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03 de Apr de 2020

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Ramón Fonseca Mora

Columnistas

¿Queremos niños sanos?

Salí de la fila y me dediqué a recorrer los anaqueles. Estaban repletas de golosinas, muchas importadas, colocadas estratégicamente alrededor de la caja registradora

Hace poco, en un pueblo en Veraguas, entré a un Chinito situado frente a una escuela. Cuando estaba en la fila para pagar, frente y detrás de mí había decenas de estudiantes con galletas, sodas, pastillas, chocolates, bolsitas con productos importados, y otras cosas, todas cargadas de azúcar y harinas refinadas. Ninguno tenía algo más nutritivo en sus manos. Una fruta, un yogur, leche... ¡Nada! Sus cuerpecitos en formación iban a ser inundados, apenas le pagaran el precio al chinito, de alimentos adulterados y poco valiosos.

Salí de la fila y me dediqué a recorrer los anaqueles. Estaban repletas de golosinas, muchas importadas, colocadas estratégicamente alrededor de la caja registradora. Había cantidad de productos hechos en EUA, en donde la tasa de obesidad ha alcanzado proporciones de epidemia. Miré con detenimiento los productos y un común denominador era que todos tenían ‘sirope de maíz', endulzante hecho a base de maíz transgénico, el cual es culpado de esa epidemia de gordura en EUA. Como es muy barato, las empresas manufactureras de alimento se las han ingeniado para incorporarlo en muchos productos.

El asunto se agravó cuando abrí la refrigeradora de lácteos. Allí encontré un paquete de rebanadas de queso de una empresa transnacional norteamericana. Allí, escondido entre múltiples ingredientes, encontré el nefasto ‘sirope de maíz'. También lo encontré en helados nacionales y en muchos otros productos. Si hasta los ‘quesos' son hechos con este ingrediente, ¿dónde más estará camuflado?

Para nutrirnos necesitamos una dieta balanceada de proteínas, carbohidratos, azúcares, grasa, fibra, vitaminas y minerales. Todo esto lo encontramos en lo que el panameño ha comido por generaciones: frijoles, yuca, ñame, ensaladas, carne, leche, papas, queso. Pero si exageramos uno de estos nutrientes, estaremos en problemas. El arroz, por ejemplo, es bueno, pero sin exceso. Lo mismo el pan y el azúcar de caña. Aunque estén procesados y desprovistos de algunos nutrientes que se encuentran en sus cáscaras y fibras, en moderación y combinados con otros alimentos más completos, son necesarios para darnos energía. Al decir ‘alimentos más completos' hablo de frutas, legumbres, verduras, raíces, y hasta carne, entre otros. La Naturaleza ha sido sabia y ha colocado todos estos elementos en los productos que elabora. Pero cuando los modificamos y refinamos, entonces es que el problema comienza. El maíz, por ejemplo, es saludable consumido entero. Pero convertido en sirope de maíz es una bomba que daña nuestro cuerpo y afecta hasta nuestros estados de ánimo. El exceso de azúcares y carbohidratos daña los Islotes de Langerhans en el páncreas, y estos dejan de producir insulina —necesaria para procesar estos elementos— y nos convertimos en diabéticos.

Las empresas producen lo que las personas desean. Su función es hacer ganancias. Por ello es labor de los Gobiernos regular la forma en que se fabrican nuestros alimentos para que incluyan los nutrientes necesarios para una vida sana. También, en mi opinión, deben hacer algo con el sirope de maíz transgénico, prohibido ya en algunos países más avanzados que nosotros. Si esto no sucede, veremos cada vez más panameños gordos, desnutridos y cargados de enfermedades.

ABOGADO Y ESCRITOR.