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18 de Oct de 2019

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Julio Yao Villalaz

Columnistas

Declaración Conjunta Panamá — República Popular China

En el Anuncio Conjunto más importante de los últimos 44 años desde la Declaración Tack - Kissinger

En el Anuncio Conjunto más importante de los últimos 44 años desde la Declaración Tack - Kissinger (7 febrero 1974) que garantizó la soberanía panameña en la Zona del Canal, la eliminación de las bases militares y el traspaso de la vía interoceánica, Panamá y la República Popular China aprobaron una Declaración Conjunta el 3 de diciembre de 2018, durante la primera e histórica visita del presidente Xi Jinping a nuestro país.

La Declaración Conjunta Xi - Varela compromete a ambos países a cumplir los principios fundamentales del Derecho Internacional y apoyarse recíprocamente en su política exterior.

La Declaración Xi - Varela afirma que ambas Partes apoyarán firmemente los esfuerzos de la contraparte por salvaguardar la integridad territorial, la soberanía y la seguridad de cada una; observarán el principio de no injerencia en los asuntos internos y reconfirman que el principio de una sola China constituye un amplio consenso de la comunidad internacional.

Panamá reitera su apoyo activo a la reunificación pacífica de China, en tanto que China respeta la soberanía de Panamá sobre el Canal y reconoce que es una vía acuática permanentemente neutral, con el fin de que la misma permanezca segura y abierta para el tránsito pacífico de las naves de todas las naciones.

Con la Declaración Xi - Varela, Panamá reitera su obligación de acatar las normas del Derecho Internacional (Artículo 4 de la Constitución Nacional) y, en su adopción del mismo como paradigma irrenunciable, Panamá y China se comprometen —tácitamente y por consiguiente— a acatar la ‘Declaración sobre los principios de derecho internacional referentes a las relaciones de amistad y a la cooperación entre los Estados de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas' (Resolución 2625 - XXV) de la Asamblea General de la ONU, entre cuyos numerosos principios destacamos el siguiente:

‘El principio de que los Estados, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas'.

La Declaración es vinculante para ambas partes, y el principio citado podría ser útil en caso de una aplicación literal y arbitraria de la llamada Condición o Enmienda DeConcini al Tratado de Neutralidad, que autorizaría una intervención unilateral o independiente (sin el consentimiento de Panamá) por parte de EE.UU., en caso de que esta potencia perciba amenazas al Canal (e. g., Maniobras Panamax 2003 - 2018).

El compromiso panameño de reconocer el principio de una sola China es una obligación de la comunidad internacional, porque la ONU aprobó el ingreso de la República Popular China el 13 de octubre de 1971 como único representante legítimo de la nación china. En este sentido, nada nuevo hay en la Declaración Xi - Varela.

Donde sí hay algo nuevo es en la determinación de China de reconocer la neutralidad permanente del Canal (en guerra y en paz), lo cual subsana parcialmente su falta de adhesión al Protocolo al Tratado de Neutralidad, habida cuenta de que Taiwán lo firmó el 22 de julio de 1980 bajo el Gobierno de Aristides Royo y China no puede hacerlo sin aceptar esa usurpación. Royo debió rectificar el error (y no lo hizo) de permitir que Taiwán suplantara a la República Popular como la representante legítima nueve años después de su reconocimiento en 1971. Al contrario, el Gobierno de entonces se abstuvo y no apoyó la restitución de los derechos legítimos de China Popular.

La Declaración Xi - Varela afirma, además, que Panamá se incorpora a la iniciativa de la Franja y la Ruta como socio complementario para promover el diálogo y la cooperación en la región; da la bienvenida a las empresas chinas para proyectos de inversión y establecer sedes en toda América Latina y el Caribe y pone a disposición de China su plataforma logística para propiciar un mayor intercambio comercial con Asia.

Finalmente, Panamá y China proponen que todos los países construyan, de conformidad con el Derecho Internacional, relaciones interestatales basadas en el respeto recíproco, la equidad, la justicia, la cooperación en la ganancia compartida, la democratización de las relaciones internacionales y la comunidad de destino de la humanidad.

En perspectiva, los principios de la Declaración Xi - Varela se contraponen y contrastan con la Doctrina Monroe, el Destino Manifiesto y la Doctrina Trump, y este desenlace me hace evocar un título famoso de Ernest Hemingway que da la bienvenida al amor con un: ¡Adiós a las armas! (‘A farewell to arms').

EL AUTOR ES ANALISTA INTERNACIONAL Y EXASESOR DE POLÍTICA EXTERIOR.