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12 de Dec de 2019

Ana Reyes de Serrano

Columnistas

Las enfermeras y el derecho a la salud

‘Aportemos ideas y tomemos acciones en pro de [...] las soluciones. Sumando nuestras voces a las de la población'

La razón de ser de la profesión de enfermería es el cuidado del individuo, la familia y la comunidad. Los profesionales de Enfermería participan en el proceso de atención de la enfermedad, en las diferentes instituciones de salud pública y privadas, pero también tienen el rol de intervenir en las acciones de prevención y promoción de la salud. Por ello la Asociación Nacional de Enfermeras de Panamá (ANEP), tiene establecido en su estatuto como propósito:

‘... fortalecer al gremio mediante el desarrollo profesional de la enfermera, potenciando sus conocimientos científicos y tecnológicos, aplicando y evidenciando su quehacer humano, ético, moral y cultural, con el fin de ofrecer altos estándares de enfermería al país, en beneficio de la profesión, sus miembros y la sociedad, protegiendo y defendiendo el derecho a la salud de los usuarios'.

El derecho a la salud está establecido en nuestra Constitución, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define salud como: ‘La salud es un estado de perfecto (completo) bienestar físico, mental y social, y no solo la ausencia de enfermedad'.

Las enfermeras que atendemos a los usuarios cada día sabemos que este derecho está siendo vulnerado desde hace tiempo, al no solucionarse los problemas que afectan la atención, para lograr el estado de bienestar que plantea la OMS, situaciones como:

La falta del recurso humano, principalmente de enfermeras básicas y especialistas .

El número de enfermeras contratadas en los últimos cuatro años no es suficientes, para cubrir la demanda de atención de las actuales instalaciones y las que están en construcción.

Falta de medicamentos, insumos y equipos.

El abastecimiento de muchos de los medicamentos de uso frecuente es deficiente, al igual que de los reactivos para pruebas de laboratorios o estudios.

El cierre de instalaciones.

Como el Hospital San Miguel Arcángel, la Policlínica Carlos Brin (San Francisco), entre otras. Esta situación contribuye al hacinamiento en las otras instituciones, las cuales no se dan abasto y no se tomaron previsiones.

En cuatro años, los cambios de administración, como es el caso de la CSS.

Ha incrementado su inestabilidad.

La burocracia en los procesos administrativos.

Como los de compras que no se superan.

La corrupción, virus letal.

La actitud de algunos funcionarios.

El desinterés, el ‘poco me importa', falta de compromiso y responsabilidad

El silencio cómplice.

La cultura de la complicidad.

La lista es larga, y se suma a los otros problemas que tenemos en otros sectores, como el de la justicia, educación, el sector agropecuario, la seguridad ciudadana, transporte, entre otros.

Hay problemas que se resolverán a mediano y largo plazo, para ello existe la propuesta de Transformación del Sistema Público de Salud, como una política de Estado, producto del consenso del Diálogo de la Mesa de Salud (2015), convocada por el señor presidente, Juan Carlos Varela, integrada por los diferentes gremios del Sector de Salud, incluyendo la ANEP. Posteriormente integran la Comisión de Alto Nivel (CAN), para impulsar la implementación de la propuesta con la participación del Minsa y la CSS. Este gran esfuerzo se ve amenazado ante la situación actual del sistema y la proximidad de un cambio de Gobierno.

Pero, los problemas urgentes requieren medidas urgentes, con el compromiso de todos, como lo son:

— La búsqueda de partidas para la contratación de personal, como es el caso de enfermeras.

— Reducir la burocracia en los trámites de compra, que todo lo relacionado a salud tenga prioridad.

—Tomar decisiones ante casos legales relacionados a la compra de insumos y medicamentos, contratos de trabajos en diferentes instalaciones de salud, principalmente las que están cerradas y con problemas serios de mantenimiento.

Las enfermeras y enfermeros del país, como parte de esta sociedad, vivimos los efectos de toda la problemática antes mencionada, pero muchos de los usuarios desconocen que el profesional de enfermería está siendo afectado. Puntualizamos algunas de estas afectaciones:

—La sobrecarga de trabajo por la falta de personal, que prácticamente obliga a muchos a trabajar dobles jornadas, turnos extras. Esto trae el agotamiento y aumenta los riesgos de cometer errores.

—La afectación de su vida familiar, en qué tiempo atienden a sus familias.

—Aumento del número de personal enfermo por diferentes causas, incluyendo los efectos del estrés sostenido por las condiciones en que trabajan, la falta de sueño, etc.

—Afectación de la moral del equipo ante las constantes críticas, por problemas que no está a su alcance resolver en el sistema.

—Afectación emocional.

—En ocasiones agresiones verbales y físicas en las instalaciones de salud.

—Aumento del riesgo de ser víctimas de robos, principalmente en los turnos de tarde y noche.

—En el 2015 se mejoraron las escalas salariales de quienes trabajamos en el sector salud, pero no así las condiciones laborales y con ello las condiciones en las cuales los usuarios reciben la atención.

El Derecho a la salud de toda la población, involucra también el derecho de los usuarios y prestadores de los servicios, enfermeras, médicos, técnicos y administrativos, a que las instalaciones estén en condiciones óptimas, sean seguras, abastecidas de todos los equipos, insumos y medicamentos.

En este mes, la ANEP cumple 93 años de existencia, el 20 de agosto. A lo largo de este tiempo seguro que muchas fueron las situaciones en las que las enfermeras han intervenido en beneficio de quien es la razón de ser de nuestros cuidados, y esta no será la excepción, como establece nuestro estatuto, proteger y defender el derecho a la salud.

Aportemos ideas y tomemos acciones en pro de la búsqueda de las soluciones. Sumando nuestras voces a las de la población. Por eso considero que los problemas del sistema público de salud no son solo de quienes administran el sistema ni de los pacientes y tampoco de quienes trabajamos en el mismo, sino de todos los sectores de la población. Dejemos de ver al país por partes, las soluciones deben ser integrales, el país lo necesita.

Sin salud, no hay productividad, no hay avance ni desarrollo.

LA AUTORA ES ENFERMERA ESPECIALISTA EN SALUD MENTAL Y PSIQUIATRÍA, PRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN NACIONAL DE ENFERMERAS DE PANAMÁ.