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07 de May de 2021

Virgilio Correa

Columnistas

Brasil se alineó con Bolsonaro. ¿El fin de Lula?

La mentira tiene patas cortas. Ahora los mentirosos Lula, Dilma, Haddad y CFK lo están pagando en las urnas

Ganó Jair Bolsonaro en Brasil con el 46 % de los votos contados (99.3 %), su rival más cercano es el exalcalde de Sao Paolo, con más de 32 procesos penales en su contra —igual que su maestro Lula—, a pesar de que este representa al partido de los trabajadores, sindicalistas, comunistas y liberales de izquierda, no logró llegar al 30 % de los votos totales escrutados y este es un gran fracaso para Lula, Dilma, Haddad y la izquierda populista del siglo XXI en Brasil y América Latina. Pareciera que ha culminado el ciclo de 20 años del populismo del Siglo XXI. Van a tener que reinventarse, para poder encarar los próximos 20 años, pues su populismo de izquierda fue ‘más discurso, más relato, que hechos'. Sacar a alguien de la pobreza no es solo posibilitarle comprarse un celular, una moto y un televisor nuevo. La mentira tiene patas cortas. Ahora los mentirosos Lula, Dilma, Haddad y CFK lo están pagando en las urnas. Y lo seguirán pagando en el futuro, si no enderezan su rumbo.

Lula escogió a Haddad porque era el candidato potencial que más se parecía al perfil de él, de esta manera, si ganaba Haddad, entonces Brasil había preferido a los corruptos, Lula habría sido amnistiado, regresaba al ruedo político y el populismo del Siglo XXI seguía haciendo de las suyas, acabando con las arcas del Estado. Pero el noble pueblo brasileño no cayó en la trampa de los corruptos. Esperamos que el pueblo panameño aprenda algo de este insulto a la inteligencia de los pueblos, por parte de políticos sin escrúpulos, en Panamá hay muchos como CFK, Dilma, Lula y Haddad. Esperamos que los panameños, el año próximo, escojan como lo hicieron los brasileños el domingo pasado y no se dejen engañar, como les ocurrió en la última elección presidencial.

La izquierda brasileña ha sido derrotada estrepitosamente por un capitán del ejército brasileño con un perfil parecido al del comandante Antonio Tejero, que quiso hacer lo mismo que Bolsonaro en España en 1981: despojar a las izquierdas del poder constituido en Madrid, aunque Tejero lo hizo por las armas, Bolsonaro lo hizo por los votos. Pero igual, los políticos corruptos se robaron media España y medio Brasil, con el apoyo de Lula y Zapatero.

Lo más grave es que el PT de Lula está en su peor momento. En las 6 primeras vueltas que ha participado en las elecciones del Brasil: en 1998 obtuvo el 31.7 % (Lula pierde); en el 2002 logró 46.4 % (Lula ganó con 61.3 %); en 2006 hizo 48.6 % (Lula triunfó con 69.8 %); en el 2010 ganó el 46.91 % (Dilma logró el 56.05 %); en el 2014 llegó al 41.59 % (Dilma ganó el 51.64 %) y ahora, en el 2018, se desplomó con el 27.97 %, su peor resultado en 20 años y tal vez logre menos votos que en 1998 el próximo 28/10.

Si por otro lado, agregamos que desde el 2006 (hace ya 12 años) con el ‘Petrolao' y la crisis económica es normal la caída en el pozo del PT, justo de donde venían ellos; desde que la primera vuelta existe el que gana la primera vuelta gana la segunda, esta premisa se hace más verídica si el candidato #1 de la primera vuelta obtiene el 46 % de todos los votos, sobre todo con 7 candidatos contra él (polarización de fuerzas). A esto hay que agregarle que la mayoría de los congresistas investigados por el Lava Jato, no fueron reelectos y sobre todo, que las cámaras legislativas han sido casi todas renovadas en su gran mayoría. Lo del domingo 7 fue como un tsunami político en la escala 7, pues incluso Dilma y la mayoría de los pilares del PT quedaron regados en sus aspiraciones. Los diputados rurales, los evangélicos y las corrientes militares apoyarán a Bolsonaro por el 46 % logrado.

El partido de Lula cayó el 7/10 en más del 67 % con relación a la última elección presidencial del 2014. Hacía más de 20 años que un candidato no PT hacía lo que Bolsonaro hizo ese día, vencer al populismo de Lula, sustrayéndole su electorado de 46 % y destruyendo la supremacía del PT en Brasil. Una gran lección para los políticos que abusan de sus mandatos populares.

Tal vez los votantes brasileños se dijeron a ellos mismos, que es más fácil que ‘un racista, machista y homofóbico cambié su punto de vista y gobierne para todos, que un corrupto deje de robar porque ganó una elección presidencial'. Los votantes valoraron entre el menos malo para ellos y entonces se pusieron de acuerdo con el Capitán, próximo presidente Jair Bolsonaro.

Lo más probable es que Bolsonaro logre empatar los niveles de Lula en el pasado o tal vez superarlos el próximo domingo 28/10, día de la elección de la segunda vuelta final. Incluso Bolsonaro podría ganar por el 70 % de los votos y así superar a Lula y lograr el récord del más votado en una segunda vuelta. Ojalá el pueblo brasileño le dé ese regalo al candidato Bolsonaro.

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