28 de Sep de 2022

  • Antolino Herrera Castillo

Columnistas

Tema de Estado: la Caja y el ladrón

Muchos de estos males se le atribuyen al actual presidente, Juan Carlos Varela, sobre todo por la lentitud de la economía, de ahí el apelativo de ‘Tortuga'

Los que delinquen en Panamá no superan el cinco por ciento de la población, lo suficiente para crear los mayores escándalos desde el Dr. Belisario Porras, hasta nuestros días.

Tenemos hoy en Panamá una maraña de acontecimientos: el problema de Caja de Seguro Social (CSS), el caso del inquilino en el Penal de El Renacer, nuestros famosos legisladores y nuestras esperanzas en la administración de la justicia. No mencionamos otros tan terribles como las bandas y pandillas y del asaltante solitario, que espera su oportunidad, el narcotráfico y los crímenes espantosos, solo conocidos en películas de ficción. Tampoco se toma mucho en cuenta el deterioro de la economía, medido por la disminución del producto interno bruto.

Muchos de estos males se le atribuyen al actual presidente, Juan Carlos Varela, sobre todo por la lentitud de la economía, de ahí el apelativo de ‘Tortuga'. Siento que este señalamiento no ha sido el mejor. Recordar que el anterior dignatario eludió los actos de contratación pública; cambió la Ley para reducir los tiempos, obviando los trámites, procedimientos y requerimientos propios del acto, para allanar el camino a los contratos llave en mano. Por aquí empezó a deslizarse la semilla de la corrupción: coima, peculado o enriquecimiento ilícito, entre otros.

Sobre la CSS, recordar sus crisis: con los proyectos de vivienda de Abraham Saied, denunciados por el Dr. Roderick Esquivel; la crisis en el periodo de la Dra. Gloria Moreno de López, quien se vio obligada a tomar medidas impopulares para detener dicha crisis. La más reciente crisis de los jarabes y pastas envenenados, todavía sin resolver. Las crisis en la CSS son permanentes. Se entiende que las bacterias acechan a los pacientes. Por ejemplo, algunos entran con mordedura de culebra y se quedan muchos meses más, si no mueren por causa de estas bacterias. El personal de mantenimiento se queja de falta de químicos para sanear el ambiente. El personal médico o de administración dice que ni siquiera les dan guantes, gasas; las enfermeras sufren al inyectar a los niños y ancianos inyectables de cuarta categoría.

Es decir, hay suficientes méritos para denunciar penalmente estas situaciones. Mientras tanto hay una junta directiva de vieja data y los problemas siguen ahí, con los gatos de caza, robándose las medicinas de los pacientes (esto es de vieja data), también la falsificación de fichas de atención al asegurado. Súmele la burla de empresarios dañados o podridos que eludieron los controles de informática para no pagar las cuotas al seguro social. Esto lo aseveró el anterior director antes de renunciar. Mientras tanto, lo más débiles están en el bolsón de la pobreza: madres y niños, gente de a pie, jubilados, ancianos y otros, víctimas de los pulgones de escritorio. Si quieren sanear la Caja, empiecen a fumigar cada rincón, cada sección o departamento hasta el nivel superior.

Hay que estar de acuerdo con el profesor Juan Jované, la Caja es un problema de todos; es un tema de Estado. Debe haber una nueva Ley y políticas de Estado que controlen su funcionamiento. La Caja la acechan otros, los proveedores. ¿Algo que ver con droguerías? Las farmacias hoy venden más, sin culpa. Hoy pagamos doble cuota, una por descuento directo y la otra la dejamos en las farmacias privadas. ¿Medicina preventiva o curativa? Mientras tanto, las personas mueren lentamente en las comunidades y los pulgones crecen exhibiendo sus abultados vientres. Ejemplo. En la Asamblea Legislativa el que tiene más de veinte años ahí, ya ha acumulado mucho. Destaca sin duda, el legislador Sergio ‘Cheyito' Gálvez. Daría Ud. crédito a un espécimen como este, que vocifera en público para acusar a otro y luego se desinfla sin ningún argumento. ¡Cuesta trabajo convivir con esta gente !

ECONOMISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.