Alma-Ata definida aquí como:

‘... Asistencia sanitaria esencial basada en métodos y tecnologías prácticos, científicamente fundados y socialmente aceptables, puesta al alcance de todos los individuos y familias de la comunidad mediante su plena participación y a un costo que la comunidad y el país puedan soportar, en todas y cada una de las etapas de su desarrollo con un espíritu de autorresponsabilidad y autodeterminación. La atención primaria forma parte integrante tanto del sistema nacional de salud, del que constituye la función central y el núcleo principal, como del desarrollo social y económico global de la comunidad'. (OMS, 1978).

Pues bien, cuando se introducen equipos que nos venden las transnacionales de tecnologías médicas, que nos ponen a merced de ellos, por ejemplo, cuando una pieza se daña o que tienen períodos de vida útil muy cortos, o que solamente pueden utilizarse bajo condiciones de exclusividad de piezas, para obligarnos a consumirles sus productos en poco tiempo o también, estamos lejos de contar en nuestros sistemas de salud con tecnologías prácticas. Si además estas tecnologías —incluidas las farmacéuticas— no son puestas al alcance de todos los individuos y familias de las comunidades, entonces, estamos echándole cuentos de Canterbury a la gente. Estamos presenciando, eso sí, cómo una parte minoritaria de la población lucra con la necesidad social de salud de la otra parte mayoritaria de la sociedad, pero no la aplicación de la estrategia de APS. ¿Será que en nuestro sistema de salud no ocurre esto? Preguntémosle a los que sufren la mora quirúrgica la falta de acceso a medicamentos, a realización de pruebas de laboratorio por falta de piezas en los equipos o de reactivos...

Lo irónico también, acerca de lo que es APS, es que se vende la idea de que esta es sinónimo de atención de precario nivel para gente de estatus socioeconómicos precarios. Con lo cual, pareciera que de lo que se acusa a las políticas de Estados socialistas —no populistas— son los mismos líderes políticos de países con economías de mercado las que las impulsan, obviando el hecho de lo que certeramente decía hace algunos años el Dr. Eduardo Espinoza, vice ministro de Salud de El Salvador, esto es, ‘cuando se han desarrollado sistemas de salud solo para pobres, estos terminan siendo sistemas pobres'. Por supuesto que esto no tiene que ver con socialismo ni cosa parecida, pero mucho menos con lo que plantea la estrategia de APS.

Esta distorsión inducida por las clases poderosas, busca concentrar en el nivel primario de atención —ojo que nivel primario no es sinónimo de atención primaria de salud— la oferta del sistema sanitario, de forma tal que dado que supone menores gastos, se le ofrece servicios a la población usuaria que resuelven un nivel elemental de problemas de salud dejándole a los que lucran con este sistema lo que cuesta más a los usuarios y por ende, lo que fomenta más ganancias a los que desde el sector privado están al acecho de las falencias de la organización de la provisión de servicios de salud.

Quienes estamos al otro lado de los mercaderes de la salud debemos pensar y actuar propositivamente, por el bien de nuestro pueblo.

SOCIÓLOGO Y DOCENTE UNIVERSITARIO.