25 de Feb de 2020

Julio César Pérez

Columnistas

El guía del istmo

El carisma, la humildad, una impecable trayectoria, su inteligencia, sus valores y sus sentimientos hacen al líder una persona única y digna

Los buenos líderes representan una idea, un sentir o un clamor social, su actuar está encaminado a generar un impacto realmente positivo y se convierten en vehículos de transformación nacional.

Son respetados y admirados por la ciudadanía porque así se lo han ganado a puro esfuerzo y obteniendo resultados tangibles y transparentes, incluso hasta llegan a ser amados.

Son parte del movimiento, pero no son el movimiento , empoderan a los demás en búsqueda de formar nuevos líderes capaces de transcender en la vida de los otros y en la suya misma.

El carisma, la humildad, una impecable trayectoria, su inteligencia, sus valores y sus sentimientos hacen al líder una persona única y digna, a la cual se le puede llamar honorable o excelentísimo sin ningún problema u objeción.

¿Cuándo fue la última vez que tuvimos un buen líder? Pero uno de verdad, no uno en el cual durante su ‘mandato' se reportaron graves violaciones a los derechos humanos, ni otro que promovía el racismo, ni otro que creó una maquinaria electorera que no persigue una ideología clara sino una ambición de poder personal.

¿Recuerdan entonces cual fue nuestro último gran líder? ¿Belisario Porras? ¿Ricardo J. Alfaro? Los necesitamos.

¿Entonces que hacemos? Preparémonos para gobernar, la política es una ciencia, así como un doctor se educa para curar. Personas idóneas para manejar el Estado son las que necesitamos. Pensemos. Basta de quejarnos y aportemos soluciones, hagamos el cambio, no dejemos que otros lo hagan en nuestro nombre.

Demos nuevas oportunidades, no se puede lograr resultados diferentes con las mismas personas al frente, ni con el mismo plan. Debemos renovarnos, renacer.

Somos panameños no nos rindamos, nunca lo hemos hecho. Basta ya de enaltecer y ver como héroes a falsos líderes que solo han jugado con la inteligencia del pueblo panameño.

Démosle la oportunidad a aquellas caras nuevas, realmente preparadas y con trayectoria. Para logar un verdadero cambio.

Necesitamos un líder inclusivo, que cree unidad, un líder que no solamente complazca a la mayoría sino que respete a las minorías, un líder que ame a su patria y que no engañe a su pueblo con propuestas populistas. Necesitamos un líder que sea un convencido de que la educación debe ser prioridad nacional.

¿El guía del istmo? Ese eres tú panameño, el guía del istmo es todo aquel nacional que lucha por ‘echar pa'lante' y que hace lo correcto, pero el guía del istmo es también todo aquel extranjero que ama esta tierra. Por lo tanto el guía eres tú, preparate y edúcate.

No es que no existan buenos líderes actualmente, es que existe una manipulación para seguir a los de siempre, porque son los que ostentan el poder, debemos saber identificar a los buenos líderes (pueden estar dentro de un partido político o por libre postulación, o son lideres sociales) y como mencioné en un principio no sigan a nadie, no se arrastren por un puesto, que prevalezca la dignidad, que tu orgullo no vale un suéter o una hoja de zinc. Tu estás para más, que no te humillen de esa forma, que no jueguen contigo.

Sean ustedes mismos el movimiento. El movimiento se llama Panamá desde aquel 15 de agosto de 1519 y siempre lo ha impulsado el pueblo. Alguien dijo algún vez ‘el respeto no se pide, el respeto se gana'.

ABOGADO, DOCENTE, ANALISTA POLÍTICO.