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15 de May de 2021

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Samuel Lewis Galindo

Columnistas

Retos que tendrá que afrontar el nuevo presidente

Hoy, el panameñismo decidirá, entre José Isabel Blandón y Mario Etchelecu, quién será el candidato oficialista a la Presidencia de la República.

Hoy, el panameñismo decidirá, entre José Isabel Blandón y Mario Etchelecu, quién será el candidato oficialista a la Presidencia de la República. Ya se proclamaron por sus distintos partidos: Laurentino ‘Nito' Cortizo, Rómulo Roux y José Domingo ‘Mimito' Arias. Faltan los candidatos independientes. Actualmente son precandidatos: Dimitri Flores, Ana Matilde Gómez, Ricardo Lombana, Marco Ameglio y Miguel Antonio Bernal. Entre esas personas el elector escogerá a quien será el próximo mandatario.

El panameño tendrá una gran responsabilidad no solo en seleccionar bien su candidato a la Presidencia y a los otros puestos de elección (diputados, alcaldes, representantes y concejales), sino también en analizar cuál es su hoja de vida y sus propuestas, sin los ‘regalos' acostumbrados a hacer por algunos políticos con sus viejas prácticas.

El nuevo presidente deberá hacerle frente a retos muy difíciles. En Panamá existe una gran polarización y desconfianza ciudadana en todas sus instituciones; nadie cree, lastimosamente, en ellas. Sus primeras acciones serán unir a toda la familia panameña que hoy se encuentra muy desunida y fortalecer nuestras instituciones, para contar con el respaldo necesario para convocar, entonces, a una Asamblea Constituyente para hacerle cambios puntuales, que tomen en cuenta muchas de las aspiraciones que tienen los ciudadanos, en especial aquellas medidas que fortalezcan la justicia que hoy la gran mayoría de los panameños no cree en ella, dándole al sistema toda la independencia política y económica que necesita para sacarla de la órbita del Órgano Ejecutivo.

El nuevo mandatario tendrá que tomar otras difíciles medidas que disminuyan el creciente desempleo, que lleva al incremento del crimen y la inseguridad, que tiene aterrada a toda la población. También tendrá que ‘coger el toro por los cachos', no dándole más largas al costo político que representan los cambios que se tienen que introducir a la CSS y que los últimos Gobiernos se han rehusado a afrontar. Se deben encontrar, por el mismo Gobierno, las medidas necesarias para lograr una mejor comunicación y cooperación entre el Ministerio de Salud y la CSS; hoy la atención a los asegurados no puede ser peor. Se tienen que buscar fórmulas que tiendan a reducir la altísima deuda que hoy tenemos (la mayor de nuestra historia). La abolición del fracasado control de precios es necesaria. Reducir el alto costo de la vida y la desigualdad entre el que mucho tiene y el que no tiene nada, es otra necesidad urgente. Poner fin a la muy nociva injerencia del Consejo de Seguridad en las decisiones políticas, es otra aspiración de quienes creemos en la democracia y que además es a todas luces inconstitucional.

El país requiere un plan integral del sistema educativo que perdure en los años. Instar a la Procuraduría a que realice las investigaciones de los delitos, alejada de toda selectividad, que permita conocer la verdad de los actos de corrupción propiciados por Odebrecht, Blue Apple y otras empresas; selectividad que hoy la Procuraduría y sus fiscales la utilizan en sus investigaciones para afectar a los adversarios del régimen y favorecer a sus amigos.

Existen, por supuesto, muchas otras necesidades, entre ellas la falta de agua, el exceso de basura, los ‘tranques' y la abultada y muy poco eficiente burocracia del Gobierno. También hay que regular los viajes que hacen los presidentes y sus esposas que no se justifican muchos de ellos ni le producen ningún beneficio al país. Los relacionistas presidenciales siempre tratan de justificar los mismos; aunque muy pocos creen sus explicaciones.

Por la magnitud de los problemas existentes, el nuevo presidente deberá lograr el respaldo ciudadano e ir resolviendo las muchas cosas que afectan su vida, si es que queremos continuar bajo el sistema democrático. Por el descontento generalizado, el pueblo, aunque siempre ha rechazado los Gobiernos autocráticos y todo acto de violencia, tenemos que evitar que los sucesos y falta de soluciones nos pueda conducir a una Venezuela o una Nicaragua.

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