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18 de Oct de 2019

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Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

¿Puede el Sistema Público de Salud garantizar los medicamentos que necesitamos?

En ese contexto, les presento tres componentes clave de los sistemas de salud, que considero claves para mejorar el acceso a los productos sanitarios

La garantía de acceso a medicamentos debe ubicarse en el contexto amplio del desarrollo y fortalecimiento de un sistema público de salud con políticas y liderazgo sólido, que proporcione respuestas a las necesidades de la población, haciendo el uso más eficiente de los recursos disponibles. Pero nuestro sistema de salud parece estar influenciado por fuerzas que a menudo prevalecen sobre la política racional. Estas fuerzas incluyen un enfoque desproporcionado en la atención curativa especializada, la fragmentación en una multiplicidad de programas, proyectos e instituciones en competencia, y la comercialización generalizada de la salud.

En ese contexto, les presento tres componentes clave de los sistemas de salud, que considero claves para mejorar el acceso a los productos sanitarios. Les tocará a las próximas autoridades fortalecer estos y los demás componentes para garantizar un sistema público de salud que funcione.

El primero y más importante es el Liderazgo y Gobernanza, pues una gobernanza débil complica el acceso a los productos sanitarios al fomentar las ineficiencias, distorsionar la competencia y exponer el sistema a influencias indebidas, corrupción, despilfarro, fraude y abusos.

En Panamá, no hay duda que para garantizar el acceso a medicamentos, evitando el despilfarro de recursos públicos que se necesitan para proporcionar una atención de calidad y asequible, es indispensable fortalecer la capacidad de Rectoría del Minsa para cumplir con sus funciones, en especial las de regulación y fiscalización; así como la Gerencia efectiva dentro de la CSS, que ha dejado mucho que desear en estos últimos años. Especial atención deberá prestarse a la coordinación efectiva entre el Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social, que facilite el abordaje conjunto de la segmentación del sistema y la fragmentación de los servicios de salud, principales causas del bajo desempeño de los servicios de salud y, por ende, del desabastecimiento de medicinas.

Tan importante como la gobernanza es mantener la financiación suficiente para garantizar el acceso a los medicamentos, pues la financiación inadecuada, junto a los elevados precios de los nuevos productos sanitarios y la ineficacia en las intervenciones y procesos normativos de gestión del gasto, contribuyen a las dificultades a que se enfrenta el sistema de salud para lograr la atención sanitaria universal.

En nuestro caso, poseemos los recursos financieros suficientes para garantizar el acceso a medicamentos. Es sabido que cuando termine el período de este Gobierno, el Sector Público de Salud, de acuerdo a la información oficial de la CSS y el Minsa, habrá tenido a su disposición la importante suma de 1500 millones de balboas en cinco años para comprar medicamentos. Estamos hablando de 300 millones de balboas cada año. A pesar de ello, se estima que, en el mismo período, producto del desabastecimiento público y los elevados precios de los medicamentos en las farmacias privadas, la población habría gastado de su bolsillo alrededor de 400 millones de balboas para comprar las medicinas que el Estado debió brindarle.

Estas cifras ponen en perspectiva la magnitud del negocio de ventas de los medicamentos a las instituciones de salud del Estado y a la población. Así como la necesidad de fortalecer la autoridad reguladora bajo la rectoría del Minsa para desarrollar una gestión efectiva, que garantice el suministro de medicamentos de forma transparente, eficiente y continua. Huelga subrayar la necesidad del respaldo político necesario para aprovechar los recursos financieros disponibles y negociar con los proveedores precios razonables, en condiciones de eficiencia, eficacia, seguridad, controles y calidad.

No basta con tener el dinero disponible; el país debe fortalecer su capacidad para asignar más eficazmente los recursos mediante decisiones basadas en datos probatorios, a fin de garantizar que las listas de medicamentos esenciales, productos de diagnóstico esenciales o productos sanitarios reembolsados; incluyan productos sanitarios costo eficaces, así como mediante unos procesos de compra y suministro más eficientes y un uso racional de los medicamentos, aprovechando las opciones que, para la negociación y compra conjunta de medicamentos, ofrece el Sistema de Naciones Unidas. No menos importante debe ser abordar el asunto de la fijación de precios justos y la aplicación de políticas que reduzcan los pagos directos.

De gran importancia es la necesidad de contar con información actualizada y válida sobre el gasto nacional en productos sanitarios, las compras de productos sanitarios y su cadena de suministro y distribución; la farmacovigilancia y la vigilancia poscomercialización; la cobertura de los seguros de salud; los precios de los productos sanitarios prescritos; y la disponibilidad de medicamentos, vacunas y otros productos sanitarios en los establecimientos sanitarios.

Mi respuesta a la pregunta inicial, es que sí se puede. Pero antes que todo, deberemos fortalecer nuestra institucionalidad, blindando nuestro sistema de salud (y el farmacéutico) contra la gestión ineficaz, el clientelismo político, la corrupción, despilfarro, fraude y abuso.

MÉDICO