La Estrella de Panamá
Panamá,25º

16 de Oct de 2019

Rogelio Antonio Mata Grau

Columnistas

Educación panameña

Los propósitos de la educación se están diversificando; hay una urgente necesidad de vincular la escuela con el aparato productivo

Los que de forma directa tenemos que ver con el sistema educativo en nuestro país (maestros, profesores, administradores o alumnos) estamos ante un gran reto: el de responder a una sociedad inmersa en un proceso de globalización, empujada por un desarrollo vertiginoso de la tecnología, y donde el conocimiento y la información son la clave para diseñar y operar más eficientemente todos los procesos, llámense productivos, sociales, políticos, de gestión.

En este marco, los criterios que hacían énfasis en la enseñanza, en la transmisión de saberes, en aquella educación pensada desde la perspectiva de que el maestro enseña y los alumnos aprenden de él, están confinados a la desaparición, aunque, lamentablemente, hoy sigan siendo los dominantes. Ahora la educación está siendo repensada en sus raíces, en sus fundamentos; como nunca antes, existe entre los especialistas y los administradores de la educación la conciencia de que el sistema tradicional ha fracasado, y que hay que rehacerlo desde sus bases. Se habla de una educación integral, de que los alumnos deben ‘aprender a aprender'; se habla de aprendizaje participativo, de aprendizaje cooperativo, de aprendizaje por transferencia, de aprendizaje basado en la práctica, en tareas, en proyectos; se habla de aprender a convivir, de aprender a ser; se repite que hay que educar en valores y que hay que formar un individuo consciente de la importancia de su cultura, de sus tradiciones, de su historia y de su medio ambiente.

Los propósitos de la educación se están diversificando; hay una urgente necesidad de vincular la escuela con el aparato productivo, con los problemas sociales, con el sector público y con sus programas. La escena tradicional de un profesor en una aula repleta de estudiantes que copian de lo que él escribe en un pizarrón está cuestionada desde muchas perspectivas; se exige que el programa de cualquier materia esté actualizado, que considere experiencias educativas basadas en una mayor participación del estudiante, en contacto con los problemas reales, relacionando los saberes con los aspectos del entorno, con una valoración de lo local sin dejar de reconocer lo global, lo internacional. (Los Retos de la Educación en el Siglo XXI Ojeda M. M.).

La actual situación del Sistema Educativo Panameño le exige a todos los involucrados en el proceso pedagógico, poseer una nueva visión, la cual nos permita entender la nueva realidad del mundo en que vivimos, del nuevo país que se transforma, dentro del marco de una realidad de un mundo globalizado y la existencia de un sistema educativo atrasado completamente a la zaga de los cambios que experimenta el país y el mundo. Es decir, estamos atrás de los cambios. Tenemos que preparar individuos creativos, emprendedores, críticos, competentes en las TIC, autónomos, con altos dotes sociales, que se adapten fácilmente a los ambientes laborales, capaces de trabajar con cualquier persona, en cualquier lugar y momento. Los niños de hoy no sabemos qué serán en el futuro, pero deberán tener los recursos necesarios para adaptarse a lo que venga.

Tenemos que rediseñar el centro educativo para vincularlo al modelo de sociedad que aspiramos. Aspiramos a una sociedad democrática, justa, inclusiva, entonces en la escuela nueva, debemos formar seres humanos como auténticos ciudadanos, esto solo se logra emprendiendo una serie de reformas, bajo una firme voluntad de cambio y sin pensar en elecciones venideras.

La voluntad política es fundamental en el cambio educativo, en los países donde los sistemas educativos son de primer mundo, hubo que tomar decisiones con autoridad y firmeza. Por lo tanto, hay que entender que la educación es un derecho humano y una responsabilidad universal, la educación no es neutral es, por lo tanto, un vehículo de transformación social por lo que es necesario impulsar que estos incidan en las causas estructurales de la desigualdad y la exclusión.

Es por ello que debemos entender que la educación como sistema de conocimiento separado, compartimentado y especializado, ya no sirve para entender los problemas que son cada vez más transversales y transdisciplinares. Necesitamos superar un pensamiento tecnocrático que separa y divide, para promover un pensamiento global que capacite a los estudiantes para organizar la información dentro del contexto en el que se encuentran.

DOCENTE UNIVERSITARIO.