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06 de Dec de 2019

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Mireya Lasso

Columnistas

Cuatro meses para unirnos o dividirnos

Junio marca nuestra primerísima presencia en un Mundial de Fútbol.

El mes mitad del año, que se inicia en un par de días, es oportunidad para reflexionar sobre las posibles conductas que observaremos en los escenarios que se presentarán. En cuestión de días nos uniremos en un haz de voluntades para enviar buena vibra a Moscú y seguir las hazañas de nuestros futbolistas, pero al mismo tiempo comienza el desafío por los cargos de elección popular a disputarse el próximo año. Una competencia nos inspirará una unión patriótica, pero la otra, mal manejada, podría provocar divisiones insensatas en la familia panameña.

Junio marca nuestra primerísima presencia en un Mundial de Fútbol. Nos veremos frente a frente con veteranos de estas lides; somos los ‘nuevos del barrio'. Aunque algo se inició frente a Irlanda del Norte y pronto seguirá Noruega, los tres siguientes desafíos, en un período de diez días entre el 18 y 28 de junio, serán una experiencia inédita para jugadores y fanáticos panameños. ¿Qué debemos esperar y cómo debemos reaccionar?

Seamos realistas y disfrutemos el espectáculo. Reconozcamos que nuestros mundialistas merecen admiración y respeto por el esfuerzo realizado durante años, especialmente desde el último Mundial. Con disciplina y mucho amor propio superaron frustraciones naturales y críticas injustas; lograron llegar hasta donde están. Nos han dado a los panameños una indescriptible alegría y un legítimo motivo para sentirnos orgullosos; han inspirado a la juventud panameña y renovado su afición por ese deporte.

Pronto veremos nuestro pabellón y nuestra Sele desfilar con los mejores equipos del mundo. Si las probabilidades de victorias son reducidas, lo importante es nunca cejar y dar siempre lo mejor de sí: nuestro triunfo no estará en una diferencia de goles a nuestro favor, sino en el hecho de estar ‘allí'. Con justicia, tenemos que reconocerlo y disfrutarlo a plenitud.

El mismo mes inician las competencias intrapartidarias, camino a las elecciones 2019. Comenzando con las primarias presidenciales de Cambio Democrático, fijadas para el 12 de agosto, y terminando con las del Panameñista el 28 de octubre, serán cuatro meses corridos sin veda electoral. El resultado práctico será que de finales de junio a finales de octubre tendremos un encadenamiento de primarias que nos someterá a publicidad política por 120 días seguidos, sin descanso. Podemos esperar una avalancha de publicidad que cada partido nos lanzará para aprovechar de la mejor manera posible sus respectivos 45 días sin veda para llenar a más no poder esos espacios publicitarios. Ojalá no sean como los que ya hemos conocido en el pasado: huecos, absurdos, ilusorios.

La mucha publicidad no estaría mal ni seria objetable, si su objetivo fuera un esfuerzo genuino por informar sobre la experiencia del precandidato, si ilustrara sobre el carácter y las credenciales que cada uno trae como equipaje para someterse a nuestra evaluación informada. Como electores demandamos que, en lugar de poses y palabras bonitas que son engaños superados, se den a conocer las cualidades comprobadas de liderazgo y honestidad en la vida pública y privada del precandidato. ¡A la basura las promesas vacías! Y después de Moscú, continuemos unidos por Panamá…

Evidentemente las primarias están dirigidas específicamente a lograr respaldos internos en cada partido y sus miembros deberán escudriñar a conciencia las capacidades de sus precandidatos y, de esa manera, poder ofrecer al país sus mejores elementos.

Me gustaría proponer que extendamos el mismo espíritu de unidad nacional que nos inspira la Sele, para que, hasta octubre o noviembre, nos mantengamos unidos sin peleas inútiles, buscando lo mejor para Panamá. Que sea un digno preámbulo de la campaña electoral que iniciará el último día del próximo carnaval.

EXDIPUTADA