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22 de Oct de 2019

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Genaro López

Columnistas

40 años de neoliberalismo en Panamá

Cuarenta años se cumplen en nuestro país de neoliberalismo

En Panamá, donde más del 20 % de la población vive en pobreza, 44 % esta en informalidad laboral, alrededor de 150 mil niños y jóvenes están fuera de la escuela, donde niños mueren por desnutrición o por enfermedades prevenible, donde casi 150 mil panameños no poseen vivienda digna, donde un 11 % no tiene acceso al agua potable, estado deplorable de la infraestructura escolar y de salud, la expulsión de comunidades y la destrucción de los recursos naturales ante la vorágine de los proyectos mineros, hidroeléctricos, entre otros, ocupamos el sexto lugar a nivel mundial con peor distribución de la riqueza; es decir, hay crecimiento económico sin desarrollo humano.

Las condiciones que garantizan la vida digna son negadas a miles de panameños. Por lo general, se entiende por una vida digna el hecho de llevar una existencia con las necesidades básicas cubiertas y en unas condiciones laborales y humanas con un mínimo nivel de bienestar. ¿A qué se debe?

Cuarenta años se cumplen en nuestro país de neoliberalismo. Es el periodo en que se inició el giro hacia una desinstitucionalización de los derechos sociales, vinculados al Estado que la sociedad había venido luchando desde finales del siglo XIX. La conquista de esos derechos no es algo que haya sido entregado, sino que ha supuesto una lucha para superar todas aquellas situaciones de alienación y opresión que humillaban, esclavizaban, marginaban o discriminaban al ser humano.

Lo preocupante del tiempo que vivimos, desde finales de los años setenta al presente, es que, estamos asistiendo a una lucha descarada por parte del neoliberalismo para derrotar esos derechos.

La globalización neoliberal ha emprendido directamente, como objetivo prioritario, la deconstrucción y reformulación de la idea de la dignidad humana. Esto significa que determinadas élites económicas y políticas, para allanar el camino hacia una acumulación ilimitada del capital, han pasado a hacer una guerra contra todo lo que sea límites jurídicos y políticos que garanticen los derechos humanos.

Los neoliberales, admiten que las desigualdades, las injusticias, la cantidad de gente sobrante con problemas y carencias irremediables, son cosas consustanciales, que no se pueden compensar con sistemas de protección social. Todo es consecuencia del modelo neoliberal: la competitividad. La ‘libertad de mercado' es la regla suprema, que detentan e interpretan a su antojo los empresarios. Ellos, en caso de conflicto, determinan qué derechos humanos deben ser sacrificados.

En este sentido, el éxito de quienes conducen el Estado, los Gobiernos, pretenden medirse a partir de los niveles de crecimiento económico y del nivel de competitividad de las economías, aunque ello implique que las grandes mayorías padezcan indefensión en la satisfacción de sus demandas sociales. Este es el discurso que hoy presentan los seis candidatos de los partidos tradicionales.

La justicia, en este enfoque neoliberal, coincide con el cumplimiento de la legalidad, que viene dictada por la sociedad de mercado, en ella obediencia a las leyes de la oferta y demanda, el derecho de propiedad y la libertad contractual, no hay otras reglas. Lo que se hace en el mercado y se produce desde él, es justo por sí mismo. Por ello no es posible una crítica del mismo en nombre de sus resultados, aunque genere condiciones de muerte para muchos seres humanos y para la propia naturaleza.

Si queremos seguir viviendo humanamente, no tenemos más alternativa que organizarnos para defender nuestro derecho a la vida digna, para garantizar un futuro de esperanza y de paz para todos.

El Frente Amplio por la Democracia (FAD), como verdadera alternativa política electoral de las mayorías del país, ha planteado la defensa irrestricta de todos los Derechos Humanos.

En este sentido nuestros ejes programáticos apuntan a trabajar por un modelo económico que tenga el desarrollo humano como base del quehacer social, priorizando en la atención de las necesidades sociales de la población; proponemos el desarrollo de nuestros sectores productivos y un ambiente sano, seguro y a favor de la vida. Para ello es necesario impulsar una Constituyente Originaria autoconvocada.

SECRETARIO GENERAL DE CONUSI - FRENADESO.