La Estrella de Panamá
Panamá,25º

18 de Oct de 2019

Eduardo L. Lamphrey R.

Columnistas

Otro año más de la sangrienta invasión gringa

Toda invasión, venga de donde venga, es extremadamente mala, perversa e injustificada, máxime cuando se realiza contra una población completamente desprevenida

En la madrugada del 20 de Diciembre de 1989, inició la operación ‘Causa Justa', termina el 31 de enero de 1990, cuando se entrega el general Manuel Antonio Noriega a las fuerzas de ocupación, 42 inolvidables y trágicos días donde EUA usó desmesuradamente su fuerza militar, cometiendo innumerables crímenes de guerra, bombardearon áreas residenciales, los barrios de El Marañón y El Chorrillo, posteriormente los incendiaron y demolieron, allí asesinaron a miles de civiles, además ejecutaron y torturaron a cientos de militares y policías que ya se habían rendido, controlaron los hospitales y se llevaron y asesinaron a milicianos heridos; violaron, torturaron y asesinaron a mujeres y desaparecieron grandes cantidades de cadáveres.

Toda invasión, venga de donde venga, es extremadamente mala, perversa e injustificada, máxime cuando se realiza contra una población completamente desprevenida y donde los civiles fueron objetivos militares. Esta sangrienta acción fue condenada por la ONU, la OEA y el mundo, también es condenable la aprobación y justificación de la invasión por la clase oligárquica panameña, que no aguantaba más estar fuera del poder político. Por eso sacaron de la historia patria este sangriento acontecimiento, nuestra juventud no sabe de tan malévola invasión, ya que ni en los colegios, primaria o universidades, se explica y se analiza tal evento; por eso el 20 de Diciembre termina en paseos a playa, como un día festivo más. Solo los chorrilleros, los marañoneros y todo nacionalista, lloramos los muertos, cada 20 de Diciembre. ¡Qué gran peso moral, cívico y nacionalista lleva todo el pueblo panameño encima!, pues después de ser golpeado, asesinado y desaparecido, por un ejército invasor, aún no ha denunciado el hecho; lo más que ha hecho la sátrapa oligarquía nacional es declarar el 20 de Diciembre como ‘día de reflexión nacional', como si algo hay que reflexionar sobre tan indigno y violento acto terrorista. Llegó la hora de que todos exijamos que el 20 de Diciembre sea declarado ‘Día de Duelo Nacional ' y ese día salir multitudinariamente a condenar tal evento en toda la faz nacional/mundial.

Ya es hora de que el pueblo panameño sepa y entienda que la invasión norteamericana fue hecha para desestabilizar el país y mantener la presencia gringa en el territorio nacional. Desde el 89, somos un país ocupado y sometido, nuestro pueblo víctima de la manipulación más bochornosa y sistémica de los medios de comunicación y de todo el aparato ideológico nacional y norteamericano sobre todo lo concerniente a la invasión. El escenario para la invasión se preparó con el bloqueo económico desde marzo de 1988 hasta diciembre de 1989, lo que provocó un desempleo del 16 % y disminución de un 18 % del PIB.

Postinvasión se fortaleció nuestro centro bancario, ahora que ya no pueden seguir lavando dinero en su territorio, asimismo legalizó el trafico de drogas por el país y consolidó su presencia política/militar. Desde la embajada gringa se define quién gobierna el país cada cinco años, al fin y al cabo no importa si sea PRD, Panameñista o CD, todos ya están debidamente entrenados en hacer las innumerables y consabidas genuflexiones frente al amo. El silencio, la impunidad y el olvido, impuesto en estos 29 años sobre la violenta invasión yankee a Panamá, socaban y profundizan una flagrante violación individual y colectiva a la verdad de la invasión en Panamá; algún día, junto a nuestros mártires saldremos a quemar banderas gringas, sin importar quién gobierne, porque el imperio se va y vendrán nuevos tiempos para nuestros pueblos.

ECONOMISTA