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02 de Jun de 2020

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Julio César Caicedo Mendieta

Columnistas

Gracias a DS, no hay escupitajos en nuestra política

Las elecciones en Panamá han cambiado mucho de forma, pero en el fondo mantienen la misma ambición

Al pueblo de Potrero de La Pintada, que por culpa de unos malvados que sacaron al Cristo de la iglesia y lo arrojaron a un precipicio del Guacamaya, les cayó la también cruel maldición de un padre que les dijo: ‘Potrero te llamas y Potrero serás y tendrás un administrador eterno que te mantendrá en el ostracismo y el atraso por 40 años'.

Las elecciones en Panamá han cambiado mucho de forma, pero en el fondo mantienen la misma ambición: la plata. Yo recuerdo los comentarios de los viejos cuando don Ernesto de La Guardia introdujo la maquiavélica estrategia de bajar el número de adherentes en los partidos a 5000, medida que permitió la formación de 19 partiduchos en un ‘santiamén', todos con un criterio oportunista y ayunos de contenido ideológico o de trabajo comunitario. Creo que en el 2018 queda una que otra organización de esas y también han emergido un par que servirán de madrigueras a los que sabemos conocen con qué cucharón se remueve el espeso del chicheme y el concolón podrido de la mazamorra panameña.

La juventud de hoy, si no le dicen, jamás sabrá que hemos ‘progresado', pues casi que no existen en la política de hoy las tropas de choque, varilleros, gatilleros ni pendencieros pagados. Al parecer ‘los tuits y chats' se han constituido en un desahogo de líderes cabezas calientes y de un número enorme de ciudadanos quienes consideran que al exponer ante la vindicta pública lo que ellos consideran males, malos y malas ya es suficiente para que alguien haga justicia (no me imagino quién ¿?). ¡Qué equivocados están!, pues la mayoría de los políticos del patio, provistos de fauces y piel de cocodrilo de estero, no conocen la pena y están protegidos por sus propias leyes.

En el comienzo de esta contienda electoral hacia el 2019, sí, se ha notado, sobre todo en las elecciones primarias de los partidos fuertes, gritos ofensivos entre copartidarios, tales como ‘no a la reelección', acompañados de insultos graves que riman con ‘UTA', ‘ERGA' y ‘ERDA' (pregúntenles a Beby Valderrama, Panky Soto y a Luis Barría si no quedaron sintiendo, como dicen en el Potrero de La Pintada, el sentimiento doloroso de marido ‘engaña'o').

Aun así, los encuentros no han pasado de una tibia situación, pues no he visto ni escuchado ‘chats' en donde escupan violentamente a un precandidato o funcionario en el ejercicio de sus derechos legales al proselitismo, como en el hermano país de Bolivia. Del diario La Razón en Bolivia creo haber leído la publicación del escupitajo que le dio una señora al vicepresidente de la República, así como también la vez que fue escupido un diputado por un magistrado y luego el exmagistrado fue acribillado con salivazos de todo calibre en una plaza de Cochabamba.

Gracias a DS en Panamá no hay vicuñas ni llamas (animales que también escupen a la gente).

ESCRITOR COSTUMBRISTA.